95. Panda

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Matty había tenido una noche muy buena. Litzy era alguien muy alegre que siempre tenía algo divertido en mente así que se la pasaron de un lugar a otro sin parar. Matty se sintió mucho mejor y por un momento todas sus preocupaciones se le olvidaron. Se detuvo en un lugar para tomar café junto a Litzy. Estaban ahí cuando se encontraron con Katrina y Ken.

— Matty, hola— le dijo Katrina—, ¿Te diviertes?
— Mucho— le dijo Matty—, ¿Recuerdas a Litzy?
— Hola— le dijo ella con timidez.
— Por supuesto que te recuerdo— le dijo Katrina de buen humor.
— Espero que no le moleste que haya acompañado a su hijo hoy— dijo Litzy.
— Para nada— le dijo Katrina.

Eso puso muy feliz a Litzy. Significaba que Katrina la aprobaba. No se esperaba algo así pero no pudo evitar sonreír.

— ¿Ya te subiste a esa cosa?— le preguntó Katrina a Matty mientras le señalaba un juego—, es muy divertido pero me dio miedo al principio.
— Lo voy a intentar— le dijo Matty.

Ken apareció. Llevaba algodones de azúcar. Le ofreció uno a Katrina. Ella lo tomó. Matty los observó. Notó que parecían tenerse mucha confianza y eso era muy sorprendente porque jamás había visto a su mamá así antes. Aunque imaginó que quizá era porque no tuvo oportunidad. Su padre era alguien que no hacía ese tipo de cosas. Estaba pensando en eso cuando alguien dijo su nombre. Se giró. Era Anna Muller.

— Hola Anna— le dijo Katrina.
— Buenas noches, señora Cassell— le dijo Anna.
— No sabía que estarías aquí— le dijo Katrina.
— Pensé que sería interesante venir— dijo Anna—. A mi hermanita le ha parecido divertido.
— ¿También está aquí tu hermanita?— dijo Katrina.
— Allá, con su niñera— señaló Anna.

Litzy no pudo evitar pensar en lo raro que era ir a una feria con una niñera.

— ¿Quieres café?— le dijo Katrina a Anna—, Matty te comprará uno.
— Está bien— dijo Anna.

Matty estaba tan de buen humor que no se molestó por tener que hacer eso. Se acercó al lugar donde vendían café y Anna fue con él. Ken, Litzy y Katrina los miraron desde lejos hablar animadamente.

— Se ven muy bien, ¿No?— dijo Katrina.
— Efectivamente— dijo Ken.
— Van a ser una pareja muy bonita— dijo ella.
— ¿Pareja?— dijo Litzy sorprendida.
— Sus padres piensan que sería bueno que Anna tuviera una pareja que fuera del pueblo— dijo Katrina—. Estoy de acuerdo con eso.
— En vista de que no se puede huir de la maldición, parece algo apropiado— dijo Ken.
— En ese aspecto ellos dos parecen ideales— dijo Katrina—. Además Anna es muy amiga de Dylan.
— A él le haría bien poder tenerla cerca— dijo Ken pensativo
— Van a ser una pareja espectacular— dijo Katrina.

Litzy no pudo hacer otra cosa más que mirarlos mientras sentía que se le rompía el corazón. No podía creer cómo se ilusionó a sí misma al pensar en que podría ser la pareja de alguien como Matthew Cassell. Él estaba fuera del alcance de alguien como ella. Aún si a Katrina le agradaba, no significaba que alentaría a su hijo a casarse con ella, no teniendo a alguien como Anna tan cerca. Sin duda ella era alguien digna de un Cassell. Al ser consciente de eso sintió ganas de llorar y no iba a dejar que la miraran hacerlo así que dijo que debía hacer algo y se alejó rápidamente de ahí.

Matty no notó que Litzy desapareció. Estaba ocupado hablando con Anna. Ella le preguntó por Dylan y parecía de verdad preocupada así que se tomó su tiempo para explicarle que Dylan estaba bien. Tanto que incluso debía estar en la feria junto a Issac. Eso le pareció sospechoso a Anna. Sentía que nada bueno podía significar todo aquello. Se encontraba pensando en todo eso cuando vio que Issac seguido de otras personas llegaron a donde Katrina estaba. Llamaban la atención al ser varios. Notó entonces que uno de los que lo seguían era Dylan, cuya silueta era completamente ocultada por un oso panda gigante. Al ver todo eso, se acercó rápidamente. Matty los vio y quería poder ir con ellos pero notó la presencia de Bryce ahí y decidió mejor no hacerlo. Había tenido una noche tan buena que no quería arruinarla así. Fue ahí donde buscó a Litzy con los ojos pero no la vio en donde la dejó. Le pareció raro pero al mismo tiempo su ausencia era un buen pretexto para alejarse de su familia. Se alejó lentamente.

El libro de los amores imposiblesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora