Ojitos de gatito atropellado

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Daryl regresó a Alexandria al atardecer, con la ballesta al hombro y el olor del bosque aún pegado a su ropa

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Daryl regresó a Alexandria al atardecer, con la ballesta al hombro y el olor del bosque aún pegado a su ropa. Apenas puso un pie dentro de la comunidad, y ya lo estaba esperando Abraham con los brazos cruzados y cara de "tenemos que hablar".

—¿Qué hizo ahora? —preguntó Daryl sin rodeos, antes de que Abraham abriera la boca.

—Tu torbellino decidió escabullirse a la torre de vigilancia para "ver el paisaje" —dijo el pelirrojo, haciendo comillas en el aire con los dedos. — Y de paso, casi tira una lámpara con gasolina porque, según ella, "olía raro". Rick la regañó y Glenn tuvo que bajarla cargando —

Daryl suspiró largo. No estaba molesto, pero sí agotado. Eras una mujer capaz de encontrar problemas donde no los había.

—Gracias por vigilarla. Ya me encargo yo —

Esa noche, al llegar a su casa compartida, te encontró en el sofá, arropada con tu suéter favorito (uno que él te había dado) y la cara hundida entre los cojines. Apenas lo viste, levantaste la cabeza y le sonreíste como si nada hubiera pasado.

—¡Nene! Volviste —

—Sí, volví. Y me contaron todo, ______ —

—¿Todo qué? —preguntaste tú con la voz más dulce del mundo, caminando hacia él con pasitos lentos, como si tuvieras todo bajo control.— Yo no hice nada malo, lo juro —

Y ahí venían. Los ojitos de gatito atropellado.

Grandes, brillosos, con un puchero tembloroso que habías perfeccionado con los años. Te pusiste frente a él, con las manos juntas como si estuvieras rezando.

—Yo solo quería ver el paisaje. Te extrañaba y me puse inquieta. Pero fui buena, lo juro. Soy buena. Tu novia buena —

Daryl te miró de arriba abajo. Sabía exactamente qué habías hecho, por qué lo habías hecho, y cómo ibas a intentar salirse con la tuya. Pero eras su pequeña novia, su torbellino. Su caos con piernas. Y en el fondo, te amaba así.

—Eres un desastre, ¿lo sabías? —dijo en voz baja, medio gruñendo.

—Pero un desastre lindo —murmuraste, estirando los brazos para abrazarlo.

Él soltó una risa nasal, esa que usaba cuando intentaba parecer serio pero no podía contigo.

—Anda, ven acá —

Te atrapó entre sus brazos, te besó en la frente y te alzó como si pesaras lo mismo que una pluma.

—A dormir. Y ni se te ocurra escaparte otra vez mientras estoy fuera —

—¿Y si te extraño? —

—Entonces escribe un diario. Pero no andes jugando con lámparas con gasolina, por Dios...—

—Sí, señor Dixon —dijiste, fingiendo obediencia mientras él te recostaba en la cama, y le sonreíste con una sonrisita pícara que él ya conocía demasiado bien.

Esa noche, como todas las demás, Daryl te besó en los labios, apagó la luz y se tumbó junto a ti luego de ducharse. Y aunque eras un caos, sabía que su vida sin ti sería más silenciosa... pero muchísimo más aburrida.

Y él amaba el torbellino en que habías convertido su vida.

Imagine how this ends (Daryl Dixon y tu) One Shots. +18Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora