Capítulo: 91. Nuestro bautismo. (Parte 1)

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Pdv: Rozemyne

Madre Elvira había preparado los atuendos que llevaríamos en nuestra ceremonia de bautismo con mucho tiempo de anticipación. Por lo que tuvo que traer a las costureras para modificarlos un poco, como; alargar la falda, entre otros arreglos de último momento, ya que habíamos crecido bastante después de la última prueba. Desde nuestra Jureve, estábamos mucho más saludables y habíamos crecido, hasta al menos pasar por niñas de 6 años. Aún no parecíamos niñas de 7 años, pero si comparo a la yo del tejido roto para este momento, en definitiva esto es un gran logro.

Después de que madre Elvira regresara de la conferencia de archiduques, nos habíamos estado quedando en nuestra casa del barrio noble, alistando los últimos preparativos para la recepción de los invitados a nuestra ceremonia de bautismo, junto a ella. Y como esta era una ocasión especial, Cattleya y yo queríamos introducir nuevas recetas que ni siquiera se han servido en “The Magic Roze”. 

Algunas de estas recetas, fueron una variedad de pequeñas empanadas de Cóctel con diferentes rellenos; unas tenían solo queso, otras con cebolla, carne de res, huevo duro y algo parecido a las olivas. También de jamón, queso, “Pome” (tomate), orégano, etc... esta tenía el mismo relleno de la pizza, otras de queso champiñones o ave queso, todas igual de deliciosas. Entre las nuevas recetas, también agregó pequeñas brochetas de carne y verduras asadas en la parrilla, sazonadas solo con sal, como bocadillos. 

A esta idea yo agregué brochetas de frutas de temporada. Y como a madre Elvira le encantó la idea de las brochetas de frutas, porque de esa forma era más fácil servir la fruta y también era más sencillo comerla. Además, servirán como una hermosa decoración en el banquete, junto a pastelitos de crema, y una variedad de dulces a los que yo incorporé el helado, como es verano el helado además de delicioso, es ideal para refrescarse. ‘Me habría gustado incorporar algunas recetas japonesas, como; Sushi, Sashimi o Takoyaki, pero aquí es muy difícil encontrar pescado o mariscos y ni hablar del arroz’.

Madre Elvira nos tenía practicando etiqueta noble, perfeccionando nuestros movimientos para que fueran fluidos y elegantes. De igual modo, Ferdinand nos tenía memorizando los nombres de todos los nobles invitados, y esto fue un verdadero fastidio para Cattleya. Aunque para mí también lo fue en el tejido roto, mas ahora es muy sencillo para mí recordarlos, ya que solo tenía que repasar un poco los nombres y las provincias. Pese a lo tedioso de todo esto, Cattleya se esforzó mucho para cumplir con las expectativas, tanto de madre Elvira como las de Ferdinand.

En cuanto al hermano Cornelius, estaba muy feliz de tenernos en casa por tanto tiempo y disfrutar de nuestra compañía. Jugamos mucho Karuta y naipes con él, y como también estaba en casa nuestro pequeño hermanito Nikolaus igual disfrutamos de su compañía. Ya que luego de la batalla del templo y la repentina muerte de Trudeliede, el pobre niño además de huérfano quedó muy traumatizado. Es por esta razón, que madre Elvira accedió criarlo apropiadamente como un Linkberg y bautizarlo como su hijo, al igual que lo hizo con nosotras. Y como luego de nuestro bautismo, pasaremos más tiempo en el barrio de los nobles que en el templo, esto es lo mejor, ya que el pequeño Nikolaus no estará solo por períodos de tiempo muy largos. 

‘Pero bueno, estar en casa con nuestros hermanitos, era muy divertido y agradable’.

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Muy pronto llegó el día de nuestra ceremonia de bautismo. Y esa mañana las asistentes de nuestra casa noble, nos sacaron de la cama muy temprano en la mañana para darnos un baño, lavaron nuestros cabellos con Rimsham y luego nos vistieron con ropa común, para que fuéramos a desayunar. Para que así, una vez que termináramos de desayunar, nos vistieran con nuestros trajes de bautismo. 

‘Y con estos eventos, hasta ahora todo va como lo recordaba, pero con ligeros cambios’.

Cuando fuimos a desayunar, nos encontramos con toda nuestra familia noble en el comedor, los cuales se habían reunido para felicitarnos por el especial día de hoy. “Felicidades por su bautismo hijas”. Y con estas cálidas palabras, el primero en felicitarnos fue nuestro padre noble.

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