15. Secreto

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Con tantos días solitarios, Matty se aferró a lo único que le causaba felicidad: poder ver a su familia a veces. Issac le tenía un cariño sincero y se preocupaba por él así que Matty también le devolvía el sentimiento. Se esforzaba mucho por él. Lo visitaba en la ciudad donde él estudiaba y trabajaba administrando los negocios familiares. Sabía que aunque su hermano era estricto a veces, seguía siendo una buena persona.
Además a veces podía volver a casa donde veía a sus padres y a Dylan. Él seguía siendo tímido pero tenían una relación buena. Ambos sabían lo que era esforzarse mucho y compartían su amor por leer novelas. Ocasionalmente veía a Bryce que en el transcurso de los años no hizo nada relevante más que meterse en problemas y beber mucho. Como por la cirugía nunca pudo quedar totalmente bien, no podía conseguir un empleo. Era arriesgado para su salud aunque eso no evitaba que empezara peleas con desconocidos en bares y clubes nocturnos de la zona. Se iba por temporadas pero volvía. Lo único que crecía en él era su cabello que cada vez estaba más largo. A los 23 años, Bryce logró que le llegara hasta la cintura. Tan largo como sus antecedentes penales. Tan ondulado que era hipnótico. Al menos eso le parecía a Matty, que le gustaba encontrarse con él sólo por eso, para ver su cabello. Porque Bryce seguía ignorándolo como siempre pero ya no se sentía tan mal porque también ignoraba así al resto de la familia. Además Matty tenía 15 años en ese entonces y ya no se sentía tan culpable por eso. Lloraba de vez en cuando porque la culpa por haber ocasionado el accidente de Bryce era insuperable pero generalmente ya no se dejaba consumir por ese sentimiento.
Por esos días regresó a casa porque su madre cumplía años y harían una fiesta enorme. Issac no iría así que debía ir él. Bryce tampoco estaría ahí así que él no quería dejar a Katrina sola sin ninguno de sus hijos aunque su madre no pareció afectada por eso. Le enorgullecía decir que Issac no estaba porque estudiaba y trabajaba. En cuanto a Bryce no lo mencionaba siquiera. Pero ella también presumía de Matty y de Dylan a pesar de no ser su hijo. Decía que estaba muy orgullosa de ellos y todos sus logros.

Como esa fiesta elegante le parecía aburrida, Matty decidió tomarse un momento para ir a la biblioteca a leer. Sin embargo escuchó un ruido muy fuerte en una de las habitaciones de arriba. Se suponía que no había nadie así que decidió ir a investigar. Subió las escaleras con sigilo. Recorrió pasillos prestando atención.  Descubrió que el ruido provenía de la habitación de Bryce. Entró lentamente. No sabía si podría ser un ladrón pero no quería descartarlo. Estaba oscuro. Al entrar vio que había luz que provenía del baño. Se acercó un poco. La puerta estaba levemente abierta. Se asomó. Era Bryce. Se encontraba casi desnudo, sólo usaba ropa interior y fumaba algo cuyo humo invadía todo el lugar. Su cabello estaba suelto y caía por su espalda. Se había recargado en la pared y miraba por la ventana. Matty no sabía en qué momento llegó o cómo le hizo para entrar sin que nadie se diera cuenta. Miró su cabello oscuro y ondulado. Hasta que sus ojos dejaron de mirar eso porque Bryce se movió. Se sentó sobre el lavabo. Desde ese ángulo se veía mejor su entrepierna. Su ropa interior estaba ajustada y marcaba las formas de su cuerpo. Matty miró las curvaturas de sus glúteos y después sus ojos se posaron en el bulto que se veía sobresaliendo de su entrepierna. No supo cómo o por qué tuvo una erección en ese momento. Solía despertarse con erecciones antes como todos los adolescentes pero jamás se había puesto duro por algo que mirara. Aún si era porno. No entendía por qué así que se llevó la mano a su miembro para ver qué pasaba. Entonces Bryce se acomodó para estar más cómodo en ese lugar y como unas cenizas del cigarrillo cayeron en sus piernas, las retiró pasando su mano sobre ellas lentamente. Matty sintió un gran dolor en su miembro. Trató de aplastarlo para que no pasara eso pero sólo consiguió ponerse más duro.
Y en algún momento entendió que esa sensación no se iría sin que él hiciera algo. Lo tomó entre sus manos y comenzó a masturbarse lentamente mientras veía a su hermano fumar. Aumentó la velocidad con la que lo hacía mientras más sentía placer. Hasta que en algún momento llegó al final de aquella deliciosa tortura, un líquido caliente salió de él y quedó entre sus manos. No podía creer lo que acababa de hacer. Su corazón aún estaba agitado y sentía su cara muy caliente. Bryce arrojó la colilla de su cigarrillo al suelo y entonces Matty salió corriendo rápidamente de ahí temiendo ser descubierto. Fue por el pasillo hasta su habitación. Cerró como si lo persiguieran y luego fue al baño a lavarse las manos. Se miró en el espejo. Se sentía muy mal. Muy culpable. Muy sucio. Muy inmoral. Muy equivocado.

No entendía mucho de lo que pasó pero sabía que era totalmente incorrecto. Sin embargo se había sentido muy bien. Y una parte de él no se arrepentía de aquello. Sentía que realmente no había nada de malo si nadie se enteraba. Matty no lo diría así que sería un secreto que sólo él y dios sabrían.
En ese aspecto sí se sentía mal. Se había causado placer viendo a su propio hermano y eso definitivamente no le gustaría a dios. O a nadie.

Se sintió muy molestó los siguientes días hasta que decidió no pensarlo más. Aunque sí investigó el por qué le pasó eso. Siempre se percibió a sí mismo como hetero aunque la verdad era que nunca se había sentido atraído por una mujer. Solía pensar que un día se casaría con una porque era lo que la mayoría de hombres hacían. Se cuestionó la posibilidad de que le gustaran los hombres. Sin embargo eso tampoco lo convencía del todo. Miró porno gay sólo para comprobarlo y sus sentimientos al respecto sobre si le gustaba lo que veía o no eran muy confusos. Hasta que en un momento mientras miraba una escena se imaginó a Bryce en lugar del actor y entonces apareció una erección. Descubrió que lo suyo no parecía ser cosa de hombres o mujeres, era cosa de Bryce. Y se sintió terriblemente decepcionado porque no podía gustarle su hermano, que aparte de ser su familiar directo también lo odiaba por arruinarle la vida. Pero no podía evitar recordar el cuerpo semi desnudo de Bryce. Después de la cirugía su hermano fue a rehabilitación corporal para poder caminar de nuevo y después de eso siguió ejercitándose continuamente para mantener la salud de su cuerpo y se notaba porque estaba en una forma estupenda. A Matty le pareció que todos los músculos y formas de su cuerpo eran simplemente perfectas. Quizá por eso sólo tenía que pensar en él para tener una erección.

Se pasó todo un año pensando en qué podría hacer para no ver a su hermano de esa forma pero no consiguió una solución. Trató de tener novia en la escuela pero aún cuando la chica era linda, él no sentía ganas de tener sexo con ella. Así que mejor la dejó. Desesperado por eso decidió buscar en un lugar famoso por poder encontrar prostitutos a precios accesibles en la ciudad. A él no le importaba el precio, sólo quería alguien que le quitara a Bryce de la cabeza. Sin embargo no logró ponerse duro a pesar de ver a un jovencito atractivo totalmente desnudo. El chico trató de hacerle un oral pero no funcionó. Matty mejor le pagó y se fue.

Regresó a casa meses después por las vacaciones de fin de año. Unos días antes de navidad cuando iba a su habitación se encontró con Bryce en el pasillo y como si lo hiciera al propósito, iba semi desnudo sólo usando ropa interior. Su madre lo perseguía.

— ¡Bryce por el amor de dios ponte algo, afuera está nevando!— le dijo Katrina alterada.

Matty lo vio irse por las escaleras con su madre regañándolo sin parar. Sintió nuevamente cómo se ponía duro así que corrió a su habitación y en el baño pudo masturbarse en paz mientras cerraba los ojos y recordaba lo que acababa de ver.

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