Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
(Este capítulo se subió meses después que el primero, sí lo leíste hace tiempo, te recomiendo volverlo a leer para que esta segunda parte tenga sentido)
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Día 1 – La misión
Debías de ayudarle a Olivia con un par de cosas en el almacén, así que te dirigías allí justo ahora, o así era hasta que Aaron, quien iba caminando con Daryl, te intercepta en el camino.
— ¡_____! —
Te detienes y les sonríes a ambos, y tus ojos no pueden evitar mirar al cazador a su lado y te es imposible no sonrojarte. Daryl lo nota y tampoco puede evitar no sonrojarse y baja su mirada.
— Hola chicos — saludas, metiendo tus manos en tus bolsillos traseros del pantalón.
— Oí que estarías con Olivia hoy ayudando en el almacén— empieza Aaron, y tu asientes.
— Si, de hecho allí me dirigía ahora mismo... —
Aaron asiente, y sin pensarlo dos veces, empieza a poner en marcha su plan.
— ¡Genial! Escuché que llegaron con cajas pesadas y que estarán solas, ¿Qué te parece ayudarle grandulón? — Aaron le pregunta a Daryl sonriendo, palmeando su hombro, Daryl iba a abrir la boca pero no le da tiempo a contestar. — No te preocupes por la salida de hoy, tenemos mucho tiempo para salir a cazar, ¡Diviértanse! — y así, sin más, Aaron prácticamente se va corriendo, dejando a Daryl con su mochila preparada para salir a cazar, con su ballesta colgando de su hombro, y a ustedes dos muy confundidos, mirándose sin entender que acababa de pasar.
— Eh... ¿vienes? — terminas por preguntar, sonriendo con gracia, a lo que Daryl asiente y te sigue.
Erick, desde la distancia, con Aaron a su lado que acaba de llegar con él, murmura con sorna.
— No funcionará en una semana, Aaron. Ese hombre es más lento que un tractor viejo —
Aaron sonríe confiado.
— Solo espera y verás —
Día 2 – El turno compartido
Aaron "olvida" su guardia y te asigna a ti junto a Daryl en la torre.
— Pensé que preferirías buena compañía — te guiña un ojo.
Horas después, Erick sube a relevarlos y los encuentra... en silencio, mirando el horizonte. Ni una palabra romántica.
Así que cuando el día pasa y Erick está en casa con Aaron, contándole como los encontró, se burla de su esposo.
— Ajá... progreso cero — se burla Erick.
— Tienes que saber leer las miradas — replica Aaron, optimista.