— ¿Issac? ¿Estás aquí?— preguntó el señor Cassell antes de abrir la puerta de la biblioteca.
Él estaba a punto de besar a Dylan pero al escuchar la voz de su padre se alejó de inmediato y soltó al joven lentamente. Se acercó a la puerta.
Dylan no entendía qué pasaba. Era demasiado confuso todo.
— Estamos aquí— dijo Issac.
El señor Cassell los observó.
— ¿Dylan?— dijo sorprendido—, ¿Estás aquí? Te ves mucho mejor.
— Dice que se siente muy bien— agregó Issac—. Por eso lo traje conmigo. Quiere ver a Matty.
— A él le hará bien verlo— dijo el padre—. En realidad a todos nos conviene que esté aquí ahora.
El señor Cassell estaba muy convencido de que Dylan votaría a su favor. Fueron a la habitación de Matty.
Dylan se horrorizó cuando lo vio. Tenía moretones en la cara y unas marcas muy extrañas en el cuello. Tenía conectada una intravenosa, parecía cansado, estaba ojeroso y se veía bastante triste. Aunque cuando lo vio entrar a su habitación, le sonrió.
Después de hablar un rato sobre su mutua salud (porque ambos chicos estaban preocupados por el otro), el padre decidió solucionar lo de la votación de una vez. Así que le contó que la razón por la que Matty se veía tan mal era porque Bryce lo dejó así. Pero Matty le dijo de inmediato que no era culpa de Bryce y le contó lo de la rara enfermedad mental que Bryce desarrolló después de salvarlo. A Dylan le costó asimilar todo eso pero lo entendía de algún modo, principalmente porque la mirada de Matty parecía sincera. Se habían conocido por tanto tiempo que podía sentir lo agobiado que estaba el chico acerca de eso. Katrina se veía igual. Ellos dos eran los miembros de la familia con los que más trató. Así que cuando el señor Cassell dijo que votarían sobre si Bryce debía quedarse en la casa y que él podía votar también, Dylan dijo que Bryce debía quedarse.
— ¿Qué?— dijo el padre muy confundido—, ¡Bryce necesita ayuda profesional que le pueden brindar sólo en un psiquiátrico!
— Bryce ha visto innumerables lugares así y nunca lo han ayudado— dijo Katrina—. No hay razón para asumir que si se va ahora funcionará. Sólo sufrirá y está herido también. Siempre y cuando Matty no esté cerca, él no es un riesgo para ninguna persona.
Eso tenía sentido para Dylan. Había hablado con Bryce y aunque le parecía alguien que divagaba un poco, en general era alguien coherente.
— Dylan ya votó— dijo Matty molesto.
— Pero podría cambiar de opinión— dijo Issac.
Dylan lo pensó un poco.
— Debería quedarse— dijo un poco abrumado—. Para que lo cuiden.
— Bien, eso es todo— dijo Matty—. No hay más que discutir.
El señor Cassell no podía creerlo. Simplemente se fue de la habitación tratando de controlar su enojo. Issac observó a Dylan que estaba junto a Matty. Recordó que cuando él llegó se suponía que Bryce estaba hablando con Dylan así que era obvio que se conocían. No le sorprendía que hubiera votado porque se quedara. Aunque sí le molestaba. Bryce era una de las personas que más detestaba en el mundo y odiaba pensar que había interactuado más con su prometido que él.
— Si era sólo una fiebre entonces por eso te ves tan bien— le dijo Matty a Dylan después de que Katrina le explicó lo que pasó—. Me alegro mucho.
— Aún así deberías descansar— le dijo ella a Dylan—. Siéntate aquí. Te traeré algo para beber. A ambos... Issac, ¿Me acompañas?
Issac observó a su madre. Suspiró.
— Por supuesto— dijo.
Ambos salieron. Recorrieron el pasillo. Fueron hasta los escalones.
— ¿Qué quieres?— le preguntó Issac con amargura—, porque no necesitas ayuda para traer nada.
— Sólo quería sacarte de ahí antes de que tu cara se viera más siniestra— le dijo ella—. No quiero que Dylan te vea así.
Bajaron los escalones.
— Dylan y yo estamos bien— dijo Issac aún molesto—, él no me preocupa.
— Debería. Falta un mes para la boda y es más que obvio para cualquier persona que pueda verlo que Dylan no quiere casarse— dijo ella.
— Eso no es cierto— dijo Issac—, ¿Te lo ha dicho?
— No con palabras pero sí con su carita miserable.
— Él no es miserable. Se veía feliz cuando estaba conmigo.
— ¿De verdad? Quizá deberías poner más atención la próxima vez. En todo caso pórtate bien hasta que se casen. Él es una persona muy amable y muy dulce. Cualquier cosa podría asustarlo.
— Lo sé. No necesito el sermón.
— Lo sé. Prefieres darlos aún si no tienes ninguna autoridad para eso— dijo ella.
Él se detuvo. Ella simplemente se fue a la cocina. Katrina se sentía feliz de por fin haber dicho lo que pensaba. Se sentía inspirada por Matty. Si su hijo de 20 años no se dejaría intimidar por Issac, ella menos lo haría. Sería fuerte.
Issac no podía creer que su madre le habló así. Pero decidió dejarlo pasar. Pensó que se debía a que estaba exaltada aún por lo de Bryce. Tampoco planeaba aceptar el resultado de la votación. Enviaría a Bryce lejos en la primer oportunidad que encontrara. Sin embargo lo que le dijo su madre aún hacía eco en su mente y aunque se negaba a aceptarlo como una posibilidad, no estaba tan seguro. Él se sentía muy bien al lado de Dylan pero no podía asegurar que él se sintiera igual. Debía comprobarlo.
Regresó después de un momento. Salió de la casa un rato a meditar. Sobre todo para no parecer molesto. No quería ahuyentar a Dylan. Cuando sintió que su expresión se veía más relajada, fue a la habitación de Matty. Dylan seguía ahí. Le leía un libro a su hermano.
— Perdón por interrumpir pero ya es tarde— dijo, los demás lo miraron—. Creo que Dylan debería volver a su casa a descansar.
Dylan no quería irse. Le preocupaba Matty.
— Es cierto— le dijo Matty—. Tienes que cuidarte. Pero vuelve mañana.
Eso puso feliz a Dylan. Así que se despidió y después se acercó a la puerta. Salieron al pasillo. Issac estaba por tratar de tomar su mano cuando él se giró para verlo. Sus ojos se encontraron.
— Disculpa— le dijo Dylan con timidez, después bajó su mirada al suelo—, ¿Está bien si yo... visito a Bryce?
— ¿Qué?— dijo Issac sorprendido.
— Si está herido... debería visitarlo— dijo Dylan con dificultad porque no sabía cómo hablar con Issac.
— Está dormido— dijo Issac tratando de controlar su ira—. Le pusieron un sedante y dormirá todo el día.
— Entiendo— dijo Dylan decepcionado—. Entonces... lo veré mañana.
Después se dirigió a las escaleras. No esperó a Issac y en ningún momento se giró para ver si lo seguía o para hablarle. Cuando llegó a la puerta se encontró con Katrina. Con ella sí habló y hasta la abrazó para despedirse.
— Duerme mucho. Te hará bien— le dijo ella.
— Lo haré— dijo Dylan más animado.
Abrió la puerta.
— Issac podría llevarte a casa— le dijo ella cuando vio que su hijo estaba siendo totalmente ignorado por Dylan.
— Ken está en el auto— dijo Dylan.
— Es cierto— dijo ella.
— Lo mejor es que se queden todos juntos— dijo Dylan con timidez—. Como familia.
Después salió. Katrina lo despidió agitando la mano.
Cuando Ken lo vio salir se acercó de inmediato para tomar su mano y guiarlo hasta el auto.
Issac los vio entrar y luego irse.
Después miró a su madre.
— Descuida, no te odia— le dijo ella—. Dylan no odia a nadie. No sabe hacerlo probablemente. Es la persona más pura y dulce del mundo. Jamás lastimaría a nadie. Así que si quieres ganarte su simpatía deberás empezar a portarte mejor.
— Yo soy la única persona en esta casa que se porta como debería— dijo Issac muy molesto.
— Entonces no tendrás ningún problema en volverte su amigo.
Issac miró a su madre. Se sentía molesto por esa muestra de rebeldía por parte de ella pero se controló muy bien.
— No quiero que sea mi amigo— dijo—. Porque voy a casarme con él. Será mi esposo.
— Uno muy infeliz si te tiene miedo— le dijo ella.
— Él no tiene razones para tenerme miedo. Soy una buena persona— dijo Isaac y luego se fue a su habitación.
Pensó en eso. En realidad a él no le molestaba ser temido. Quería ser amado... pero si ser temido le funcionaba, lo aceptaría.
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El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
