Dylan estaba muy frío. Issac trató de moverlo para despertarlo pero Dylan parecía estar totalmente inconsciente. Se quitó el abrigo y enredó al chico en él. Luego lo cargó y caminó por el bosque sin saber bien por dónde iba, con el único pensamiento de poder llevarlo al hospital. Su corazón latía demasiado rápido y no quería pensar en que algo le hubiera pasado porque se veía bien sin embargo no sabía si estaba herido o qué le pasaba. Se sentía muy mal por todo. Había obligado a Dylan a huir así. Todo eso que pasaba era por su culpa. El sentimiento lo inundó por completo, tanto que no pudo seguir caminando. Se detuvo y se inclinó en el suelo. La tierra estaba fría. Abrazó a Dylan con fuerza. Sintió cómo sus ojos se llenaron de lágrimas.
— Perdóname— le dijo en un susurro—. Te he lastimado mucho. Pero no quería hacerlo. Sólo... quería que me quisieras. Nunca nadie me ha querido antes... no sé por qué pensé que tú podrías hacerlo...
Soltó unas lágrimas pero no tantas como pensó que lo haría. Quizá porque había pasado tanto tiempo ignorando el dolor y haciéndose duro que olvidó cómo llorar. No le sorprendía. Quizá ya no era un humano del todo. Acomodó a Dylan entre sus brazos y caminó lentamente con él mientras se sentía muy cansado. Su cuerpo se sentía muy acartonado. Avanzó un poco cuando pisó algo y resbaló. Sin embargo reaccionó rápidamente y logró girarse para hacer que Dylan no se golpeara contra el suelo. En cambio él sí se impactó contra la tierra. Sintió un pequeño dolor en sus antebrazos pero no le importó. Se reincorporó y observó a Dylan. Seguía inconsciente pero estaba seguro de que no le pasó nada. Siguió caminando probablemente por un ataque de adrenalina. Muy pronto pudo ver la carretera. Fue hasta ella. No vio su auto pero regresó por el camino hasta que en una vuelta lo vio. Se sintió mejor. Sostuvo firmemente a Dylan y fue hasta él. Llegó, abrió la puerta trasera y acomodó al chico en los asientos. Ajustó los cinturones de seguridad y volvió al frente. Entró y comenzó a conducir. Sus dedos estaban fríos.
Se detuvo después de un tiempo, cuando recordó que seguramente todos debían seguir buscando a Dylan sin parar. Tomó su teléfono. Llamó a su mamá.
— ¿Issac?— le dijo ella—, ¿En dónde estás? ¡Vuelve a casa de inmediato!
— Necesito que les avises a los demás que dejen de buscar— le dijo—. Tengo a Dylan.
— ¿Qué?— dijo ella atónita.
— Lo encontré en el bosque. Está inconsciente, no sé qué tiene pero lo llevaré al hospital del pueblo así que ellos tienen que saber que voy para allá, ¿De acuerdo?
— ¿Cómo lo encontraste? ¿Se desmayó? ¿Está herido?
— Mamá, sólo hazlo— le dijo Issac y terminó la llamada.
Volvió a conducir. Se sentía muy inquieto. Le preocupaba Dylan pero era más que eso. No sabía bien cómo o por qué pero las cosas ya no eran las mismas para él. Algo había cambiado y no lo entendía.
Ken se había unido a la búsqueda con un grupo pequeño. Fueron por una área del bosque que rodeaba al pueblo, cerca de la montaña más próxima. Les habían dado radios para poder mantener una red de comunicación en caso de encontrar al chico. En el mismo grupo donde él iba también se integraron Matty y el señor Cassell.
El bosque era grande y perderse no parecía difícil. Sin embargo nadie ahí creía que el chico estuviera perdido. Sabían que había huído.
Pero Matty no quería aceptarlo. Así que cuando uno de los hombres que los acompañaba sugirió que cuando el chico fuera encontrado lo encerraran, él no pudo evitar molestarse.
— ¿Sugiere que lo encierren en una habitación como si fuera un animal?— dijo Matty muy molesto.
— Si no hay más alternativa, sí— dijo el hombre, no era muy viejo pero al ser leñador parecía mayor gracias al desgaste que le exigía su empleo.
— Dylan es una persona— dijo Matty—. Un humano.
— Uno que hará que muchos mueran si escapa de nuevo— dijo el hombre sin ocultar su molestia.
— Dylan no escapó— dijo Matty.
— No somos ingenuos— le dijo el hombre—. Esto ya ha pasado antes. Ha existido mucha gente que escapa antes de la ceremonia de la maldición.
— Él no escapó, se perdió— dijo Matty, miró a su padre buscando confirmación—, ¿Cierto?
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El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
