Issac salió de ahí y pidió que le llevaran su auto. Un hombre corrió a cumplir su orden. Tomó su abrigo, sus guantes y salió afuera. Todo estaba cubierto de nieve, hacía un poco de frío pero en esos días en los que había estado ahí ya no le sorprendía. En algún momento se acostumbró. Llegó a la calle. Le trajeron su auto y subió. Comenzó a conducir lentamente. Iba a irse por una avenida principal que lo llevaría a casa de Dylan pero estaba cubierta de nieve. Se estresó pero trató de ir por otra calle aún si eso lo haría tardarse más. Condujo lentamente. En algún momento pasó enfrente de un bar que recordaba tenuemente porque era muy antiguo. Estaba pensando en lo viejo que debía ser ese lugar cuando vio que afuera de ahí estaba Bryce sentado sobre un tronco. Parecía dormir. Su instinto le decía que simplemente debía ignorarlo. Pero ese día hacía mucho frío, ahí no había nadie y él estaba afuera usando sólo la misma chaqueta de cuero de siempre. Suspiró y se lamentó por ser buena persona. Dejó el auto y salió. Caminó hasta Bryce. Lo miró. Volvió a suspirar resignado y se acercó a él. Pasó su brazo por su cuello para apoyar el cuerpo de Bryce y después lo arrastró un poco hasta el auto. Abrió la puerta trasera y lo acomodó ahí. Bryce no se movió siquiera. Cerró y fue al frente. Comenzó a conducir hasta la casa de Dylan mientras se sentía muy irritado. No podía creer que Bryce estaba en su auto. Jamás imaginó hacer algo así. Pensó que probablemente lo hizo porque sentía mucha lástima. Después de todo la vida de Bryce se había arruinado siendo muy niño y no lo había elegido así. No le sorprendía que todo lo que supiera hacer fuera beber.
Al llegar a casa de los Jensen, bajó del auto y se acercó.
Becca estaba limpiando unas mesas cuando vio que un auto se estacionó enfrente. Conocía ese auto. Se acercó alterada a su esposo y le dijo que le avisara a Dylan que su prometido acababa de llegar. Simon salió corriendo muy agitado hacia el interior de la casa. Subió las escaleras y fue a la habitación de Dylan. Lo encontró en su cama leyendo.
— ¡Issac está aquí!— le dijo—, ¡Rápido, baja a recibirlo!
Dylan hasta perdió el aliento al escuchar eso. No supo cómo reaccionar pero se levantó lentamente y trató de parecer tranquilo. Bajó las escaleras junto a su padre mientras sentía que su corazón se rompía en cada paso que daba. No quería tener que ver a Issac. No quería estar ahí. No quería existir. Deseaba que todo eso fuera una pesadilla. Un mal sueño del que pudiera despertar un día.
Pero no lo era. Sabía perfectamente que esa era su realidad y no había forma de liberarse de ella. Debía soportarlo. Debía ser más valiente. Más fuerte. Pero no sabía cómo. Lo único de lo que sí estaba muy seguro era del miedo que sentía, que invadía cada rincón de su cuerpo.
Se quedó cerca de las escaleras mientras su padre le abría la puerta a Issac y lo dejaba pasar. Los miró hablar sobre el clima. Después Simon se retiró y los dejó solos. Dylan observó cómo su papá se fue. No quería que lo dejaran pero no dijo nada. Estaba tan acostumbrado a guardarse sus sentimientos y deseos que aún de poder decir algo no lo hubiera hecho. Le habían enseñado que lo que él quería no importaba. Su única preocupación debía ser la persona que estaba frente a él. Así que se giró y lo miró. Issac lo veía con detenimiento. Trató de no tener miedo y pretender estar bien aún si quería salir corriendo.
— Buenos días— se obligó a decir.
— Buenos días— le dijo Issac mientras dejaba de mirarlo y caminaba al interior de la casa—, hoy haremos muchas cosas. Deberías ir por tu abrigo.
Dylan se apresuró a ir a su habitación. Buscó un abrigo, un gorro y unos guantes. Se los puso y luego bajó rápidamente. Issac lo observó. Se quedó en silencio unos segundos mirando aquella hermosa persona frente a él. Luego se sintió muy mal al recordar que Dylan lo detestaba.
— Vamos— le dijo.
Salieron de ahí. Caminaron al auto. Becca los miró entrar al vehículo mientras se sentía muy confundida. No recordaba que le hubieran avisado que saldrían ese día. Imaginó que era algo que habían planeado los dos y eso le dió un poco de alivio porque sentía que podría ser bueno que se trataran más.
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El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
