Capítulo: 14. Misión de infiltración en el templo. (parte 1)

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Pdv: Katy

Myne y yo habíamos decidido hacer nuestro primer movimiento este verano. Así que comenzamos con los preparativos para estar listas para ese día. Debíamos recolectar todas las piedras mágicas que pudiéramos reunir. Asimismo, debíamos vigilar el gremio de tinta para conocer los movimientos del maestro del gremio, Wolf. Sobre todo, necesitábamos saber cómo era en persona, ya que Myne nunca se encontró con él ni conoció su rostro. Por supuesto, haríamos esto a escondidas de nuestra familia, con la bendición de Verbergen.

Estuve pensando en cómo probar la bendición de Verbergen, ya que todavía no la habíamos probado en una misión real. No sabíamos cuánto duraba ni si realmente nos ocultaba por completo. Así que se me ocurrió una idea de lo más genial.

'Jejejejee...'.

Se acerca el bautizo de Tuuli y, como no podemos entrar con ella, me pregunté: ¿por qué no hacerlo a escondidas? ¿Y con la bendición de Verbergen? No es que quiera ver el templo por dentro.

'Ok, Ok, ¿a quién engaño? La verdad es que sí, me muero de ganas de conocerlo por dentro'.

Pero eso no es lo único que quiero conocer; también quiero conocer a uno de mis enemigos. Quiero ponerle cara al sumo obispo Bezewanst.

Sé que es peligroso, ya que, según Myne, su "novio" es muy listo y perspicaz. Además, debe tener algunas herramientas mágicas antiespionaje y trampas para enemigos en el templo. Sin embargo, esa es la casa de los Dioses y su poder debe ser más fuerte allí. Por esta razón, creo que la cobertura del sudario de Verbergen nos cubrirá por completo. Y algo me dice que su protección durará lo suficiente para que entremos en el templo y salgamos sin ningún problema.

'Debo convencer a Myne de esto, y ya sé cómo hacerlo. Solo debo mencionar que verá a su "novio~" y seguro querrá ir corriendo. Jajajajaa...'.

Cuando le expliqué mi plan, ella se negó y dijo que era demasiado peligroso. Su razonamiento fue justo el que creí que tendría. Me advirtió sobre lo peligroso que era el sumo obispo Bezewanst, pero, sobre todo, Ferdinand.

Sin embargo, cuando le expliqué de manera convincente que todos nuestros planes dependían de esta bendición y que, si no podíamos infiltrarnos en el templo con éxito, estando rodeadas de gente y niños, entonces estábamos perdidas y nuestro plan estaba destinado al fracaso.

"¿Myne, no confías en mí? Debemos hacer esto tarde o temprano, y lo sabes", dije con seriedad y firmeza, ya que, si dudábamos ahora de nuestros planes, jamás lo lograríamos.

"Nos escabulliremos entre la gente. Nadie se dará cuenta de nuestra presencia, lo prometo. Por favorcito, Myne, di que sí", supliqué con mi pose de mendicidad más mendosa que pude lograr en ese momento.

Myne se sonrojó y luego desvió la mirada.

"Katy, eres mi querida hermanita gemela. Por supuesto que confío en ti. Es solo que... papá y mamá no estarán de acuerdo con esto", dijo sin mirarme a los ojos.

'Solo debo empujar un poco más aquí'.

"Oye, Myne, ¿no quieres ver a tu "novio~" Ferdinand? Aunque sea desde lejos, y saber cómo está?", pregunté, observando su reacción.

Y al escuchar que podría ver a su "novio~" Ferdinand, abrió mucho los ojos.

Cuando miré su expresión, lo supe.

Ella lo había entendido.

Podría ver a la persona que ocupaba constantemente sus pensamientos y preocupaciones. Así que ya no había nada más que decir, porque todo ya estaba hecho.

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