90. Galletas

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Issac no se sentía molesto por su computadora. Pensó en ordenar que le llevaran una por internet pero entonces recordó que ya no tenía cómo ordenar una porque su computadora estaba totalmente apagada y él solía usarla para hacer sus pedidos. Suspiró mientras recorría los pasillos de la mansión. Pensó en llamarle a su asistente para que consiguiera una nueva computadora y que pasara toda la información de la anterior a esa. Tomó su teléfono y se disponía a marcarle cuando se encontró con Bryce en un pasillo.

— ¿Terminaste tu trabajo?— le preguntó.
— No, él terminó conmigo— dijo Issac cansado y le ofreció la computadora.

Bryce la tomó. Entonces Issac siguió su camino por el pasillo.

— ¿Qué hago con esto?— le gritó Bryce—, ¿Te busco en la wikipedia?

Entonces se dio cuenta de que no funcionaba y estaba muy mojada. Iba a preguntar pero Issac ya había desaparecido por un pasillo. Se quedó ahí tratando de apagar y prender el artefacto hasta que Dylan apareció corriendo. Se detuvo mientras trataba de recuperar el aliento.

— ¿Issac está por aquí?— preguntó con trabajo.
— No, me regaló esta computadora que no sirve y se fue— dijo Bryce.
— ¿Se veía enojado?— preguntó Dylan con nerviosismo.
— No, sólo cansado— dijo Bryce—. No sé exactamente qué hace cuando trabaja pero parece algo horrible.

Dylan no sabía si debía ir para disculparse pero no tuvo oportunidad de decidir porque apareció Marie, una de las chicas del servicio. Le comunicó que Anna Muller había llegado y deseaba verlo. Así que se giró y se fue por el pasillo detrás de la mujer.
Bryce decidió pausar su investigación para ver si podía encontrar una manera de hacer que la computadora encendiera. Se fue directamente a la biblioteca.

Anna Muller se encontró con Katrina y Ken, que la saludaron cordialmente. Katrina le preguntó por su familia y ella dijo que todos se encontraban bien. Explicó que el motivo de su visita era poder ver a Dylan. Katrina ordenó a Marie que fuera a buscarlo.
Mientras esperaba por él, Anna pensó en todos los rumores que escuchó de sus empleados y se sintió muy mal. Decían que alguien del pueblo consiguió lanzarle algo a Dylan y ella temían por la seguridad del joven. Sabía que se fue a vivir a la mansión pero no sabía si era por más seguridad aunque sí la hacía sentir mejor el saber que ahí estaría a salvo. En su familia nadie hablaba tanto con la gente del servicio y por eso ella se enteró del incidente tan tarde. Una vez que lo supo, pidió permiso para ir a la mansión roja. Su madre la dejó porque pensó que así Anna podría encontrarse con alguno de los muchachos Cassell solteros.

Dylan apareció por un pasillo. Anna se sintió mejor al verlo perfectamente. Katrina y Ken decidieron dejarlos solos. Dylan le ofreció té y Anna aceptó. Iba a ir por ellos pero Marie, que se encontraba ahí por si acaso, se giró rápidamente y dijo que en un momento llevaría todo. Era una joven acostumbrada a servir a Katrina así que sabía en qué momento actuar.
Anna le preguntó a Dylan por su salud. Él le dijo que se encontraba muy bien, incluso le comentó que la doctora fue esa misma mañana a verlo.

— ¿Por qué?— dijo Anna angustiada—, ¿Estás herido?
— No— dijo Dylan—, es sólo que... voy a viajar en unos días. A la ciudad. No puedo hacerlo si estoy enfermo.
— ¿Irás de viaje? Qué bien— le dijo Anna de mejor humor al saber que Dylan ya no estaría más en ese pueblo cruel—, ¿A dónde?
— En la ciudad vecina— dijo Dylan.
— ¿De vacaciones? ¿Te quedarás en un hotel? Porque yo podría visitarte. También podríamos ir de compras.
— No sé dónde me quedaré— dijo Dylan.
— ¿Con quién irás? ¿No le has preguntado?
— Iré con Issac— dijo Dylan.

Anna palideció sólo de escuchar eso.

— ¿Qué? ¿Por qué?— dijo sorprendida.
— Él va a volver al trabajo— dijo Dylan.
— Sí pero... ¿Tú tienes que ir forzosamente con él? ¿No puedes quedarte aquí?
— Debemos ir juntos— dijo Dylan con timidez—. Por la maldición no podemos estar lejos.
— Entiendo pero... ¿Van a vivir juntos ustedes solos?
— No... no lo sé— dijo Dylan y se puso muy nervioso sólo de pensar en estar solo con Issac.

El libro de los amores imposiblesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora