El viaje a Chicago para la presentación del proyecto del hotel boutique no pudo llegar en un momento más inoportuno, o quizás, en el más necesario.
Desde la tarde en el taller de muestras, la relación entre Harry y Anna había sufrido una metamorfosis silenciosa pero innegable. Para cualquier observador externo, seguían siendo la dupla perfecta de arquitectos: eficientes, coordinados y con una visión conceptual idéntica.
Pero en lo privado, la complicidad fluida se había evaporado. Anna había erigido un muro invisible pero impenetrable. Respondía con cortesía impecable, se limitaba a hablar estrictamente del trabajo y evitaba cualquier tipo de pausa o conversación informal al final del día.
Harry no logrababa entender qué había cambiado. Revisó sus interacciones una y otra vez buscando algún comentario desafortunado, un gesto fuera de lugar o una decisión técnica que la hubiera molestado.
Sin embargo, no encontró nada. La repentina frialdad de Anna lo desconcertaba y, al mismo tiempo, acentuaba la frustración de no poder acercarse a ella como deseaba.
El vuelo fue silencioso. Anna pasó la mayor parte de las tres horas concentrada en su tableta, revisando los renderizados en tres dimensiones y haciendo anotaciones meticulosas sobre el presupuesto. Sentado a su lado, Harry la observaba de reojo, admirando la disciplina y el perfil perfilado de su rostro iluminado por la pantalla. Cada vez que sus hombros chocaban levemente por la turbulencia del avión, ella se disculpaba de inmediato y ajustaba su postura para no volver a tocarlo.
Al llegar al hotel donde se llevaría a cabo la reunión al día siguiente, el personal de recepción cometió un error habitual en este tipo de reservas corporativas.
-Buenas noches, señor Styles. Tenemos su reserva para la suite ejecutiva con una cama matrimonial y el salón adyacente -anunció el recepcionista con una sonrisa profesional.
Anna intervino al instante, con una rapidez que rayaba en la urgencia.
-Disculpe, la reserva debía ser de dos habitaciones individuales. Debe haber un error en la confirmación de la agencia. Necesitamos corregirlo ahora mismo, por favor.
El recepcionista tecleó rápidamente en su sistema antes de poner una cara de disculpa.
-Lo lamento mucho, señora. Hay una convención médica en la ciudad y el hotel está completamente lleno esta noche. No tengo habitaciones individuales disponibles hasta mañana.
Anna apretó los labios, y por un segundo, Harry vio una sombra de tensión cruzar su rostro. Él dio un paso al frente inmediatamente para resolver la situación.
-No hay problema -dijo Harry dirigiéndose al recepcionista-. Modifique la reserva. Mi socia se quedará con la suite y yo tomaré una habitación estándar si queda alguna, o me trasladaré a otro hotel cercano.
-Tengo una habitación individual pequeña en la planta baja que quedó libre por una cancelación de último momento, señor.
-Perfecto, nos quedamos con eso.
Mientras subían en el ascensor hacia los pisos superiores, el silencio entre ambos era denso. Anna mantenía la vista fija en los números de los pisos que ascendían lentamente.
-No tenías que hacer eso, Harry. Podías haberte quedado tú con la suite -dijo ella en voz baja, romper el silencio por primera vez desde que bajaron del avión.
-Eres la socia principal en este proyecto, Anna. Además, era lo correcto. No me costaba nada -respondió él con sutileza, mirándola directamente a los ojos.
Anna no respondió, pero sus dedos se apretaron ligeramente alrededor de la asa de su maleta.
La reunión de la mañana siguiente fue un éxito rotundo. Los inversores quedaron fascinados con la propuesta arquitectónica, especialmente con el concepto de iluminación natural que Anna había diseñado para el vestíbulo principal. Al terminar, la junta ofreció una cena de celebración en la terraza del edificio para sellar el acuerdo.
La noche era fría y despejada. El ambiente en la terraza estaba lleno de música suave, copas de cristal y la élite del sector inmobiliario local. Harry, vestía un traje oscuro a medida, y Anna lucía un vestido sencillo en tono azul noche que acentuaba su figura sin perder un solo ápice de elegancia.
Durante la recepción, una de las hijas del inversionista principal, una joven heredera acostumbrada a conseguir lo que quería, fijó su atención en Harry. A los pocos minutos, lo abordó cerca de la barra con una sonrisa ensayada y una conversación manifiestamente coqueta.
-Es fascinante cómo manejas la escala de los espacios, Harry. Me encantaría que pudieras ver un propiedad que mi familia tiene en las afueras... quizás este fin de semana, a solas -dijo ella, inclinándose un poco más de lo necesario.
Harry, por hábito automático, sonrió con cortesía fría y levantó ligeramente la mano izquierda para ajustar la solapa de su saco, haciendo que el anillo de platino quedara expuesto bajo las luces de la terraza.
-Es una propuesta tentadora, pero me temo que mi agenda de trabajo no me lo permite. Además, mi esposa me espera de regreso en la ciudad apenas concluyamos los compromisos de la firma -contestó con voz serena y tajante.
La joven parpadeó, miró fijamente el anillo en su dedo, y su sonrisa coqueta se desvaneció al instante. Con un murmullo de disculpas, se retiró a los pocos segundos.
Harry suspiró con alivio interno. El filtro había vuelto a funcionar a la perfección.
Lo que Harry no sabía era que Anna estaba parada a solo un par de metros, detrás de un arreglo floral de la terraza, sosteniendo una copa de vino. Había presenciado toda la escena y escuchado cada palabra clara y nítidamente.
«Mi esposa me espera de regreso en la ciudad».
Las palabras retumbaron en la mente de Anna como un veredicto definitivo. Ver la soltura y la convicción con la que Harry utilizaba el anillo para marcar límites no solo le confirmó su estado civil, sino que también le provocó una punzada de culpa. Se recriminó a sí misma por haber albergado la más mínima esperanza durante las semanas anteriores. Él era un hombre casado, fiel y totalmente fuera de su alcance.
Anna dejó la copa casi llena sobre una mesa alta, se dio la vuelta sin hacer ruido y abandonó la terraza antes de que Harry pudiera notarla.
Holaaa. Nuevamente por aquí. ¿Qué le parece esta nueva historia? Mañana subiré las partes que faltan. I promise.
A. S.
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One Shots H. S. (+18)
Fiksi PenggemarHarry , Anna y Niall, una pareja nada convencional, una pareja de tres.
