El sol de la tarde se filtraba en haces dorados a través de los ventanales de la residencia, proyectando sombras alargadas sobre el suelo de madera pulida. En el gran salón, la atmósfera parecía haber quedado congelada alrededor de la mesa de té.
Anna mantenía la mirada fija en las volutas de vapor que se elevaban lentamente desde la taza de porcelana fina que apenas había tocado. A su alrededor, las conversaciones de la familia de Harry fluían con una cadencia perfecta, llena de pausas estudiadas, referencias a tradiciones familiares y comentarios sobre compromisos sociales que le resultaban completamente ajenos.
Había esperado este viaje durante semanas. Cuando Harry le propuso pasar unos días en la casa de sus padres antes de formalizar la fecha de la boda, había imaginado la experiencia como un puente hacia su nueva vida. Visualizaba tardes de charlas sinceras alrededor del fuego, risas compartidas al desempolvar viejos álbumes de fotos de la infancia de Harry y la calidez de una familia que la abría sus brazos con entusiasmo.
La realidad, sin embargo, se había revelado amarga y esquiva. No había habido grandes discusiones ni insultos directos; en lugar de eso, Anna se encontró con un muro invisible de cordialidad distanciada.
Las sonrisas eran demasiado perfectas, las preguntas sobre su origen y su profesión se formulaban con una cortesía ensayada que escondía una evaluación minuciosa, y los silencios que seguían a sus respuestas pesaban como losas de plomo.
Para no generar tensiones ni interponerse entre Harry y sus padres, Anna tomó una decisión errónea: eligió el aislamiento. Decidió guardarse la incomodidad, tragarse las dudas y fingir una tranquilidad impecable.
Durante todo el almuerzo y la posterior reunión en la terraza, permaneció en un discreto segundo plano, respondiendo solo cuando le hablaban directos, sonriendo mecánicamente y evitando cualquier gesto que pudiera llamar la atención.
Pensó que de ese modo protegería a Harry, pero no calculó el impacto que su alejamiento tendría en él.
Al caer la noche, la opresión en el pecho de Anna se había vuelto casi insoportable. Necesitaba un respiro, un lugar donde la fachada de compostura pudiera derrumbarse sin testigos. Subió a la habitación que compartían en el primer piso y se apoyó contra el marco del ventanal que daba al jardín trasero. La oscuridad de los arbolados le ofrecía una especie de refugio visual.
Pocos minutos después, la puerta de la habitación se abrió suavemente.
Harry entró con pasos cautelosos.
Había pasado todo el día intentando descifrar el comportamiento de Anna, sintiendo cómo se escapaba de entre sus dedos sin entender por qué. La vio allí de pie, pequeña frente al ventanal, y sintió que un impulso visceral le pedía acercarse para sostenerla.
Caminó hacia ella y estiró la mano para envolverle la cintura por la espalda, buscando el calor reconfortante que siempre encontraba en su piel. Sin embargo, en el instante en que los dedos de Harry rozaron la tela de su vestido, el cuerpo de Anna se tensó por completo.
Un sobresalto involuntario la hizo dar un paso al frente para romper el contacto antes de que su mente pudiera procesar la reacción. Se giró rápidamente, intentando compensar la distancia con una sonrisa precipitada que no llegó a sus ojos.
-Perdóname, Harry, no te escuché entrar -dijo, apresurándose a ajustar el pliegue de su falda y retrocediendo un centímetro más-. Estaba distrayéndome con el jardín.
Harry no respondió de inmediato. Se quedó inmóvil, con la mano aún suspendida en el aire, el rostro congelado en una mueca de incredulidad y desconcierto. Anna notó cómo el color se le escapaba lentamente de las mejillas a su prometido. En los ojos de Harry no había enfado, sino una grieta profunda de dolor y vulnerabilidad que ella jamás le había visto.
-Anna... -articuló él con voz áspera, bajando la mano lentamente hasta cerrar el puño a un costado de su cuerpo-. ¿Qué está pasando entre nosotros?
-No pasa nada, mi amor, solo estoy un poco cansada por el viaje y...
-No me mientas, por favor -la interrumpió Harry. Su tono habitual, suave y firme, sonaba quebradizo, cargado de una inseguridad que a Anna le encogió el corazón-. Llevas todo el día alejándote de mí. Cada vez que intento tomarte la mano frente a mis padres, la sueltas disimuladamente. Cada vez que te busco con la mirada, la desviás. Parece ser que te incomoda que me acerque a ti, que no quieres que te toque o que te da vergüenza estar a mi lado en esta casa.
-Harry, no es eso, te lo juro...
-¿Entonces qué es? -insistió él, dando un paso atrás mientras se pasaba una mano por el cabello con abierta frustración-. Siento que hay un abismo entre los dos desde que llegamos. Me he pasado las últimas horas preguntándome qué hice mal, o si estar aquí te hizo darte cuenta de que no quieres esta vida conmigo. Si te estás arrepintiendo del compromiso, si el entorno te sofoca o si sientes que no soy la persona adecuada para ti cuando ves mi mundo... necesitas decírmelo a la cara. Porque sentir que la mujer que amo me rechaza de esta manera me está destruyendo por dentro.
Anna se quedó petrificada. Cada palabra de Harry cayó sobre ella como un mazazo. En su afán por protegerlo de las incomodidades que sentía con sus suegros, en su afán de no ser una carga ni provocar un conflicto familiar, había construido una muralla alrededor de sus propios sentimientos.
Y esa muralla, vista desde afuera por el hombre que la amaba desesperadamente, parecía una muestra clara de desinterés, frialdad y rechazo hacia él. Ver a Harry -el hombre que siempre había sido su pilar de fuerza, su refugio incondicional- temblando de duda y sintiéndose rechazado por culpa de sus propios silencios le reveló la gravedad de la situación.
La realidad les exigía enfrentarlo todo juntos, porque el silencio ya estaba empezando a romperlos por dentro.
Holiiiiis. ¿Cómo están? Espero que muy bien y que no me tiren de la oreja por subir tan tarde esta nueva historia.
Tengo otra más referida a la temática de "Anna se enamora del amigo del padre", otra más, donde Anna es más osada con Harry.
Leo todos sus comentarios.
A. S.
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One Shots H. S. (+18)
FanficHarry , Anna y Niall, una pareja nada convencional, una pareja de tres.
