Dylan se despertó en la mañana porque sus padres fueron a levantarlo. Se bañó, se puso la túnica que le asignaron, desayunó un poco de té y unas galletas, luego se quedó en su habitación frente a un pequeño espejo mirando como debía peinar su cabello. Se suponía que usaría un velo blanco ese día así que no sabía cómo debía acomodarlo. Matty apareció. Dylan lo miró sin saber por qué estaba ahí.
— Hola, tus padres me dejaron pasar— le dijo Matty mientras se internaba en la habitación y se acercaba a él—. Espero que no te moleste.
Dylan negó con la cabeza. Matty lo observó.
— Si quieres puedo peinarte yo— le dijo.
Dylan asintió. Matty le indicó que debía sentarse en la cama. El chico lo hizo. Luego Matty tomó un cepillo que se encontraba sobre el buró y comenzó a cepillar los cabellos de Dylan.
— Qué bonito es tu cabello— le dijo Matty—, es un color raro... no deben existir muchas personas con el cabello platinado.
Dylan no dijo nada, sólo miró un punto en su habitación tratando de no disociar.
— Se ve muy bien— dijo Matty después de cepillar un poco—. Con el velo se verá mejor.
Sobre la cama estaba el velo. Matty lo tomó y se lo puso a Dylan lentamente en la cabeza.
— Te ves muy bien— le dijo Matty—. Te queda el color blanco definitivamente.
Becca apareció. Los miró.
— Todo se ve muy bien— dijo ella—. Ya deberíamos irnos a la iglesia.
Dylan se levantó y caminó fuera de la habitación. Los demás lo siguieron. Se encontró con su padre y Ken en la sala.
— Cariño, te ves muy bien— le dijo Simon.
Ken no dijo nada, sólo caminó a la puerta. Dylan lo observó y sintió ganas de llorar pero no lo hizo. Sabía que después de la ceremonia Ken ya no estaría con él. Quería poder detener el tiempo para impedir que eso pasara pero sabía que Ken ya no lo quería. Trató de huir y Ken no iba a poder perdonarle eso. Le dolía pero ya no sabía qué más decir. De repente ninguna cosa parecía adecuada.
— Bien, vayamos— dijo Becca de buen humor.
Se acercaron al auto. Subieron todos. Becca miró la cara pálida y asustada de Dylan pero no supo qué decirle. Mejor decidió mirar a Matty. No creyó que un Cassell aparecería por su casa pero la presencia de Matty significaba que quizá aún no era tarde. Tal vez los Cassell podrían perdonar a Dylan y regresarle su puesto como señor de la mansión roja. Esa posibilidad la había puesto de mejor ánimo pero sabía que si quería recuperar la buena opinión de los Cassell todo debía salir perfectamente ese día.
Aprovechó que Matty se encontraba hablando animadamente con Simon sobre el clima para acercarse a Dylan.
— Escúchame— le dijo en un susurro, Dylan la observó—, no dirás o harás nada que no te pidan. Serás amable y obediente con los Cassell, ¿Entiendes?
Dylan sólo la miró sin saber qué decir.
— ¿Entiendes lo que te dije?— preguntó ella.
Dylan asintió con un poco de duda.
— No lo arruines de nuevo— le dijo ella con seriedad.
— ¿De qué hablan?— preguntó Matty cuando los vio muy cerca.
— Sobre su velo— dijo ella—, espero que no se resbale de su cabeza.
— Podríamos ponerle algo para que no se caiga— dijo Matty pensativo.
— Ya había pensando en eso— dijo Becca—, lo arreglaré cuando lleguemos.
Al mismo tiempo en la iglesia, Bryce fue a buscar a su madre para decirle que Issac no se veía bien.
— Obviamente no se ve bien— le dijo ella—, está muy angustiado.
— Me refería a que parece que se va a desmayar— le dijo él.
— ¿En serio? Bien, iré a verlo. Cuando terminen de acomodar estos floreros.
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El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
