79. Dormir

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Matty no quería estar en el salón porque sabía que en algún lugar, entre toda esa gente, se encontraba Bryce. Temiendo asustar a su hermano, salió de ahí y fue por el pasillo hasta la puerta que daba al jardín trasero. Vio ahí la silueta de dos personas. La iluminación era muy tenue porque la idea era que todos se concentraran en el salón pero aún así Matty pudo distinguir que se trataba de dos hombres. Caminó lentamente hasta el invernadero tratando de no hacer ruido pero no lo consiguió porque al pasar por donde se encontraba una gran planta, la movió y ésta se cayó hacia el suelo. Los dos hombres lo miraron.

— Creo que ya nos encontraron— dijo uno de ellos—, hay que irnos.
— Adelántate tú— le dijo el otro hombre que tenía un cigarrillo en la mano—, te alcanzaré enseguida.

El otro hombre se fue. El que sostenía el cigarrillo se quedó ahí mirando cómo Matty se esforzaba por levantar la planta. Tiró su cigarrillo al suelo y lo pisó para apagarlo. Luego se acercó. Sostuvo la planta y la levantó con facilidad porque era más fuerte que Matty.

— Gracias— le dijo Matty.
— De nada— le dijo el hombre mientras lo miraba fijamente—, ¿Tú no eres el menor de los Cassell?
— Soy Mathew Cassell— dijo Matty con un poco de timidez.
— ¿Qué haces aquí afuera? Deberías estar adentro con toda tu familia. Además hace frío.
— Quería... tomar aire— mintió Matty.
— Es comprensible. Adentro hay mucha gente. Por eso yo estoy aquí. También para fumar, obviamente.

Aquel hombre miró con más atención a Matty. La iluminación no era buena pero pudo apreciar los detalles de su rostro.

— Siempre quise preguntarles el por qué todos en tu familia son gente tan bonita— dijo, Matty pudo entonces notar que su aliento olía a alcohol.
— Eh... no lo sé— dijo Matty.
— Lamentablemente todos son hombres— dijo él—, porque tu madre es hermosa y de haber tenido hijas hubieran sido preciosas como ella...
— Debo irme— dijo Matty mientras trataba de evadir al hombre.
— No, espera— le dijo él y se puso en su camino—, todavía no te vayas. Tengo más preguntas. Quiero saber por qué tu hermano es tan idiota.
— ¿Qué?— dijo Matty sorprendido.
— Yo tenía un proyecto— dijo el hombre y era más que evidente que estaba muy ebrio—, necesitaba financiamiento pero él no me apoyó. En cambio sí lo hizo con los Muller. Lo mío hubiera funcionado más que esa estúpida inmobiliaria.
— Le diré que lo reconsidere— dijo Matty y caminó tratando de evitar a ese hombre.

Sin embargo él lo tomó del brazo. Matty sólo pudo mirarlo con miedo.

— No es justo, ¿Cierto?— le dijo mientras presionaba el brazo de Matty con fuerza—, tu hermano está allá adentro celebrando su boda marica mientras yo estoy aquí desesperado por mi proyecto...
— Me lastimas, déjame— le dijo Matty mientras tiraba de su brazo.
— No, el que lastima es tu hermano— le dijo el hombre—, no tienes idea de todas las personas a las que les ha arruinado la vida... merece sufrir también...

Entonces alguien sujetó el brazo de aquel hombre. Lo aplastó con fuerza y él lo soltó. Matty miró y descubrió que era Bryce. Se quedó mirándolo sin saber qué hacer, no esperaba verlo ahí. Bryce empujó un poco a ese hombre y él cayó al suelo.

— Si tienes alguna queja, háblala con Issac— le dijo Bryce al hombre mientras lo miraba con seriedad—. Pero no le vuelvas a enseñar tu proyecto de mierda, él está tan ocupado que no puede perder el tiempo así.

Después se acercó a Matty, lo tomó de la mano y caminó así hasta llegar a la puerta que daba a la cocina. Ahí dentro todo estaba muy iluminado y las luces marearon un poco a Matty pero Bryce no se detuvo. Atravesaron el lugar y fueron a un pasillo. No había nadie ahí. Se acercaron a una puerta. Bryce abrió y entró junto a su hermano. Luego cerró.

El libro de los amores imposiblesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora