La mirada

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Estás recargada contra la pared, con un vaso en la mano que ya ni recuerdas haber llenado

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Estás recargada contra la pared, con un vaso en la mano que ya ni recuerdas haber llenado. La música es demasiado fuerte, las risas de los demás flotan como humo denso. Y él, Daryl, está al otro lado del maldito cuarto.

No habla. Apenas si sonríe. Pero te mira.

Y no es una mirada cualquiera. No es una de esas miradas casuales que la gente lanza sin intención. No. Esta te atraviesa como un cuchillo lento. Te observa como si supiera exactamente lo que hiciste anoche cuando pensaste en él. Como si lo hubiera sentido.

Te recargas un poco más contra la pared, no por comodidad, sino porque tus piernas flaquean apenas. Su mirada no se quita. Es sucia. No por vulgar, sino por lo honesta. Por lo animal.

Le sostienes la mirada.

No te vas a achicar. No frente a él. Y si él quiere jugar así, tú sabes jugar mejor.

Así que levantas una ceja, sorbes de tu vaso con una lentitud descarada, y cruzas una pierna sobre la otra. Lo ves tensarse, apenas. Pero lo notas.

Él desvía la mirada un segundo, como si cediera.

Pero vuelve.

Te lanza una media sonrisa torcida, esa que parece más una provocación que un gesto amable.

Y entonces lo sabes: ambos se tienen ganas. Es obvio. Es urgente. Es una necesidad colgando entre los dos, como un cable pelado chispeando en la oscuridad.

Pero están rodeados de personas. Amigos. Gente que habla, que ríe, que pregunta por ustedes como si fueran normales. Como si no tuvieran las ganas arañando por dentro.

Daryl se acomoda su pantalón con disimulo, lo hace a propósito, para que tú lo veas, te lanza otra de esas miradas. Y en su mirada hay una promesa muda.

Después.

Cuando nadie vea.

Cuando por fin se puedan arrancar la ropa con los dientes si hace falta.

Tú solo te muerdes el labio.

Y esperas.

~•~•~

La fiesta se va desarmando poco a poco. Risas más suaves. Zapatos abandonados. La cocina huele a cerveza derramada y papitas rancias.

Todos vacían la casa de Deanna.

Incluidos Daryl y tú.

Caminan al lado del otro, en silencio.

Las personas que iban con ustedes desaparecen en sus hogares, y es entonces que Daryl te jala rumbo al patio trasero, donde nadie les ve, donde él construyó un pequeño cobertizo para mantener su herramienta y motocicleta, donde también tiene un colchón en ese lugar con la excusa de que a veces termina muy cansado de trabajar, que solo quiere un momento de paz.

Imagine how this ends (Daryl Dixon y tu) One Shots. +18Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora