Lo que el humo se llevo (1)

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— Iré con ellos —

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— Iré con ellos —

Miras a Glenn sobre tu hombro y te encoges de hombros, mientras revisas la herida de T dog que se acababa de hacer.

— _____, por favor, no quiero irme así, ¿Puedes decirme algo? —

— No seas estúpido  — dices sin voltear a verlo, ganándote un bufido por parte del coreano, quien se da la vuelta y sigue a Rick y Daryl, quien este último te mira con intensidad, para luego seguir con su camino.

— Eres dura con ese chico — escuchas a Dale decir desde arriba de la casa rodante, por lo que miras atrás y ves a los tres hombres perderse en el bosque.

— No se como hacerle entender que ya terminamos —

Dale niega y regresa su vista a la carretera, vigilando que no vuelvan a acercarse caminantes. Acababan de perder a Sophia luego de que huyera asustada ya que le seguía uno, y habían salido a buscarla Rick, Daryl y Glenn.

Terminas de vendar la herida de T dog, quien te agradece con la cabeza, le dices que irás a buscar agua, y te alejas un poco del grupo.

Observas como todos tratan de distraerse, o más bien como tratan de distraer a Carol, quien lloraba desesperada, era su hija quien se había perdido.

Sacas un cigarrillo de tu pantalón y lo enciendes, no solías fumar mucho, pero te calmaba el estrés, cosa que Glenn te provocaba últimamente.

Y Daryl.

Ese hombre...

Miras unos segundos por donde se marcharon y dejas salir el humo.

No tenías ni una razón para estar enojada con Glenn, estabas enojada contigo misma por engañarlo repetidas veces con Daryl.

Habías terminado con Glenn luego de que te acostaras con Daryl días antes de que perdieran el campamento y había estado pasando repetidas veces hasta que casi mueren en el CDC.

Aun recordabas la cara de pánico de Glenn cuando creyó que morirían allí y te decía que te amaba y que se arrepentía de no ser un mejor novio.

Glenn había sido uno de los mejores novios que habías tenido, pero luego apareció Daryl.

Daryl no se veía como el tipo de hombre que estaría dispuesto a estar en una relación, ni mucho menos comprometerse con alguien.

Y realmente no te importaba mucho ser su novia, solo querías ser follada por él.

Muerdes tu labio y le das otra calada a tu cigarrillo.

El cigarrillo se consume lento entre tus dedos, la ceniza cae con el viento, casi con vergüenza, como si supiera que todo esto es una mierda. Miras de nuevo hacia el bosque. No ves nada. Solo árboles oscuros, promesas sin cumplir y secretos que ya pesan demasiado.

La brisa trae el olor del bosque húmedo, de tierra, de hojas podridas. O tal vez eres tú. Tal vez todo huele así cuando estás podrida por dentro también.

—No seas estúpida... —te repites en la cabeza, recordando cómo se lo dijiste a Glenn sin ni siquiera mirarlo.

El chico merecía algo mejor. Algo que no eras. O ya no eras. Porque en este mundo, la gente buena se desgasta rápido, y tú te habías gastado como una navaja sin filo.

Daryl. Jodido Daryl.

Había algo en él que te arrastraba sin remedio. Tal vez eran sus silencios, sus ojos que decían más que cien palabras, o la manera en que te hacía sentir como si fueras real, viva, cuando te tenía debajo, cuando te apretaba contra el suelo como si fueras lo único que aún valía la pena.

Pero luego se levantaba, se subía los pantalones, escupía a un lado y se iba. Ni una caricia. Ni una palabra. Y tú te quedabas ahí... intentando no sentirte más vacía de lo que ya estabas.

Te recargas contra el tronco de un árbol. Otra calada. Otro recuerdo. Otra puñalada.

—¿Qué mierda estoy haciendo? —murmuras para ti misma, pero nadie contesta. Solo el viento, que no tiene intenciones de juzgarte, y el humo, que se llevaba tu secreto en silencio.

Escuchas pasos. Livianos, apurados. Es Lori, que pasa junto a ti sin decir nada, con un balde en la mano. Sus ojos también se ven apagados. Todos están jodidos. Todos cargan con algo.

Apagas el cigarrillo en el tronco, dejando una marca negra en la corteza.

Tienes ganas de llorar, pero no lo haces. No porque seas fuerte, sino porque ya ni siquiera te salen las lágrimas.

Daryl y Glenn. Dos hombres distintos. Uno que te amó, y otro que te hizo olvidar por un rato que alguna vez supiste lo que era el amor.

Miras al bosque una vez más.

¿Y si Daryl no vuelve?
¿Y si Glenn no te habla nunca más?
¿Y si te quedas sola con este vacío que te arde por dentro?

Y ahí, justo en ese silencio incómodo que nace entre una pregunta y la respuesta que no llega, escuchas algo entre los árboles. Voces. Pisadas.

Rick. Glenn. Y Daryl.

Tu corazón se encoge al verles regresar sin Sophia.

Das un paso hacia el camino, limpiándote las manos en los pantalones sucios, intentando que nadie vea lo que no puedes dejar de sentir. Esperas. Te preparas.

Pero no tienes ni idea de lo que va a pasar cuando esos ojos azules se claven en los tuyos otra vez.

Imagine how this ends (Daryl Dixon y tu) One Shots. +18Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora