138. Creme Brulee

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Dylan terminó de cocinar y se sintió orgulloso de su trabajo. Después fue a su habitación para cambiarse y ponerse presentable. Recordó la forma en la que se vestía en el futuro. Pensó en buscar algo así entre sus cosas pero no encontró. Pensó en ir de compras luego. Necesitaba mejor ropa. Una digna del esposo de Issac Cassell.

Marie fue a buscar a todos para avisar que ya era hora de cenar. Bryce se fue a su habitación para terminar de leer el libro y Angela fue a su habitación para peinarse. Luego caminó hasta el comedor. Katrina le indicó a dónde debía sentarse. Ella tomó el lugar con timidez mientras se sentía muy perdida. Recordaba que Bryce le dijo que ese pueblo no era como la ciudad. Ella no creía que ahí hubieran brujas pero sí sabía perfectamente que todo era diferente. Estaba pensando en qué decir para sentirse menos incómoda cuando Matty llegó a su lado. Se sentó.

— Hola— la saludó con una sonrisa—, no te he visto en toda la tarde.
— Me perdí por un tiempo— dijo ella—. La casa es grande.
— No deberías andar sola— le dijo él.
— Me encontré con tu hermano en algún momento— le dijo ella—. He estado con él todo este tiempo.
— ¿Con Bryce?— dijo Matty sorprendido.
— En la biblioteca— dijo ella—. Hablamos de libros y acuarelas.
— Ya veo— le dijo Matty—, ¿Bryce fue a su habitación?
— Eso creo— dijo ella.

Matty quería preguntarle más pero entonces Issac llegó al salón. Todos se quedaron en silencio. No iba solo. Dylan lo acompañaba y Ken lo sostenía para ayudarlo a bajar. Se veía mejor pero Dylan insistió en que lo ayudaran a bajar. Ken lo ayudó a llegar a la mesa. Luego Dylan se sentó y Ken también. El señor Cassell observó a Dylan sin poder creer cómo es que parecía tan tranquilo. Pero decidió no comentar nada por temor a Issac.
Llevaron la comida. Todos comieron en silencio un rato hasta que Katrina habló.

— Creo que la jardinera disponible podría usarse para otro gran árbol— dijo—. Como un sauce.
— ¿Qué jardinera?— dijo Issac mientras comía con apetito.
— El árbol más grande del jardín se secó— le dijo Matty.
— En la mañana estaba bien— dijo Issac.
— Fue algo de un momento a otro— dijo Ken—. Es muy raro.
— Llamé a Linden pero ella tampoco tiene idea de qué pasó— dijo Katrina.

A Issac le pareció raro pero entonces observó a Dylan comer muy tranquilamente y sintió que eso no era nada comparado al cambio que veía en su esposo.

— ¿Está totalmente seco?— dijo Issac.
— Muy muerto— dijo Ken—. Aún no terminan de retirar los restos pero acabarán mañana.
— Bien— dijo Issac un poco confundido—. Qué raro.
— Está bien— dijo Dylan—, sólo es un árbol.

Todos lo observaron con sorpresa. Él siguió comiendo muy tranquilo aún cuando todos se quedaron en silencio al escucharlo hablar.

— Estaría bien que en el lugar se plantaran algunos arbustos pequeños— agregó Dylan—. El gran árbol era bonito pero obstruía un poco la vista hacia el invernadero.

Nuevamente nadie supo qué decir. Por suerte había alguien ahí que no podía diferenciar si Dylan se estaba portando de manera distinta.

— Fue algo que noté cuando llegué— dijo Angela—. Desde afuera no se veía el invernadero porque el árbol tapaba la vista.
— Exacto— dijo Dylan—. Unos arbustos que soporten el clima estarían muy bien.

Entonces el señor Cassell sintió que ya era suficiente.

— No entiendo nada— dijo.

Todos lo observaron.

— Estuviste encerrado todo el día— le dijo Katrina—. No me sorprende...
— ¿Quién es ella?— dijo él muy confundido mientras señalaba a Angela, luego miró a Dylan—, ¿Y qué le pasa a él?

El libro de los amores imposiblesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora