Lo que Daryl no sabe (2)

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Ya han pasado un par de días, luego de que fueses incapaz de mirar a la cara a Daryl

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Ya han pasado un par de días, luego de que fueses incapaz de mirar a la cara a Daryl.

Ese día estás practicando tu puntería con una resortera que habías encontrado tirada en alguna parte de la granja. Hershel no permitía armas en su propiedad, pero eso no te detiene. Tomas aire fresco, te estiras un poco y te alejas hasta la entrada del bosque, justo donde Dale aún puede verte desde su silla de vigilancia.

Le prometiste que solo practicarías un rato, que regresarías a la hora de la comida. Él asintió con esa seriedad que se le da tan bien, pero no dijo nada más.

Luego de un rato, encuentras una ardilla en una rama alta. Te concentras. Tomas una piedrita, cargas la resortera, cierras un ojo para apuntar mejor. El viento se detiene justo cuando sueltas la liga.

Tu piedra le da. Lo sabes por el pequeño sonido seco... pero no fue lo único que la alcanzó.

Una flecha la atraviesa al mismo tiempo. La ardilla cae. Te giras, sobresaltada.

Allí está Daryl.

No dice nada. No te mira. Solo camina hasta donde cayó el animal, con esa forma suya de moverse, como si el mundo no tuviera peso.

Te debate si decirle algo. Un simple "buen tiro", quizás. Pero lo conoces. Sabes cuándo su humor está más negro que el humo de una fogata. Así que bajas la mirada y das media vuelta, dispuesta a marcharte.

—¿Quién es? —

Su voz te corta el paso. No es una pregunta amable. Es una exigencia.

Te giras lentamente.

—¿Qué? —

Daryl da un paso hacia ti, sin apartar los ojos. Su ceño fruncido, su mandíbula apretada.

—¿Quién es? —repite. — ¿Por eso me estás ignorando? —

No sabes qué decir. Lo ves acercarse y te encoges un poco, sin darte cuenta. Retrocedes un paso, luego otro. Daryl no detiene su avance hasta tenerte justo frente a él, apenas a unos centímetros de tu cara.

—Quiero saber —dice, bajito, pero con los dientes apretados. — Quiero saber ya —

Tus labios tiemblan. Muerdes ligeramente el inferior, sin pensarlo.

Y eso fue todo lo que necesitó.

Daryl se lanza sobre ti. No hay ternura en ese beso, no hay suavidad. Solo hambre. Deseo contenido. Rabia. Sus labios aplastan los tuyos y te empuja contra un árbol cercano, su cuerpo contra el tuyo, como si necesitara asegurarse de que estás ahí. La ballesta cae al suelo con un golpe seco. Sus manos te sujetan del rostro con fuerza, como si fueras algo que se le puede escapar.

Cuando se separa, apenas unos milímetros, su respiración golpea contra la tuya. Sus ojos están encendidos, inyectados en deseo, fijos en ti como si el resto del mundo hubiera desaparecido.

—Dímelo —dice de nuevo.— ¿Quién te gusta? —

Abres la boca, estás a punto de contestar...

Pero entonces escuchas la voz de Dale a lo lejos, llamándote.

—¡Ya te alejaste mucho ______! —

Tu cuerpo se tensa. Sabes que si no te mueves, Dale irá a buscarte. Te queda claro.

Te separas de Daryl con un suave empujón, sin poder mirarlo del todo, y corres de vuelta al campamento.

Daryl no se mueve. Se queda allí, junto al árbol, con la ballesta en el suelo y el corazón agitado. Te mira alejarte con cobardía.

Pero no puede evitar sonreír.

Porque ahora tiene su respuesta clara.

Y lo que tú no sabes, es que él te había tenido en su mira desde el primer día que se habían conocido.

Imagine how this ends (Daryl Dixon y tu) One Shots. +18Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora