Una vez afuera, Dylan miró el pesado anillo que acababan de poner en su dedo. El diamante era blanco y tenía forma de gota. Brillaba mucho. Se encontraba observando el reflejo que hacía con las luces cuando escuchó pasos y se giró. Era Bryce.
— Ah, estás aquí— le dijo a Dylan cuando lo vio—. Pensé que no había nadie. Lindo traje.
— Tú... te ves diferente— le dijo Dylan con timidez.
— Me siento diferente— dijo Bryce, sorprendido de que Dylan estuviera hablando, tomó un cigarrillo de su bolsillo y lo encendió—. No me gusta para nada.
— A mí tampoco— le dijo Dylan—. Este no eres tú.
Eso le sacó una risa a Bryce. Se acercó más al chico y puso su mano sobre su cabeza para revolver sus cabellos.
— Creo que me conoces mejor de lo que pensaba— le dijo y acarició sus cabellos con suavidad.
Cuando Issac salió al lugar, vio aquella caricia que Bryce le brindó a su prometido. Se quedó pasmado mirando simplemente sin poder creerlo. Pero se encontraba en medio de una fiesta y aún si quería no podía darse el lujo de armar un escándalo pese a que la ira recorría todo su cuerpo. Debía manejar esa situación con madurez.
— Aquí están— dijo tratando de contener su ira.
Bryce y Dylan se giraron y lo miraron con sorpresa. Issac caminó hasta ahí lentamente.
— Hace frío y este no parece un buen lugar— agregó cuando estuvo cerca de los dos.
— Es frío pero tú no estabas aquí— le dijo Bryce—. Eso ya lo hacía mil veces mejor que allá adentro.
Dylan sólo lo miró con admiración. No podía creer cómo era capaz de hablarle así a alguien que podía arruinarle la vida con sólo pedirlo. Así de grande era el poder de Issac.
— Mi mamá te buscaba— le mintió Issac a Bryce tratando de contener su enojo—. Deberías ir con ella.
Bryce vio a Dylan. Parecía angustiado pero no del todo. Suspiró.
— Suerte— le dijo y luego entró al salón.
Issac lo observó mientras se retiraba sin ocultar su desprecio. Luego sus ojos regresaron a Dylan, que se encontraba muy cerca del barandal que rodeaba la terraza. Le pareció una escena muy bella aunque desde ahí sólo veía la espalda de Dylan porque el chico se giró para no tener que verlo. Issac se acercó a él lentamente.
Dylan se sentía ligeramente desorientado pero no lo suficiente como para olvidar la situación en la que estaba. Aún sentía cómo el miedo oprimía su pecho.
Issac se detuvo a su lado. Lo observó. Notó que el chico tenía la mirada puesta en el anillo sobre su dedo.
— Mi abuela amaba ese anillo— dijo él.
Dylan giró la cabeza para mirarlo. Sus ojos se encontraron. Esa persona a su lado no era una persona y él lo sabía. Aún estando ebrio no podía olvidarlo. Sin embargo sentía que de alguna forma no podía odiarlo. No sabía si era porque el alcohol en su cuerpo por fin empezaba a hacer efecto pero estando así de cerca de Issac, sintió un poco menos de terror y un poco más de curiosidad. Para Dylan debía existir una razón del por qué alguien con una cara tan hermosa podía ser tan terriblemente cruel. Estando sobrio jamás hubiera dejado que ninguno de sus pensamientos se escapara de su mente, no obstante en ese momento quería poder preguntarle si algo le había ocurrido. Si existían cosas de la familia Cassell que él no sabía. Las palabras estaban por salir de su boca cuando Issac habló.
— Se ve muy bien en ti— le dijo Issac mirando su mano.
— ¿Eh?— dijo Dylan confundido.
— El anillo se ve muy bien en ti— le repitió Issac—. Como todo. No creo que exista prenda que no luzca maravillosa en ti.
Dylan no supo qué decir. Le estaba costando concentrarse en esa conversación.
Issac lo observó detenidamente. No podía evitar sentirse demasiado atraído por él. Tanto que acortó el espacio entre ellos y quedó más cerca. Sus hombros casi se tocaban. Dylan no se alejó. Se quedó así porque su cuerpo no podía moverse quizá por el alcohol, el miedo o toda esa curiosidad que repentinamente llegó a su mente. Estuvieron así mucho tiempo, en silencio, sin moverse.
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El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
