Dylan buscó un cuaderno. Se puso a pensar en todas las veces en las que sintió la misma sensación. En su momento, no podía distinguirla y estaba demasiado aterrado como para pensar que era algo inusual... pero en ese instante lo veía como lo que era: aquella sensación aparecía cuando usaba magia.
Recordaba que la primera vez en donde la sintió, fue en su fiesta de compromiso. Cuando Issac le puso el anillo. Pensó que fue como un pequeño malestar porque estaba tan alterado por todo pero realmente no fue una mala sensación. Sin embargo sí fue pequeña. Lo único de lo que sí estaba seguro con respecto a la magia, era que no tenía la misma fuerza en todo. Fue ahí cuando recordó que ese mismo día, en la terraza, la sensación apareció, como una pequeña presión a su alrededor, cuando Issac se le acercó. Recordaba la ráfaga de viento... y empezó a preguntarse si él hizo ese viento. Lo escribió en el cuaderno. Creía que con la magia sólo veía cosas, pero lo del futuro no sólo lo vio, lo vivió. Y si ese viento también fue obra suya, eso significaba que la magia no sólo podía mostrarle cosas. No recordaba qué fue lo que se volvió polvo ese día porque se encontraba demasiado ebrio como para tener recuerdos claros. Sin embargo la sensación sí estaba clara en su mente.
Trató de pensar más y recordó que en la noche de la ceremonia, también sintió lo mismo. Lo confundió con nerviosismo por lo que estaba a punto de hacer, pero no, era otra cosa. Pudo identificar que lo sintió a su alrededor cuando tomó el brazo lastimado de Issac. Recordó claramente que deseó que él no sufriera... Dylan se llevó las manos a la boca, totalmente alterado, cuando recordó que al día siguiente, Issac se había curado mágicamente. Una herida que atravesó su mano, se curó en una noche. Empezó a pensar si fue él. Si fue porque así lo deseó. Nuevamente, las cosas se unieron. Antes de viajar mentalmente al futuro, también deseó poder tener certeza de si Issac cumpliría su palabra. Y cuando apareció ese viento, deseó que nadie se le acercara. Con el viento, Issac no pudo acercarse.
Todo tenía mucha claridad. La magia podía hacer muchas cosas, no sólo mostrarle el pasado o dejarlo vivir el futuro. Podía curar y manipular elementos. Había hecho todas esas cosas sin querer pero lo del joyero y la botella, sí lo hizo con la intención de que le mostrara esas imágenes. Y pudo verlas. Eso significaba que la magia funcionaba a su voluntad, sólo porque él quería. No entendía bien las bases y las reglas de cómo operaba todo eso, sólo sabía que no se daba de la nada, tomaba algo a cambio según la intensidad. Mientras más grande el deseo, más magia, por lo tanto, más importante era el objeto en ser sacrificado.
Entendió entonces que eso podría ser peligroso. Debía tener cuidado con lo que deseaba.
Se encontraba pensando en eso cuando Issac apareció. Dylan se había quedado en el pasillo porque adentro aún había mucho polvo.
— Regresé— le dijo de buen humor, luego puso un paso dentro y vio el polvo—, esto es... ¿Arena?
Dylan se apresuró a acercarse a él. Tomó su mano.
— Vayamos con los caballos— le dijo y lo guió lejos de ahí.
Se fueron por el pasillo. Dylan quiso alejarse rápidamente porque no podía explicar lo que pasaba. De hecho, no sabía si debía decirle a alguien. Pensaba que al menos debía tener más claridad acerca de lo que sucedía antes de decirlo. Todavía no entendía cómo era posible. La magia era algo de lo que se hablaba en el pueblo, pero más que nada era por la maldición. Todo de lo que decían, eran cosas malas. Sin embargo, las situaciones por las que él pasó, no se lo parecían. No fueron particularmente buenas pero era porque él no sabía lo que pasaba.
Salieron afuera, tomados de la mano. Llegaron a las caballerizas. Issac tenía un caballo pura sangre color castaño, de gran porte. En realidad no era de él, había sido un regalo para Bryce cuando era niño. Quizá porque en ese entonces aún lo consideraban el jefe de la familia. Cuando el lugar pasó a Issac, él empezó a usar el caballo. Cabalgaba de vez en cuando cuando iba a la zona, si el clima lo permitía. En ese momento había un poco de nieve, pero no obstruía ningún camino. Hizo que ensillaran al caballo y después ayudó a Dylan a subirse.
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El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
