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Capítulo: 108. Un almuerzo muy embarazoso

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Pdv: Rozemyne  

‘¡¡¡Gaaaaah!!! ¡Que vergonzoso! Ferdinand puede ser devastadoramente encantador cuando quiere serlo’. Yo pensé, mientras miraba con reproche a un Ferdinand muy satisfecho con nuestras reacciones ante su encantador elogio. ‘¡¡¡Noooo!!! ¡Estoy perdiendo mi inmunidad, ante los encantos de Ferdinand! Además, ¿en qué momento  comenzó a llamarnos sus “pequeñas Diosas” o sus “prometidas”? ¡¡¡Eso es tan incómodo!!! Pero creo que fue después de nuestra primera cita… Uhmm… quiero decir, después de nuestra fiesta de té en su mansión. Y esto es por la culpa de Cattleya, siempre molestándome con Ferdinand. ¡¡¡Hermanita tonta!!!’. Yo despotriqué por dentro, mientras trataba de calmar mi agitado corazón de doncella Japonesa, que no está acostumbrado a recibir, tales elogios dichos con tanto encanto. ‘¡¡¡Maldición!!! ¿En qué estaba pensando, cuando me dejé arrastrar a los locos planes de mi traviesa hermanita?’. Luego me pregunté, tratando de cubrir con desesperación mis ardientes mejillas. 

Sin embargo, traté de tranquilizarme para concentrarme en observar a mi alrededor con mucho cuidado, todas las reacciones de los presentes. Y por el bien de mi agitado corazón, evité mirar a Ferdinand, por eso primero observé a mi hermanita, quien estaba igual de sonrojada que yo, intentando recuperar la compostura, y ver a la tonta pasándolo igual de mal que yo, después de recibir un ataque directo del devastador encanto de Ferdinand. Pues no pude evitar sentir una malvada satisfacción, al saber que ella está tan inquieta y avergonzada que yo. Sé que esto estaba mal, pero ver su lucha interna, la cual era visible en sus grandes y expresivos ojos dorados, me llenó de una malvada satisfacción. ‘Oh~, ¿qué pasa hermanita~? Si esto fue tu idea, recuerdas~?’. Yo me burlé de ella de forma silenciosa. Burla que Cattleya respondió con una mueca de incomodidad, acompañada de una respuesta igual de silenciosa. ‘Ya lo sé, no me molestes, hermanita’. Y luego de decir esto con sus ojos, ella desvió la mirada hacia los demás, indicándome que pusiera atención a las reacciones de todos en la mesa.

Por esa razón, yo continué escudriñando a los presentes, paseando con rapidez mi mirada en nuestra familia, quienes estaban siendo un dolor con; el abuelo, haciendo reclamos molestos a Ferdinand, volviendo esta situación aun más incómoda, y a madre regañándolo, haciendo del espectáculo cada vez más vergonzoso. ‘Y yo que pensé, que papá Gunther era un papá tonto y celoso… pero los tres son iguales. Mira que comenzar esta competencia ridícula con Ferdinand, por nuestro afecto… Aun así, yo sigo prefiriendo al abuelo como padre adoptivo, que al molesto Sylvester’. Yo pensé esto, entretanto la incómoda situación, seguía sucediendo con un abuelo Bonifatius enojado, aunque después del regaño de madre Elvira, él retrocedió en sus reclamos a Ferdinand, pero de todos modos, continuó dedicándole miradas asesinas, al igual que el padre Karstedt. 

Luego vi a Sylvester mirando sorprendido a Ferdinand, quien siempre a sido filoso en sus palabras. Él jamás ofrece elogios, y mucho menos a una dama, pero ahora lo hizo a dos damas sin una pizca de sarcasmo o desdén, poniendo todo su encanto en su sincero elogio. En cuanto al resto de los nobles sobre todo los de Dunkelfelger, entre; asistentes, eruditos y caballeros de la guardia, tuvieron distintas reacciones; los hombres en general solo desviaron la mirada incómodos, en cambio las damas; nos miraban con expresiones muy similares a las de madre Elvira, ojos brillantes y soñadores, con mejillas sonrojadas, suspirando por el espectáculo de “romance”. El cual en realidad, es una de las trampas de Cattleya para atrapar a su enemigo, o sea lady Galadrihel, quien estaba muy afectada con nuestro pequeño jueguito para molestarla. Cuyo numerito de novios~ cariñosos, en efecto, había logrado enojarla, ya que la furia ardiendo en sus ojos de amatista, mientras nos miraba, bueno, no hizo mucho esfuerzo por ocultarla. Era demasiado evidente que la habíamos provocado… 

Juego de Shumil gemelosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora