Issac fue a trabajar sintiéndose terriblemente mal. La cabeza le dolía pero no había mucho que pudiera hacer al respecto. Decidió enfocarse en su trabajo pero ocasionalmente a su mente llegaban pensamientos negativos que no podía apartar. Recordó que prometió ir a terapia así que le pidió a su asistente que agendara una cita con algún profesional en el hospital donde se atendía, que era el mejor y más prestigioso de la ciudad. Curiosamente había espacio disponible esa misma mañana y decidió tomarse el tiempo. Creía que no tenía nada qué perder aunque se sentía muy nervioso puesto que era la primera vez que se atendía en ese aspecto. Sebastian lo llevó al lugar, era un edificio enorme. Issac bajó de ahí y fue directamente a la recepción. Lo enviaron al piso 8. Llegó ahí gracias al ascensor y lo hicieron pasar a una habitación que era en realidad una sala de espera. Estuvo sentado unos minutos en un sofá marrón mientras miraba la pintura de un perrito en la pared que le pareció extrañamente hipnótica. Una mujer le indicó que podía pasar a una puerta cercana. Él lo hizo lentamente. Llegó a una nueva habitación de amplias ventanas y decoración minimalista. Lo único que resaltaba ahí además de una sofá de aspecto antiguo, era un arbusto en una esquina. Una mujer morena de cabello esponjado lo esperaba detrás de un escritorio.
— Señor Cassell, tome asiento— le dijo ella y le señaló el sofá con la mano.
Él procedió a sentarse. Se sentía nervioso pero al mismo tiempo un poco intrigado. Usualmente nadie lo intimidaba así que esa situación más que resultarle incómoda le parecía muy curiosa.
La mujer se levantó y caminó hasta estar de frente a él. Se miraron unos segundos, ella ya era mayor pero tenía un aspecto muy amable, cosa que le inspiraba confianza a Issac. Se encontraba pensando en la edad que ella tenía cuando la mujer le habló.
— ¿Cómo quiere que empecemos su sesión?— le preguntó ella.
— ¿Puedo elegir?— preguntó él sorprendido.
— Por supuesto que sí— le dijo ella—. Este es un espacio seguro y todo lo que diga no saldrá de aquí. Sólo hablaremos de lo que usted quiera, si hay algo que le parezca incómodo o que no tenga deseos de tratar, puede comunicármelo y cambiaremos de tema. Así que puede contarme lo que esté pasando por su mente ahora, sus preocupaciones o yo podría hacerle algunas preguntas para conocerlo mejor.
— ¿Qué clase de preguntas?— dijo él.
— Cosas esenciales— aclaró ella—. Como si tiene familia o a qué se dedica.
— Tengo padres y dos hermanos— dijo Issac con tranquilidad—. Manejo varios negocios...
Entonces recordó que no mencionó a Dylan.
— Cierto, me casé recientemente— le dijo él—. Hace muy poco.
— ¿Tiene esposa?
— Esposo en realidad. Se llama Dylan.
— No lo mencionó junto a su demás familia— dijo ella.
— Lo olvidé.
— ¿Olvidó que está casado?
— Me pasa regularmente. Mi trabajo me mantiene ocupado y olvido algunas cosas. Además mi matrimonio es algo reciente. No estoy acostumbrado.
— ¿Cuánto tiempo lleva casado?
— Unos días— dijo Issac.
— ¿Es por eso que está aquí?
— Principalmente— admitió Issac—. Estar casado es difícil.
— No debería serlo, ¿No lo cree?
— Es verdad— dijo Issac—. Dylan y yo estuvimos comprometidos por muchos años y sabíamos que en algún momento seríamos esposos pero creo que realmente ninguno estaba preparado para esto... ¿Cree poder atender a mi esposo también? Él debe necesitar hablar de esto más que yo.
— Por supuesto— le dijo ella—. Pero primero hablemos de usted, ¿Cómo está eso de que estuvo comprometido por mucho tiempo antes de casarse?
Issac sabía que no podía revelar nada acerca de la maldición.
— Nuestras familias querían que fuéramos pareja— dijo él—. Nosotros venimos de un pueblo y es normal hasta cierto punto los matrimonios arreglados.
Ella lo miró con sorpresa unos segundos pero después volvió a su semblante tranquilo de siempre.
— ¿Usted estaba de acuerdo con ese arreglo?— preguntó ella.
— No, al principio odiaba la idea— dijo Issac—. Pero tenía que hacerlo. En algún momento lo acepté del todo.
— Sin embargo está aquí ahora.
— Es que... las cosas no han salido como yo pensé.
— Hábleme de eso.
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El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
