Pdv: Ferdinand
"Mi Lord, qué sucedió? ¿Les ocurrió algo malo a las princesitas?". Fue lo que preguntó Justus con una expresión de preocupación en su rostro, cuando regresamos al templo. 'Al parecer nos siguieron de cerca'. Yo pensé esto sin responder ni detenerme, y solo continué avanzando por los pasillos del templo con dirección a las cámaras del Sumo Obispo, con mis pequeños Shumil sollozando en mis brazos. 'Cierto, los hechizos aún están activos, por eso solo Justus y Eckhart nos ven'. Por esto dije, mientras avanzábamos. "Rozemyne, Cattleya, estamos en el templo, ya pueden deshacer los hechizos".
Y ante mi indicación, ellas dijeron al unísono. "Finite Incantatem". Deshaciendo sus hechizos, siguiendo mis órdenes.
"Lord Ferdinand, ¿sucedió algo malo a mis hermanitas?". Eckhart preguntó muy preocupado por sus hermanitas, mientras él también deshacía su hechizo, siguiéndonos de cerca.
"Luego les informaré a detalle lo sucedido". Yo respondí a mis sirvientes para que dejaran de hacer preguntas, que en éste momento no quería responder. 'Todo esto me había afectado más de lo que quería reconocer. Pero ahora, mi prioridad es calmar a mis Diosas, ellas son lo más importante para mí en este momento'. Con estos pensamientos yo continué avanzando, hasta llegar a las cámaras del Sumo Obispo. Donde al llegar allí, Justus se adelantó para abrirnos las puertas de los aposentos para dejarnos entrar. Y una vez dentro todos los sirvientes de mis pequeñas Diosas, se adelantaron con expresiones de preocupación en sus rostros, cuando vieron a las niñas en mis brazos.
"Sumo Sacerdote, ¿qué ocurrió? ¿Están bien lady Rozemyne y lady Cattleya?". Los asistentes del templo preguntaron a coro, muy preocupados por sus pequeñas Ladys.
"Lord Ferdinand, ¿qué les sucedió a mis Ladys?". Brigitte preguntó con preocupación y una expresión de ansiedad en su rostro, al igual que Damuel.
"No es nada grave, solo están un poco alteradas por algo que no debieron oír...". Yo respondí mientras me dirigía a su habitación oculta, con ellas aún en mis brazos. Y cuando abrí la puerta del cuarto, dije. "Hablaré con ellas a solas un momento, no quiero que me interrumpan".
Sin embargo, la dama caballero Brigitte me detuvo, diciendo. "Lord Ferdinand, no creo que sea apropiado que entre a la habitación oculta a solas con mis Ladys". '¡Demonios! Cuidar el decoro en un momento como este, es una tontería sin sentido'. Yo pensé esto con molestia.
"En efecto. Justus, Eckhart, pueden entrar". Yo les indiqué a mis sirvientes que entraran conmigo a la habitación oculta. Y como Eckhart es su familia, la dama no podía protestar o forzar su entrada, por lo que mis dos sirvientes entraron con rapidez al cuarto y cerraron la puerta detrás de ellos. Y sin que yo se los ordenara, ambos se ubicaron en un lugar apartado en la habitación dándonos las espaldas, ya que habían leído de forma correcta el ambiente y nos dieron la privacidad que necesitábamos. "Muffliato". Yo dije para que mis sirvientes no pudieran oír nuestra conversación. "Rozemyne, Cattleya". Luego les hablé a mis Diosas, sentándome con ellas aún en mis brazos, e intenté dejarlas en su tumbona en frente de mí, para tener esta conversación, pero ninguna de las dos quiso apartarse abrazándose a mí con fuerza. Era como si temieran que yo me fuera a ir o me fueran a arrancar de su lado, hoy mismo...
En lugar de soltarme Cattleya me miró con sus grandes ojos dorados, los cuales ya no brillaban de todos los colores, pero aún estaban llenos de lágrimas de rabia, diciendo. "Mentor... Shniff... ella no solo está planeando robarte a ti... También quiere destruir todo el ducado...". Cuando ella dijo esto, no solo lo decía con enojo, sino que también se podía ver con claridad la frustración en su expresión. "Ella... ella dijo que quería robarse los hijos de... Shniff... Mentor, por favor dime que ella no puede, no verdad?". Cattleya preguntó esto último en una súplica, podía ver el miedo en sus ojos, y yo de verdad quería decir que eso no estaba permitido y quería asegurarle que ella no puede tomar sus hijos en el futuro. Sin embargo, la realidad es que dentro de la sociedad noble, esta práctica es muy común, de hecho, ellas mismas fueron adoptadas por su abuelo. Aunque para ellas esa adopción no cambió en nada la relación con su familia, ni con el mismo abuelo. Mas esto, no es así para la mayoría de los niños adoptados, como es el caso del hijo mayor de Sylvester, quien fue arrancado de los brazos de su madre, por su propia abuela lady Verónica, para ser criado por ella como el heredero de Aub.
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Juego de Shumil gemelos
Fanfiction¿Qué pasaría si Myne tuviera ayuda desde el principio? Si los Dioses le dieran una hermana gemela? Myne podrá ésta vez, salvar el jardín de los Dioses, con la ayuda de su nueva hermana? Podrá Yurgenschmidt sobrevivir a el par de shumil alborotadores...
