Capítulo: 142. Una charla con la Diosa

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Pdv: Cattleya

‘¿Qué ha sucedido? ¿En dónde estoy?’.

Fue lo que me pregunté mientras miraba en todas direcciones, dentro de una enorme y muy bien iluminada habitación. Con elegantes decoraciones y escaleras en espiral, pero principalmente llena de libros. Adonde miraba había libros, estanterías repletas de libros. Pude ver libros flotantes que se ordenaban solos en las estanterías, como en el mundo de “Harry Potter”.

‘¡¡¡Wooow!!! El paraíso de Rozemyne… ¿Espera, y Rozemyne? ¿Dónde está? Lo último que recuerdo… ¡Ah! Cierto, fuimos envenenadas por Verónica…’.

“Entonces… ¿yo morí…? Y no pude despedirme de mi hermanita…”. Murmuré, sintiéndome triste y culpable a partes iguales.

Lo último que recuerdo es desvanecerme en los brazos de mi mentor, con una Rozemyne inconsciente también en sus brazos.

‘Bueno, al menos esta vez morí junto a mi familia y no sola como Hanna, en algún lugar extraño, donde sea que cayó el avión…’.

Me lamentaba por todos estos últimos acontecimientos, con un dolor punzante en el pecho.

‘Pero si Rozemyne no está conmigo aquí, eso quiere decir que ella pudo vivir, que mi mentor logró salvarla… Y eso es bueno, ¿no? Perdóname por dejarte atrás, hermanita… y a ti también, mentor. Me hubiera gustado quedarme más tiempo con ustedes… lo siento mucho a todos’.

Me disculpé con mi amada familia en mi corazón.

‘Aunque, al parecer, en esta nueva vida tengo muchos libros… Pero ¿por qué eso se siente tan frío y vacío…? Habría dado todos estos libros por quedarme un poco más con mi familia’.

Continué lamentándome, sintiendo que ya nada era lo mismo. Era como cuando pruebas tu comida favorita, pero al hacerlo tiene un sabor amargo e insípido. Esto era como eso… o peor, mucho peor.

“No temas, Katy, tu hilo no ha sido cortado aún”.

Mis lamentos fueron interrumpidos por una inesperada voz femenina. Rápidamente busqué la fuente de la voz en la habitación, quien continuó hablando:

“Aunque estuvo peligrosamente cerca”.

Dijo a modo de consuelo la dueña de esa voz, una linda chica que se acercaba a mí. Era como una Rozemyne mayor, con largo y hermoso cabello azul medianoche y ojos dorados como la luna.

Al principio creí que era ella. Sobre todo porque estaba en este lugar lleno de libros, el paraíso de Rozemyne, y por eso casi corro hacia ella para abrazarla.

Sin embargo, una vez que la observé mejor, supe que no era Rozemyne.

El aura que emanaba de ella, su forma de caminar y de hablar, pero sobre todo la manera en la que esos ojos de luna me miraban… no eran los de mi hermanita.

No pude encontrar a Rozemyne en ellos.

Y eso me puso ansiosa.

“Tú no eres Rozemyne. ¿Quién eres? ¿Y dónde está Rozemyne?”. Pregunté, completamente en guardia.

“No es necesario que busques a Myne aquí, su conciencia ya ha regresado. Aunque, al igual que el tuyo, su hilo estuvo muy cerca de ser cortado”.

Continuó hablando la extraña joven que se parecía a Rozemyne… bueno, y también a mí.

“Oh, pero permíteme presentarme apropiadamente. Soy Mestionora, los humanos me llaman así. Y este lugar es donde se conserva la sabiduría”.

‘¡¿Qué?! ¡Ella es Mestionora, la Diosa de la Sabiduría!’.

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