Buen vino

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Llevabas casi un año viviendo en Alexandria cuando el grupo de Rick Grimes llegó a tu hogar

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Llevabas casi un año viviendo en Alexandria cuando el grupo de Rick Grimes llegó a tu hogar. Las calles tranquilas y los muros altos les ofrecían una paz que aún se sentía extraña, como si la calma solo existiera para recordarte que el peligro sigue ahí, aguardando. El grupo se dispersaba por momentos, algunos ayudaban en los cultivos, otros reforzaban cercas, y unos pocos simplemente descansaban.

Pero él... él siempre estaba haciendo algo más.

Daryl Dixon, encorvado sobre su moto, revisando el motor con las manos llenas de grasa y la mirada fija. Llevaba una camisa sin mangas, sucia y rota en los bordes, y el chaleco de cuero ondeaba apenas con la brisa. No decía mucho, nunca lo hacía. Pero había algo en él que hablaba incluso en silencio.

No era un hombre que llamara la atención de la forma tradicional. Era como el buen vino, mejoraba con los años, con las cicatrices, con el dolor. Tenía esa clase de atractivo que no se busca, pero que se queda en la mente. No por vanidad, sino por autenticidad. Era rudo, sí, pero también honesto, leal, y, en lo más profundo, más tierno de lo que muchos sabrían jamás.

Pasó junto a ti sin decir palabra, con su andar tranquilo y su ballesta colgada al hombro. Olía a tierra, a bosque, a días en carretera. Y en ese instante, sin saber bien por qué, supiste que él era alguien que jamás podría fingir ser otro. Que lo que ves es lo que hay... y que eso, precisamente, es lo que lo hacía tan difícil de ignorar.

Te sorprendiste sonriendo sin querer. Porque sí, Daryl Dixon era como el buen vino. Y tú, sin prisa, comenzabas a apreciarlo a tu modo. Desde la distancia, por ahora.

Pero con ganas de acercarte, tal vez, algún día.

Imagine how this ends (Daryl Dixon y tu) One Shots. +18Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora