Pdv: Ferdinand
'Todos mis temores y las peores pesadillas que me atormentan por las noches... se hicieron realidad. Verónica, una vez más, me está arrebatando todo lo que es importante para mí, pero esta vez me está arrebatando lo más preciado: a mis pequeñas Diosas, a mi amada familia...'. Por eso yo intenté detener a Cattleya, quien se había levantado para enfrentar a Verónica, luego de suministrarle un antídoto que jamás pensé utilizar, al igual que mi Jureve. "Cattleya, ¿qué haces? Alto, no debes moverte".
"Tranquilo, mentor, te compraré tiempo... Haz lo que sea para salvarla. Yo soy más fuerte, resistiré...". Ella respondió con dificultad, volteando a vernos, y luego regresó su atención hacia Verónica, quien, al ver la varita en manos de Cattleya, cambió su expresión maliciosa y llena de triunfo a una de sorpresa, justo antes de que Cattleya dijera: "Inmobilus". Agitando su varita lanzó este hechizo sobre Verónica, junto a todos los nobles en la habitación, inmovilizándolos a todos por igual, pero dejando a Rozemyne y a mí fuera del hechizo.
"Mentor, termina de darle la Jureve a mi hermanita y vete de aquí... Sálvala". Cattleya pidió con desesperación que salvara a su gemela. Y yo podía entender el porqué de su petición, pero también me estaba pidiendo que la abandonara... y yo no podía hacer eso. "Cruciatus". Luego continuó lanzando hechizos, pero esta vez fue uno de esos hechizos que ella llamó maldiciones imperdonables o hechizos prohibidos...
'Eso quiere decir que Cattleya ha tomado la decisión de eliminar a Verónica, junto a la mitad del ducado. Ver lo que ella es capaz en este estado de desesperación fue un duro recordatorio de todos mis errores... Siempre poniendo a Sylvester y al ducado primero. ¿Cómo pude fallarles así? Nunca debí exponerlas a este peligro'. Yo cuestioné mis decisiones mientras oía gritar a Verónica.
"¡¡¡Aaaaaaaaaah!!!".
Sin embargo, esto no debería estar sucediendo... Ellas deberían tener un pequeño daño que, con su Jureve, se pudo haber solucionado en un par de días. 'Debí saber que la viciosa mujer haría algo como esto para asegurarse de eliminarlas... ¿Pero usar ese veneno?'. Con este pensamiento yo comprendí que, por el daño interno que ha causado en los débiles y pequeños cuerpos de mis Diosas, este veneno contenía una pequeña mezcla con ese veneno de aquel palacio maldito...
No obstante, por el daño menor que causó en mi propio cuerpo, aquel veneno no es fatal para un adulto sano, y con Jureve es más que suficiente para recuperarte por completo. Esto quiere decir que ella sabía que teníamos antídotos para el veneno que se activa con calor, lo cual es la prueba de que su objetivo eran mis pequeñas Diosas. Todo este maldito almuerzo siempre fue con ese objetivo. Verónica no quería deshacerse de nosotros porque ella quería asegurarse de que yo viviera para presenciar mi desesperación y miedo mientras me arrebataba lo que más amo en este mundo.
'¡Maldición! Y nosotros estúpidamente caímos en su trampa. Pero ¿cómo demonios consiguió Verónica ese veneno? Solo hay una respuesta para esa pregunta, y es: ¡Georgine!'. Mi mente trabajaba a toda velocidad mientras monitoreaba el avance del daño en el cuerpo de mi Diosa bondadosa.
"¡¡¡Basta... por favor...!!!". Verónica suplicó cayendo al suelo.
Y mientras la mujer se retorcía de dolor, Cattleya continuó lanzando hechizo tras hechizo en su desbocado arranque de furia, esta vez elevándola en el aire con un "Levioso", mientras la maliciosa mujer continuaba gritando por el intenso dolor que le estaba causando ese hechizo prohibido.
"¡¡¡Aaaaaaaaaah!!!".
Los alaridos de Verónica eran lo único que se escuchaba en la habitación, algo que en otras circunstancias habría disfrutado. Pero el saber que mientras Cattleya hace sufrir este dolor a Verónica, ella misma está sufriendo el mismo dolor y muriendo en el proceso... ante esto yo solo quería detenerla. '¡Demonios! Debo controlarme, porque no puedo sucumbir a la locura, al miedo y a la desesperación'. Yo me dije, tratando de controlar mi maná y contener mis emociones, para darme prisa y terminar de pasar mi Jureve poco a poco por la garganta de una inconsciente Rozemyne. Algo nada fácil, ya que la mitad se estaba derramando fuera de su boca. "Vamos, Rozemyne, bebe". Yo dije esto en forma de súplica y en completa desesperación a mi Diosa bondadosa, porque tenía miedo de perderlas a las dos.
ESTÁS LEYENDO
Juego de Shumil gemelos
Hayran Kurgu¿Qué pasaría si Myne tuviera ayuda desde el principio? Si los Dioses le dieran una hermana gemela? Myne podrá ésta vez, salvar el jardín de los Dioses, con la ayuda de su nueva hermana? Podrá Yurgenschmidt sobrevivir a el par de shumil alborotadores...
