159. Indemnización

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El señor Cassell siempre se había dejado llevar por cuidar la apariencias, así que se llevó a su hijo a su casa y ya ahí, lo cuestionó acerca del incidente. Bryce no le dijo nada más. Quería proteger a Tim a toda costa, así que se quedó callado. Aunque eso no fue lo que hizo Tim. Él fue cuestionado por sus padres y al verse acorralado, dijo que todo fue idea de Bryce. Que lo amenazó con destruir su vida si no se acostaba con él. Los padres fueron a ver al señor Cassell y le comunicaron todo lo que pasó. Querían asegurarse de que Bryce no se acercaría de nuevo a su hijo. Él les juró que eso no pasaría de nuevo, incluso les dio algo de dinero para que guardaran silencio sobre el tema y en modo de "indemnización" para Tim, que había sido la víctima. Ellos dijeron que con ese dinero, financiarían la vida académica de Tim. Lo enviarían a un colegio militar. El señor Cassell aceptó todo eso y sugirió que trataran de que su hijo no fuera tanto al pueblo. Ellos aceptaron con gusto.

Luego pasó el incidente del salón, donde el señor Cassell golpeó brutalmente a Bryce y esté, en medio de su dolor y resentimiento, le dijo todas aquellas cosas sobre la familia, que Issac interpretó como que su hermano mayor los odiaba a todos. Aunque muchos lo presenciaron, nadie supo por qué. Sólo el señor Cassell y Bryce lo sabían.
Todo eso empezó poco después de que los padres de Tim se fueran. El señor Cassell cuestionó a Bryce sobre lo que le contaron. Al principio, Bryce se negó a creerlo. Tim le había dicho que lo amaba, no era posible que le hubiera echado toda la culpa. Imaginó que su padre debió mentir.

— Jamás volverás a ver a ese jovencito— le dijo el señor Cassell—. Tampoco volverás a la escuela.

Bryce no dijo nada, no sabía qué decir.

— Eres una vergüenza para la familia— le dijo su padre—. Esperemos que nadie más sepa que esto pasó...

Bryce simplemente se giró y estaba por irse cuando su padre lo detuvo.

— ¿A dónde crees que vas? Estoy hablando contigo— le dijo muy molesto—, ¿Acaso no puedes entender la gravedad de lo que acabas de hacer?
— Sólo estaba con un chico— le dijo Bryce—, no es para tanto...
— ¡Sí lo es!— le dijo él muy alterado—, ¿Quieres que todos hablen de nosotros porque tú eres un...
— ¿Un qué?— le dijo Bryce.

El señor Cassell se negó a completar la frase.

— ¿Te avergüenza que tu hijo sea gay?— le dijo Bryce—, ¿Es eso?
— Tú no eres así— le dijo su padre—, sólo estás confundido...
— No, tú eres el confundido— le dijo Bryce—. Yo sé muy bien quién soy.

Alterado, el señor Cassell le soltó una bofetada a su hijo. Bryce se sintió muy herido y salió huyendo, mientras le decía que lo odiaba. El señor Cassell perdió el control. Muchos sentimientos y pensamientos nublaron su juicio. Así que en cuanto alcanzó a su hijo en el salón, no se limitó. Soltó su frustración de forma violenta.
No podía aceptar que su hijo fuera de ese modo. Para él, era inadmisible.
Viendo que Bryce sería incapaz de ser un buen jefe de familia, le pasó toda esa responsabilidad a Issac.

Bryce estuvo los siguientes días aislado en su habitación, llorando y durmiendo muy poco. Quería ver a Tim pero no sabía cómo comunicarse con él. Un día se escapó para ir a su casa a buscarlo. Sus padres no sólo lo echaron de ahí con violencia, también le dijeron que Tim ya no volvería al pueblo. Bryce no podía creerlo. Tim le había prometido que no lo abandonaría nunca. Se habían dicho que se amaban tantas veces... para él, era imposible que todo hubiera terminado así de fácil.

Bryce estuvo triste por mucho tiempo, tratando de explicarse a sí mismo lo que había pasado. Aunque en el fondo sabía que Tim mintió acerca de su amor por él, se negaba a aceptarlo. Quería poder verlo para preguntarle.
Tomó la decisión de quedarse en casa por si Tim iba a buscarlo. Creyó que si un día él volvía al pueblo, pensaría en ir a la mansión roja. A pesar de que su salud no era buena y de que estar ahí con su padre, que no ocultaba su odio por él, lo deprimían terriblemente, no se fue. Los años pasaron, tan lentamente que Bryce los vio pasar como hojas de árboles cayendo al suelo. Se aisló a sí mismo y eso sólo empeoró su estado mental. Todo progreso que pudo tener en sus terapias psicológicas, fue detenido por su profunda tristeza. Porque se aferraba a a esperar a un amor que nunca iba a volver. Y mientras más pensaba al respecto, más era consciente de que al final, ese amor nunca fue real. Simplemente él se engañó solo acerca de su existencia. Tim no lo amaba, sólo le gustaba acostarse con él. Todas esas promesas sólo fueron palabras vacías. Aún así, no se fue. Se quedó en la mansión roja, esperando que algo pasara. Lo que fuera, que lo sacara de ese tormento.

El libro de los amores imposiblesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora