Issac se encontraba en su habitación leyendo un libro de detectives, cuando vio que sus padres regresaron de la reunión en el colegio de Bryce. No le habían dicho a qué fueron, así que no sabía. Vio que del auto también bajó su hermano mayor. Entusiasmado, fue corriendo a recibirlo, sin embargo no encontró a su hermano porque ellos no entraron a la mansión. Fueron directamente al jardín. El señor Cassell le dijo a su hijo que se quedaría ahí afuera hasta que le quisiera decir la verdad. Bryce obedeció y se sentó en la banca. Estuvo ahí solo un buen rato, sin que nadie lo molestara. Issac regresó a su habitación (porque buscó a Bryce por todas partes y no lo encontró). Miró por la ventana que daba al jardín y notó que ahí se encontraba. Decidió ahora sí salir e ir con él. En su camino se encontró con Matty, que acababa de despertar de una siesta y que se escapó de su niñera. Su hermanito naturalmente lo siguió y como Issac no quería rechazarlo, lo tomó de la mano y fue al jardín con él.
— Matty, debes guardar silencio, ¿De acuerdo?— le dijo.
Matty asintió. Ambos niños caminaron lentamente hasta el jardín. Como Bryce no podía ver a Matty sin enloquecer, se quedaron viéndolo desde un extremo del jardín, ocultos por el gran árbol.
Bryce había pensado en qué hacer, y decidió simplemente no delatar a Tim. Odiaba mentir, pero tendría que hacerlo. Así que buscó a su padre y le dijo que él solo incendió el salón de artes.
— Eso no es verdad— le dijo su padre—. Para empezar, a penas puedes caminar, no podrías jamás incendiar un lugar.
Bryce no supo qué decir. No se había puesto a pensar en eso.
— No sé por qué estás encubrimiento al otro niño— le dijo—, pero créeme, no lo vale. Apuesto a que él no lo haría por ti.
Pero Bryce se encontraba aún embelesado por las palabras de Tim. Creía que él lo haría porque eran amigos. Así que aún más determinado, decidió quedarse callado.
— Yo fui— dijo con firmeza—. Yo quemé ese salón.
El señor Cassell se acercó a él.
— ¿Por qué lo quemaste?— le preguntó con seriedad.
— No me gustaba ese salón— mintió Bryce.
— ¿Y pensaste que lo mejor sería quemarlo?
Bryce simplemente asintió. El señor Cassell había tenido un día tan terrible que ya no soportó más mentiras, así que levantó el brazo para darle una bofetada a su hijo. No contaba con que Katrina estaba ahí y lo detuvo. Mientras ella sostenía el brazo de su esposo y lo convencía de que se detuviera, Bryce se fue lo más rápido que pudo. Desafortunadamente no podía correr mucho, así que su padre lo alcanzó en el jardín. Le dio un golpe moderado, aunque lo suficiente como para tirarlo al suelo. Después regresó a la mansión, donde Katrina le reclamó por golpear a su hijo.
— Él incendió un salón— le dijo su esposo—, ¿Quieres que lo deje sin castigo después de hacer algo así?
Katrina no pudo decir nada. En el jardín, Bryce lloró pero se levantó con dificultad. Issac y Matty lo miraron pero no se acercaron, sobre todo porque estaban muy asustados. Jamás antes vieron a su padre ser violento. No entendían qué pasaba. Aunque Bryce estaba asustado y adolorido, no se arrepentía. Sabía que hizo lo correcto. Apoyó a un amigo.
Los días pasaron. Bryce no regresó a la escuela porque sus padres ya no querían que volviera, aunque sí pagaron la reconstrucción del salón de artes.
— ¿No volveré jamás?— preguntó atónito.
— No— le dijo su padre—, no queremos que ahora incendies tu salón de clases.
— ¡No haré algo así!— dijo Bryce alterado—, ¡Déjenme regresar!
— No— le dijo su padre con dureza—, y no es por el incendio. Me mentiste. Tú no hacías eso. Debe ser ese colegio, no fue bueno para ti. Te quedarás aquí hasta que encontremos un mejor colegio...
— ¡No quiero ningún otro, quiero volver a ese!— dijo Bryce muy alterado.
— ¡No te mereces volver!— le dijo su padre.
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El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
