¿Qué hiciste?

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Las risas traviesas inundaban tu celda, Maggie y tú estaban sentadas en el suelo, rodeadas de pequeños trozos de cabello caído que habías cortado en un principio por ti misma

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Las risas traviesas inundaban tu celda, Maggie y tú estaban sentadas en el suelo, rodeadas de pequeños trozos de cabello caído que habías cortado en un principio por ti misma.

—¿Qué te parece? —preguntaste mientras tomabas un mechón de tu cabello largo, jugueteando con él entre los dedos.

Maggie, que ya estaba acostumbrada a las rarezas del grupo, te miró con una ligera sonrisa. Había algo en su mirada que decía "¿por qué no?", como si la vida ya hubiera perdido la necesidad de hacer sentido.

—¿De verdad vas a hacer esto? —respondió, aunque sin parecer sorprendida en absoluto.

—Claro, ¿por qué no? —te encogiste de hombros, buscando una tijera oxidada que habías encontrado entre los suministros. Era un cambio, algo que te desconectara de todo por un rato.

Con una respiración profunda, tomaste las tijeras con determinación. Maggie, acostumbrada a improvisar con todo, aceptó el reto sin dudar, y antes de que te dieras cuenta, ya estaba cortando tu cabello con una concentración casi profesional.

El sonido de las tijeras cortando se mezclaba con el leve susurro de la tarde. Tu cabello caía como hojas secas a tu alrededor, y en el momento, el caos del mundo exterior parecía haberse desvanecido. Eran solo tú, Maggie y el corte que tomaba forma.

Unas cuantas horas pasaron entre risas nerviosas, cortes disparejos y algunas bromas sobre lo que harías si terminabas pareciendo un desastre, pero al final, algo parecido a un nuevo look comenzó a emerger. Maggie dio su última tijeretazo y se apartó para observar su trabajo.

—Ahí está, ya casi. ¿Qué opinas? —preguntó, con una ceja levantada mientras te entregaba un pedazo de metal oxidado que usabas como espejo.

Lo observaste, y no sabías si reír o llorar. El resultado era... diferente. Tu cabello había quedado corto, mucho más corto de lo que habías imaginado, y el estilo no era precisamente perfecto. Parecías una versión desordenada de ti misma, pero algo en eso te hacía sentir menos atrapada.

Te levantaste, agradecida por la distracción, y Maggie guardó las tijeras, dándote un último vistazo de aprobación.

—Te ves bien, ¿sabes? Más ligera, como si todo eso te estuviera quitando peso —

Antes de que pudieras responder, o tal vez antes de que pudieras decidir si te gustaba o no, escuchaste el sonido de pasos en el pasillo. La puerta se abrió, y la luz que entró deslumbró por un segundo.

Daryl.

Él había regresado de la expedición, su ropa cubierta de polvo, su rostro cansado pero relajado al ver que todo estaba en orden. Pero su mirada se detuvo en ti, y el cambio en su expresión fue inmediato. Primero vino una sonrisa, como si todo estuviera bien, pero al verte con tu cabello mucho más corto de lo habitual, su rostro cambió a algo que rozaba el horror.

Te quedaste quieta, sin saber cómo reaccionar ante la sorpresa que reflejaba su rostro.

—______... ¿Qué hiciste? —su voz salió baja, pero cargada de una incredulidad palpable.

El eco de sus palabras te alcanzó y, por un segundo, te sintiste expuesta, vulnerable.

Maggie, con una sonrisa traviesa, se acercó y, poniéndote una mano en el hombro, le respondió.

— Solo intentó algo nuevo. No es para tanto, ¿verdad? —

Daryl no pareció tan convencido. Caminó hacia ti, su mirada fija en tu nuevo look, como si intentara encontrar algo familiar entre el caos.

—Te... te ves diferente —dijo, y aunque intentó parecer indiferente, no pudo evitar la pequeña mueca de preocupación que se formó en sus labios.

Por dentro, una risa nerviosa se formó. Claro, tal vez el cambio fue drástico, pero el maldito caos del mundo exterior nunca te había dado la oportunidad de hacer algo tan simple como cortarte el cabello sin pensar en las consecuencias.

—¿Te gusta? —preguntaste, casi desafiante, levantando una ceja mientras observabas sus ojos. Aunque sabías que no esperaba este cambio, algo en ti quería ver qué diría.

Daryl guardó silencio por un momento, como si procesara la imagen de ti, tan diferente, tan inalcanzable. Su expresión pasó de la sorpresa al desconcierto, y luego, finalmente, algo que parecía una pequeña sonrisa a regañadientes.

—Es... único —respondió, sin muchas más palabras, pero en sus ojos había algo que decía que aún te veía como la misma persona, incluso con ese cambio.

Te sentiste extraña, como si al cortar tu cabello hubieras hecho más que solo cambiar tu apariencia. Habías dado un paso más hacia lo desconocido, hacia lo que sea que el futuro decidiera lanzarte.

Y, tal vez, solo tal vez, el nuevo look era solo un reflejo de cómo te sentías por dentro, desordenada, imperfecta, pero lista para seguir adelante, sin importar lo que Daryl o cualquiera pudiera decir.

Imagine how this ends (Daryl Dixon y tu) One Shots. +18Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora