21. Cocina

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Dylan no sabía si lo que vivía era un sueño o si estaba pasando de verdad. Parecía demasiado irreal. En la gran mayoría de sus sueños aquel hombre que se casaría con él era alguien severo y serio, justo como rumoraban todos en el pueblo. Había un retrato pintado a mano de Issac en el salón principal de la mansión, en él se encontraba sentado sobre un sofá y usaba un traje azul marino que le quedaba perfecto. Su cabello oscuro se veía impecablemente peinado y tenía una expresión muy seria en la cara. Parecía vigilar todo desde ahí con sus ojos azules. Dylan solía pasar por ahí y evitaba ver esa imagen. La gran mayoría de gente que visitaba la casa pasaba minutos mirando esa pintura enmarcada sobre la pared porque era imposible no querer ver algo así: Issac les parecía una hermosa persona. Sin embargo a pesar de eso Dylan trataba de no pensar en él. Tener que casarse le asustaba. Issac le daba más miedo que nada y no era para menos: varias veces escuchó cómo por teléfono le daba órdenes a sus padres usando un tono de voz muy condescendiente.
Sin embargo cuando apareció lo primero que hizo fue ayudarle a bajar una flor. Después le preocupó verlo expuesto al frío y lo llevó al interior de la casa. Incluso tomó sus manos entre las suyas para calentarlas y le preguntó sobre si le gustaba cocinar. Dylan le explicó algunas cosas que hacía mientras evitaba mirarlo a los ojos porque se sentía muy nervioso. Le pareció que esa persona frente a él tan cálida, que usaba un tono de voz muy amable cuando le hablaba y que parecía escucharlo atentamente era todo lo opuesto a ese retrato sobre la pared del salón. No era como el hombre de sus sueños que se decepcionaba de lo que él era.

Aún estaba procesando si debía estar feliz o preocupado cuando los padres de Issac llegaron y como él quería privacidad para hablar, le pidió que saliera junto a Ken. Lo hizo lentamente. Decidió ir a la cocina. Ken lo siguió de cerca sin saber qué decir. Cuando entraron notaron que muchas cosas ya estaban listas para que empezara a cocinar. Tomó una bolsa de harina y un tazón. Ken le preguntó si necesitaba ayuda.

— Hay algo que puedes hacer por mí— le dijo Dylan—, ¿Podrías decirme si esto es un sueño?
— ¿Qué?— dijo Ken totalmente sorprendido—, ¡No es un sueño, usted está despierto y todo esto está pasando en realidad!

Dylan se quedó mirándolo unos segundos totalmente paralizado. Ken empezó a preocuparse.

— ¿Está usted bien?— le preguntó preocupado.
— Yo... le hablé de comida— dijo Dylan todavía paralizado por lo que acababa de descubrir—, también tomé su mano y... ¿Por qué hice eso? ¿Y se molestó? No le pedí permiso y sólo fui inapropiado...
— ¿Por qué eso lo enojaría?— dijo Ken sin entenderlo—, usted es su prometido y además el que tomó su mano fue él...

Pero Dylan ya no lo estaba escuchando. Se había perdido en su mente mientras procesaba todo aquello aunque realmente no entendía nada. No podía ser real. Se suponía que Issac llegaría en una semana, no entendía por qué estaba ahí. Principalmente no sabía qué debía hacer ahora. Se sentía muy perdido. Ken lo notó. Entendía la confusión por la que el jovencito debía estar pasando y no quería verlo tan estresado así que decidió tratar de animarlo un poco.

— La llegada del señor es inesperada pero a la vez es algo bueno, ¿No? Ustedes no habían tenido tiempo para pasarlo juntos pero ahora podrán hacerlo antes de la boda y por lo que pude ver usted le agrada mucho.

Dylan sólo lo observó con la carita consternada.

— ¿Crees que yo le agrado?— preguntó sin poder creerlo.
— Por supuesto— le dijo Ken—. Fue muy amable y cuando usted hablaba le ponía mucha atención. Es una persona con un semblante serio pero con usted parecía de verdad amable. No tiene nada de qué preocuparse, apuesto a que con los días se conocerán más y muy pronto serán unidos de verdad.

Dylan no creía que algo tan bueno como eso pudiera llegar a pasar pero quería que de verdad sucediera. Cocinó la cena junto con algunas personas del servicio. Ya estaba acostumbrado a hacerlo porque tenía años de práctica. Katrina lo había instruido muy bien aunque ella no era muy de cocinar personalmente sin embargo como a Dylan le gustaba nunca le impidió hacerlo.

Issac se fue de la biblioteca hasta que se aseguró de que Matty estuviera dormido. Lo cubrió con una frazada y después salió y vio a sus padres ahí. Ordenó que encendieran la chimenea para su hermano. El hombre de antes entró al lugar rápidamente para hacerlo.
Observó a sus padres, ambos se veían evidentemente angustiados. No quería enojarse con ellos así que respiró profundamente a ver si eso suprimía la ira que sentía.

— Dejaré pasar esa evidente falta de honestidad— les dijo—. Porque sé que su incompetencia como padres ya no es algo que tenga solución. Simplemente eviten molestar a Matty. Bryce se quedará hasta que el camino esté lo suficientemente estable para que pueda irse a la casa del abuelo. Hasta entonces no quiero que cause problemas, espero que eso sea algo de lo que sí puedan encargarse correctamente.
— Lo haremos, no te preocupes— le dijo su padre.
— Será como si no estuviera aquí— dijo Katrina aún nerviosa.
— Bien, pasemos a otro tema— dijo Issac menos molesto—. Quiero recorrer la casa para ver qué mejoras necesita... ¿Dónde está Dylan?
— En la cocina— dijo Katrina—. Se encarga de la cena.
— ¿Él solo?— dijo Issac sorprendido.
— Tiene ayuda, le asignamos tres personas para que lo asistan— dijo el padre.
— Él no vive aquí, no debería cocinar, debería ser atendido como si fuera un invitado— dijo Issac.
— A Dylan le gusta mucho cocinar— dijo Katrina bastante nerviosa—. Ha insistido mucho en hacerlo, dice que le sirve de práctica para cuando... sea tu esposo.

Issac pensó en lo bien que sonaba eso. Generalmente comía fuera de casa así que tener comida casera parecía sencillamente maravilloso.

— Bien— dijo de mejor humor para alivio de sus padres—. Muéstrenme la casa.

La recorrieron lentamente. Katrina tomó su teléfono para grabar las instrucciones que Issac iba diciendo sobre lo que mejorarían. Cuando llegaron a su habitación, notó que todo estaba igual que siempre.

— Hay que remodelar esta habitación por completo— dijo—. No sólo será mía, también será de Dylan así que hay mucho por hacer.
— Ya había pensado en eso— dijo Katrina—. Pero Dylan no pudo elegir entre muchas muestras de papel tapiz y pensé que lo mejor sería que tú lo eligieras...
— No, debemos hacer eso juntos. Todo lo que tenga que ver con nuestra boda será elegido por los dos. Quiero que él apruebe todo lo que haremos.
— De acuerdo— dijo Katrina.
— Aunque no será difícil porque a ese jovencito le gusta todo— dijo el padre—. Es una persona muy amable y sencilla que rara vez se queja de algo.
— Creo que su presencia será buena para ti— le dijo ella—. Es un amor de persona y tiene tantas habilidades que...
— Sí, ya me di cuenta— dijo Issac—. Así que ustedes encárguense de lo demás y dejen que Dylan y yo tomemos elecciones. Ahora debo hacer una llamada pero trataré de no tardar.

Se fue afuera para hablar. Tenía que dar instrucciones sobre algunas cosas del trabajo así que le llevó bastante tiempo. Anocheció mientras hablaba con su equipo de trabajo. Regresó adentro nada más terminó. Se encontró con Matty en la puerta de la cocina.

— ¿Estabas aquí? Pensé que dormías— le dijo—, ¿Te sientes bien?
— Bastante— dijo Matty con una sonrisa—. Y llevo un rato aquí, quería ayudar a Dylan. Creo que quiere impresionarte porque está esforzándose mucho. No lo necesita porque ya de por si cocina como si fuera chef profesional pero creo que de verdad quiere tu aprobación así que trata de ser muy amable si te pregunta cómo está todo.
— Descuida, presiento que sin importar qué sea me gustará— le dijo.
— Probablemente, hasta ahora nunca he conocido a nadie que no le guste lo que Dylan cocina. Mamá dice que esa es una de las pocas razones por las que Bryce visita la casa de vez en cuando, por la comida de Dylan.

Issac iba a preguntarle sobre eso cuando apareció su padre y llamó a Matty. Él fue. Entonces a Issac le dio por entrar a la cocina. Habían varias personas haciendo muchas cosas pero entre todas ellas resaltaba Dylan y su cabello platinado. Usaba un delantal color azul. Estaba tan concentrado en lo suyo que no vio quién entró. Issac pudo ver el semblante serio de su cara y aún así le pareció que seguía viéndose muy hermoso. Iba a acercarse cuando vio que en la mesa estaban unas pequeñas tartas individuales de aspecto delicioso. Eran exactamente una para cada miembro de la familia aunque en una bandeja a un extremo de ahí estaba otra. Imaginó que era para Bryce. Miró a su alrededor y como nadie lo veía, la tomó y salió de ahí rápidamente. Ya afuera buscó un contenedor de basura y la arrojó ahí viendo cómo se partía en pedazos al caer.

Dylan sería su esposo, pensó. Entonces sólo debía cocinar para personas que él aprobara y Bryce no era una de ellas.

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