126. Chef

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Issac trató de ser breve para no escandalizar a sus madre con detalles pero fue en vano porque ella sí se escandalizó.

— ¿Dylan piensa que le fuiste infiel y aún así trajiste a esa mujer contigo?— le dijo muy molesta—, ¿Eres idiota o qué te pasa?
— Sí es idiota— dijo Bryce—. Es raro que no se hayan dado cuenta hasta ahora.
— Angela quiere hablar con él— dijo Issac con tranquilidad—. Lo hizo en el auto de hecho.
— ¿Y?— dijo Katrina.
— Él no quiso escuchar y creo que lloró un poco— dijo Issac—. No estoy muy seguro porque yo iba en el asiento de adelante.

Katrina se llevó la manos a la cara para ver si su frustración se detenía. Pero no, sólo aumentó. Trató de tranquilizarse respirando profundamente. Debía arreglar todo.

— Bueno, al menos él está aquí— dijo ella—. Ya es algo.
— Lo amenacé para que subiera al auto— dijo Issac.

Katrina volvió a llevarse las manos a la cara.

— Ya no sé si quieres conservar tu matrimonio o divorciarte lo más pronto posible— le dijo Bryce.
— Yo tampoco sé nada— dijo Issac mientras miraba el techo—. Todo sería más fácil si no estuviera casado.
— Todo sería más fácil si esa mujer no estuviera aquí— dijo Katrina.
— Ella de verdad quiere ayudarme— dijo Issac.
— Al menos es tu amiga y no una de esas mujeres con las que te revolcabas antes de casarte— le dijo Bryce mientras pintaba lentamente.

Issac se levantó y no dijo nada, sólo miró a su hermano tratando de no colapsar.

— ¡No es cierto, dime que es mentira!— le dijo Katrina exaltada.
— Dylan no lo sabe— dijo Issac.
— ¿Alguien de aquí lo sabe?— preguntó ella.
— El señor Pratt, probablemente— dijo Issac.
— Él parece serio y callado, seguro no le ha dicho a nadie, ¿Cierto?

Issac lo pensó un poco.

— Cuando estuvimos en la ciudad, él se volvió muy amigo de Dylan y Marie— dijo pensativo—, hasta iba a cenar con ellos...
— Ah, con razón Dylan lloró— dijo Bryce mientras se quitaba la bata que usaba—. También me sentiría mal si supiera que mi esposo tiene amante desde hace mucho tiempo. Técnicamente llevas engañándolo desde que estaban comprometidos.
— Eso no cuenta como infidelidad porque aún no éramos esposos— dijo Issac—, además he estado comprometido desde que tenía 16, en algún momento tenía que ser infiel o quedarme virgen por siempre.
— Dylan lo hizo— dijo Bryce mientras peinaba su cabello.
— Soy mayor que Dylan— dijo Issac—. Cuando nos comprometimos él era un niño, yo un adolescente. Yo quería tener novia y otras cosas.
— Y ya no importa porque lo único que interesaba era que le fueras fiel— dijo Katrina—, ¿Qué será de ti si alguien más lo sabe?
— No lo sabrán— dijo Issac.
— En la ciudad saben que estás casado, ¿No es así? ¿Qué crees que pase si alguien se entera de que le fuiste infiel a tu marido con alguien como Angela Witdman? Ella es famosa, ¿No?
— Saben que estoy casado pero no saben con quién— dijo Issac—. Dylan estará bien.
— ¡No hablaba de Dylan, hablaba de tu familia, de tu reputación y de tu legado!— le dijo ella muy enojada—, ¿Crees que querrían seguir trabajando contigo si supieran que eres infiel? ¿Crees que alguien hubiera hecho negocios contigo desde el inicio si no fuera por la intachable reputación que tiene la familia Cassell?

Issac sólo se quedó mirándola.

— Sólo debías esperar unos meses— le dijo Katrina—. Te ibas a divorciar y podrías ahora sí pasearte con esta mujer por todas partes como quisieras. No puedo creer que arruinaras las cosas así. Tú qué tan listo eras...
— Sí, es decepcionante— dijo Bryce mientras se ponía otro abrigo—. Me iré a embriagar. Vuelvo en la madrugada.
— No puedes irte, aquí todos están en mi contra— le dijo Issac—. Iré contigo.
— No, de ninguna forma— dijo Katrina—. Ninguno se irá. Iremos a cenar como familia y resolveremos los problemas como familia.
— Mejor hay que beber— dijo Bryce—. Como familia. Y será tan familiar porque ya tenemos a la hija del dueño de nuestro vino favorito aquí.
— Ella se irá mañana— dijo Katrina molesta.
— No puede irse, debe hablar con Dylan— le dijo Issac—. Además le prometí que le presentaría a Bryce.
— ¿A mí?— dijo Bryce—, ¿Por qué?
— Eres alcohólico y su familia tiene más vino del que puedes beber, tienen mucho en común— le dijo Issac.
— ¿Ahora demás de Matty, también quieren comprometerme a mí?— dijo Bryce.
— ¿Matty está comprometido?— dijo Issac sorprendido.
— Originalmente pensé que a eso venías— le dijo Katrina—. Creí que tu padre te dijo que va a comprometer a Matty y tú ibas a venir para detenerlo.
— Yo no sabía eso... ¿Desde hace cuánto que pasó?— dijo Issac.
— Hace varios días— dijo Katrina—. Por eso Matty ha perdido peso. No quiere estar comprometido.

El libro de los amores imposiblesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora