Pdv: Ferdinand
Al entrar al edificio, nos dirigimos a la entrada de la casa de mis Diosas. Al tocar la puerta, Tuuli nos abrió y, al vernos, su rostro se iluminó con una brillante sonrisa.
"¡Mamá, papá, llegaron mis hermanitas, con el hermano mayor Ferdinand!", anunció Tuuli.
"¡Tuuli, estamos en casa!", gritaron mis Diosas, lanzándose a sus brazos.
"Bienvenidas a casa, hermanitas", se saludaron entre risas y lágrimas de felicidad. "Me alegro tanto de que estén bien y de regreso", continuó diciendo Tuuli, muy feliz, besando en la frente a sus hermanitas.
Ellas habían crecido un poco; ahora lo noté mucho mejor al compararlas con su hermana mayor, ya que mis Diosas ahora eran solo un poco más bajas que Tuuli.
Tuuli, al notar esto, se alejó y dijo:
"¿Soy solo yo, o ahora son más altas? ¡Mamá, papá, las gemelas realmente crecieron!"
Exclamó Tuuli, volteando a ver a Effa y Gunther detrás de ella, quienes se habían acercado a la entrada y habían estado observando su cariñoso saludo, con sonrisas cálidas en sus rostros.
"Así parece, hija", respondió Effa a su hija mayor.
"Uh... Humm...", dijeron mis Diosas, asintiendo con la cabeza en perfecta sincronía, irguiéndose para parecer más altas.
"Cuando el hermano mayor Ferdinand lo mencionó, yo no le creí", continuó diciendo Tuuli con asombro, dándole ahora espacio a su madre para que saludara a sus hijas que estaban de regreso.
Entonces Effa se adelantó, diciendo:
"Bienvenidas a casa, Myne cariño, Katy cariño."
Saludó Effa con los ojos humedecidos por la alegría de ver a sus pequeñas hijas ahora saludables y de regreso con ellos. Posando sus manos sobre las mejillas de mis Diosas, les dio una suave caricia mientras decía sus nombres con una voz cálida, cargada de amor y afecto maternal.
"¡Mamá!", exclamaron, abrazando a su madre con mucho cuidado y suavidad por su vientre abultado.
"¡Hola, hermanito, estamos en casa!", saludaron las dos al unísono a su futuro hermano. Luego Cattleya agregó:
"O hermanita."
"Cattleya, ya te dije, es hermanito", comenzaron una de sus tontas discusiones, mientras tenían sus oídos pegados al vientre abultado de Effa.
"Sí, sí, como digas, hermanita", dijo Cattleya, dándole la razón a Rozemyne.
"No importa lo que sea el bebé, hijas. Serán sus hermanas mayores y tendrán que cuidarlo bien", dijo Effa, deteniéndolas mientras acariciaba sus cabezas.
"¡Sí, mamá! Seremos las mejores hermanas mayores del mundo", declaró con determinación Rozemyne.
"¡Sí, seremos las hermanas mayores más geniales y cuidaremos muy bien de nuestro hermanito!", declaró con entusiasmo Cattleya.
Luego de oír las entusiastas declaraciones de sus hijas, Effa asintió con la cabeza y, con una sonrisa cálida, continuó diciendo:
"Sean buenas hermanas mayores, pero no exageren, ¿bueno? Aunque estoy tan agradecida de que estén bien y hayan regresado a casa, mis hermosas hijas."
Finalizó así su cariñoso saludo.
Al terminar Effa, fue el turno de su padre.
"¿Qué? ¿No saludarán a papá?", exclamó Gunther, hincando una rodilla en el suelo y extendiendo los brazos con una enorme sonrisa.
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Juego de Shumil gemelos
Fanfiction¿Qué pasaría si Myne tuviera ayuda desde el principio? Si los Dioses le dieran una hermana gemela? Myne podrá ésta vez, salvar el jardín de los Dioses, con la ayuda de su nueva hermana? Podrá Yurgenschmidt sobrevivir a el par de shumil alborotadores...
