Dos semanas después, llegó el día en que el médico le retiró por completo el inmovilizador a Ana. Su brazo estaba débil pero sano.
Esa misma tarde, cuando regresaron a la mansión, el abogado de la familia, el señor Alvarado, los esperaba en la biblioteca con una expresión de extrema seriedad y un documento sellado que no habían visto antes.
Harry y Ana se sentaron en los extremos opuestos del gran escritorio de caoba. La tensión entre ambos era casi eléctrica, alimentada por la inminente partida de Ana y la desesperación silenciosa de Harry.
-Señor Sterling, señorita Ana -comenzó Alvarado, ajustándose las gafas-. Sé que la herencia ya había sido resuelta tras la renuncia de la señorita, pero ayer, al auditar los archivos digitales privados de su difunto padre en el banco central, encontramos un codicilo sellado. Una cláusula de contingencia que Arthur estipuló que solo debía abrirse si la señorita Ana intentaba renunciar a sus derechos o si surgían disputas severas por la tutoría de Leo.
Harry frunció el ceño, recuperando por un segundo su postura corporativa. -¿De qué estás hablando, Alvarado? El testamento era claro.
-Arthur conocía perfectamente a su familia, señor -replicó el abogado, extendiendo el documento hacia ellos-. Sabía que usted, Harry, reaccionaría con desconfianza y hostilidad ante la aparición de una heredera sorpresa, asumiendo que buscaría proteger a Leo de una forma implacable. Y también conoció lo suficiente el orgullo y la dignidad de Ana a través de las investigaciones secretas que hizo antes de morir, sabiendo que ella preferiría renunciar a millones antes que soportar ser humillada.
Ana contuvo el aliento. Escuchar que su padre la había descifrado sin siquiera conocerla le erizó la piel.
-¿Y qué dice esa cláusula? -preguntó Ana, con un hilo de voz.
Alvarado leyó directamente del papel oficial:
-«Si mi hija Ana renuncia a su parte para evitar el conflicto, o si mi hermano Harry bloquea su integración a la familia, se activará la presente cláusula de resguardo absoluto. Para que la fortuna Sterling no sea congelada en un fideicomiso judicial hasta la mayoría de edad de Leo, y para garantizar que mi hijo menor crezca con el apoyo de las dos personas que más pueden protegerlo, Ana Sterling y Harry Styles Sterling deberán contraer matrimonio legal en un plazo no mayor a treinta días. Bajo esta condición, la herencia se reactivará de forma íntegra, compartida, y Ana asumirá de inmediato la cotutoría legal de Leo junto a Harry. De lo contrario, los bienes pasarán a una fundación benéfica externa y la tutoría de Leo quedará bajo revisión del Estado».
Un silencio sepulcral cayó en la biblioteca.
Ana se quedó de piedra, mirando el documento como si fuera un veredicto. ¿Casarse con Harry? ¿El hombre que la había tratado como a una criminal, pero que al mismo tiempo la hacía perder el sentido con solo una mirada?
La idea era una locura, una trampa perfecta de su difunto padre. Pero al mismo tiempo, la frase "Ana asumirá de inmediato la cotutoría legal de Leo" resonó en su cabeza como una campana de salvación. Si aceptaba, no tendría que abandonar a su hermano. Estaría legalmente autorizada a criarlo, a verlo crecer, a ser su hermana todos los días.
Harry, por su parte, sentía que el corazón le golpeaba el pecho con violencia. Miró a Ana, notando cómo la palidez de su rostro se mezclaba con una chispa de determinación. La perspectiva de casarse con ella era todo lo que secretamente deseaba y todo lo que temía; una oportunidad dorada para retenerla a su lado, pero bajo el yugo de una obligación que ella podría terminar odiando.
-Esto es ridículo -dijo Harry, aunque su voz carecía de fuerza, delatando su agitación interna-. Arthur no puede obligarnos a...
-No te equivoques, Harry -lo interrumpió Ana, levantándose de la silla. Su mirada se cruzó con la de él, y la atracción latente entre los dos estalló de nuevo en una corriente densa, cargada de reproche y deseo-. Tu hermano no nos está obligando a nada. Está poniendo el futuro de Leo en nuestras manos.
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One Shots H. S. (+18)
FanfictionHarry , Anna y Niall, una pareja nada convencional, una pareja de tres.
