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Capítulo: 7. Mis extrañas hermanitas

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Pdv: Tuuli

Algo extraño está pasando con mis hermanitas pequeñas. Desde la última vez que les dio fiebre, se comportan de manera diferente. Siguen siendo traviesas, pero algo ya no es igual. Ellas cambiaron. Se susurran cosas todo el tiempo y hablan en una lengua que no entiendo. Cuando le dije esto a mamá, ella no me creyó, así que la arrastré hasta la puerta del dormitorio para que escuchara conmigo.

"Mamá, las gemelas se volvieron locas", dije. "La fiebre las enloqueció".

"No, Tuuli. Tus hermanas no están locas. Solo hablan la lengua de los dioses", dijo mamá, alejándose de la puerta para continuar preparando la cena.

"¿Por qué crees eso, mamá?", pregunté confundida.

"Porque creo haberlas oído nombrar a uno o dos de ellos. Todavía no has tenido tu bautizo, pero pronto lo tendrás y entonces escucharás sobre ellos", respondió mamá, convencida de que las gemelas hablaban la lengua de los dioses.

"Además, tus hermanitas siempre hablan de un mundo extraño en sus sueños. Tal vez se comuniquen con ellos en esa lengua".

"..."

Mamá lo dijo sin una pizca de duda. Para ella, esa era la única explicación razonable para el extraño comportamiento de las gemelas.

****

Al pasar los días, las gemelas estaban cada vez más activas. Limpiaron la casa, cocinaron con mamá y todo lo que hacían era extraño, pero bueno, sobre todo la comida. También hicieron un líquido para limpiar el cabello con las cosas que recolecté del bosque. Siempre hacen cosas nuevas y extrañas.

Como las gemelas estaban más saludables, mamá se las llevó al mercado. Pensamos que no lo lograrían; sin embargo, nos preocupamos en vano, ya que no solo fueron caminando, sino que también regresaron a pie. No pude evitar sentirme orgullosa de mis hermanitas.

****

Hoy me tocó quedarme con las gemelas en casa.

"¡¡Aaaah... Myne, Katy, papá olvidó el almuerzo!!", grité, llamando a las gemelas.

"¡¡¡Oh, no!!! Mamá se enojará", exclamó Myne, preocupada.

"¿Qué hacemos?", preguntó Katy con ansiedad, porque mamá ya había regañado a papá por dejar el almuerzo en casa, después de esforzarse tanto en dejárselo listo muy temprano, antes de ir a trabajar.

"Se lo llevaremos", respondió Myne, decidida a evitar que mamá regañara de nuevo a papá.

"¿Pueden llegar hasta la puerta?", pregunté, algo dudosa.

Pero ellas respondieron rápidamente:

"¡Sí!"

Al unísono y con entusiasmo.

"Está bien, vamos entonces".

Después de decir eso, nos abrigamos bien y salimos de casa. Cuando estuvimos listas, tenía el almuerzo de papá en una mano y, con la otra, tomé la mano de Myne, mientras ella se aferraba a la de Katy. Luego bajamos las escaleras del edificio con cuidado y comenzamos a caminar hacia la puerta sur.

En el camino nos encontramos con Ralph, Fey y Lutz, que de seguro iban al bosque.

"Hola, Tuuli. ¿A dónde vas? ¿No dijiste que hoy no irías al bosque?", preguntó Ralph.

"Hola, chicos. Vamos a la puerta. Papá olvidó algo importante en casa", respondí, mostrándoles el paquete que llevaba en la mano.

"Hola, Myne. Hola, Katy".

Ellos saludaron a las gemelas.

"Yo no soy Katy, soy Myne. Ella es Katy", dijo Katy, señalando a Myne para confundir a los chicos.

'Ya comenzaron con sus payasadas', pensé, exasperada.

"Sí, yo soy Katy", dijo Myne, siguiendo el juego de Katy, que soltó una carcajada al ver la cara de confusión de los chicos. Y no los culpo, porque hasta yo me confundo a veces.

 Y no los culpo, porque hasta yo me confundo a veces

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"..."

"L-lo sentimos", se disculparon con torpeza.

"Tranquilos, chicos. Solo están bromeando, siempre juegan así", dije haciendo un puchero. "No es divertido, chicas".

"Jajajajaa... ¡Oh, vamos, Tuuli!", dijo Katy entre carcajadas.

"Jajajajaa... Sí es divertido", continuó Myne, riéndose también.

"No. Solo es divertido para ustedes, no para los demás. Dejen sus payasadas para después; debemos darnos prisa", dije algo molesta.

"No te preocupes, Tuuli. No nos molesta. Pero si tienen prisa y van a la puerta, las acompañaremos", dijo Ralph con despreocupación, mientras reanudábamos la marcha.

Ralph y los chicos nos hicieron cumplidos por nuestro cabello suave y brillante, que además olía bien. Mientras caminábamos, seguimos charlando hasta llegar a la puerta, donde nos encontramos con papá, quien nos preguntó qué hacíamos allí.

"Olvidaste el almuerzo en casa, papá", dije, entregándoselo.

"Gracias, hijas. Y a ustedes también, chicos, por acompañar a mis niñas", dijo papá, acercándose a ellos y dándoles unas palmaditas en la cabeza.

Luego los chicos se despidieron y se fueron al bosque. Papá nos llevó a la recepción, donde nos dieron unas tazas con agua y nos dejaron descansar un poco. Las gemelas habían recorrido todo el camino por su cuenta, sin ayuda. Eso era bastante bueno, ya que pronto podrían ir al bosque conmigo, tal vez en primavera, si no se enfermaban de fiebre tan seguido.

Cuando uno de los compañeros de trabajo de papá, el señor Otto, sacó tinta y pergamino y comenzó a escribir, Myne le preguntó a papá si ella también podía hacerlo como el señor Otto. Pero papá dijo que no, por supuesto. Sin embargo, como Myne y Katy lo miraban con curiosidad y admiración, papá, que no sabía leer ni escribir, se puso celoso.

Como siempre, Katy siguió todos los caprichos de Myne y comenzó a hacer un montón de preguntas al pobre señor Otto, quien cometió el error de decir que ellas también podían aprender. Entonces ambas le pidieron al unísono y con brillantes sonrisas que les enseñara a leer y escribir, poniéndolo en una situación difícil frente a su capitán celoso. El señor Otto lo ignoró con cierta incomodidad y continuó diciéndoles que no podían usar pergamino ni tinta, ya que ambos eran muy caros. Por eso les dio su pizarra de piedra. Luego escribió sus nombres en ella para que los practicaran.

Y así lograron asegurarse un lugar de aprendizaje con el señor Otto.

'¿Cómo es que esas dos siempre se las arreglan para salirse con la suya? Pobre papá. Quería verse genial frente a sus hijas como capitán de la puerta sur, pero perdió frente al señor Otto.'

Juego de Shumil gemelosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora