Capítulo: 110. Las sospechas de Cattleya

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Pdv: Cattleya

Una vez terminó la fiesta de bienvenida a la dama de Dunkelfelger, la cual colapsó por escuchar a mi mentor tocar el harspiel... Mas no fue la única, ya que varias de las tontas que nos fastidiaron en nuestra fiesta de té, también se desmayaron. 'Ok, Ok, entiendo que mi mentor puede ser bastante encantador... cuando quiere serlo. Pero vamos, en serio, no es tanto como para desmayarse, porque mi mentor la mayor parte del tiempo es un gruñón insoportable, tiene una lengua muy afilada y es aguafiestas, alérgico a cualquier cosa parecida a la diversión'. Yo pensé esto con fastidio, mientras lady Galadrihel junto a lady Holenna, se retiraban del restaurante seguidas por todo su séquito disculpándose y dando excusas tontas sobre la "debilidad" y "cansancio" de la dama. 'Si, si, claro, claro como no, "cansancio"? ¿"Debilidad"? ¡Ja! Si por supuesto, ¡pero por mi mentor!'. Yo dije para mis adentros con sarcasmo y burla, porque no podía decirlo en voz alta, sin embargo, no pude evitar sentir que algo andaba mal al mirar a todos los nobles de Dunkelfelger.

'Es como si todos ellos supieran y fueran consientes, de los inapropiados sentimientos de lady Galadrihel hacia mi mentor, pero no la condenan por ello, sino que la protegen...'. Con esta observación, miré a los nobles de Dunkelfelger irse del restaurante, ya planeando como hacer para espiar de forma efectiva a lady Galadrihel. Primero necesitaré preparar más "poción de Greifechan" para tener suerte, y así descubrir los verdaderos planes e intenciones ocultas con las que vinieron a Ehrenfest. 'Aunque esta vez, creo que necesitaremos algo más que una "poción de Greifechan", verdad? Si, debo pensar en algo más. Como sea, yo no me trago sus tonterías de pagar una deuda de honor y toda esa mier$@. ¡Que! ¡Creen que somos estúpidos o idiotas?! ¡¡¡No me jodan!!! Si es demasiado obvio, que lady Galadrihel está más que enamorada de mi mentor, y al parecer no le importa nada más que él... ¡¿Siquiera tiene una maldita idea del desastre que causó el día de hoy?! ¡Demonios! La política interna de nuestro ducado, está pendiendo de un hilo, y tú llegas a darnos más problemas, en lugar de solucionarlos!'.

Estoy tan molesta y harta con todo este montón de descerebradas, que lo único que han hecho es darnos problemas que tendremos que solucionar. Es por eso que yo dije. "Rozemyne, quiero ir al templo hoy".

Y ante mi pedido, mi hermanita, quien al parecer estaba pensando lo mismo que yo, asintió con la cabeza y luego respondió. "Si hermanita, yo también quiero ir al templo hoy".

Al decir esto, las dos llegamos a un acuerdo mutuo de ir al templo a como diera lugar el día de hoy. Y es por esta razón que dijimos al unísono a nuestro mentor. "Ferdinand, queremos ir al templo hoy". Entonces él al oír nuestra petición nos miró con sospecha, pero no dijo nada y solo asintió con la cabeza en acuerdo.

"Esperen mis queridas nietas, no se quedarán esta noche en mi finca? Yo quería que cenaran conmigo esta noche". El abuelo dijo esto con molestia, a lo que yo solo pude pensar. 'Lo sabía. El abuelo Bonifatius sin importar lo que diga o haga, seguirá siendo un dolor'. Es por eso que Rozemyne y yo comenzamos a excusarnos con el abuelo, diciéndole que tendríamos que programar una reunión con nuestros socios comerciales lo más pronto posible, entre otras excusas. Y como vimos que el abuelo celoso, estaba cada vez más molesto con nuestro mentor, tuvimos que prometerle que después de nuestra reunión, pasaríamos unos días con él en su finca.

Para cuando por fin pudimos convencer al abuelo Bonifatius, madre Elvira, quien se veía feliz y satisfecha, nos despidió diciéndonos que ella se encargaría del resto. "Vayan tranquilas con su prometido mis hermosas hijas. Yo me encargaré de despedir a los invitados y de terminar todo aquí, ustedes descansen y no se preocupen por nada más". Por lo que nosotras al oír las palabras de madre Elvira, nos despedimos y luego nos retiramos del restaurante junto a nuestro mentor, y nuestros caballeros de la guardia.

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