Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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Subes los escalones de la torre de guardia con cuidado, sosteniendo el tazón entre tus manos entumidas.
La sopa aún humea, y esperas que así se mantenga mientras llegas a él.
Al llegar a la puerta, no golpeas esta vez como las veces anteriores.
Empujas despacio y entras.
El aire dentro de la torre te corta la piel, es helado.
Denso.
Las ventanas están cubiertas por mantas viejas, dejando la habitación a oscuras, como si el sol ya no existiera para él.
Y ahí está.
Daryl.
Acurrucado en un viejo colchón en el suelo, con una manta sobre los hombros que no alcanza a tapar su cuerpo del todo.
No te ve.
O no quiere.
La habitación está vacía. Sin vida.
Fría, como él.
Como se ha vuelto en los últimos días.
Tu corazón se rompe.
Literalmente.
Como si algo se rajara por dentro y te dejara sin aire.
—Te traje sopa —dices en un susurro, casi temiendo romper el silencio.
Daryl no responde. Ni se mueve.
Te acercas con cuidado. Te agachas junto a él, dejando el tazón a un lado.
— ¿Cómo te sientes, cielo? — preguntas, dulce, despacio.
Él respira hondo. Luego otra vez.
Y al fin, levanta el rostro.
Sus ojos están rojos. Mojados. Perdidos.
—Ya no sé cómo hacerlo, _____ —murmura. — Ya no se como seguir viviendo —
Y se quiebra.
No te da tiempo de pensar.
Se derrumba.
Como si no pudiera sostenerse un segundo más.
Lo tomas en tus brazos sin dudar, lo abrazas fuerte, más fuerte de lo que te permite el miedo.
Lo sostienes como si pudieras evitar que se deshaga por completo.
Su llanto es silencioso, desgarrado, como quien lleva demasiado tiempo aguantando.
Y tú no dices nada.
Solo lo abrazas.
Y dejas que se rompa en tu pecho.
Porque lo amas.
Y lo entiendes.
Y aunque quisieras salvarlo... no sabes cómo.
Tú también estás buscando cómo seguir.
Oh Daryl... mi dulce Daryl.
Hola, ya pasó todo un mes...
Extraño estar aquí.
Lamento si este capítulo es demasiado triste y corto, la verdad tenía ganas de escribir algo así, porque se que muchos nos llegamos a sentir de esa manera, desesperanzados, sin propósito.
Lamento no dar palabras de consuelo, o si este capítulo no era lo que esperaban, no lo he estado pasando bien, y necesitaba desahogarme a mi manera, porque honestamente así es como me siento este año.
Gracias por seguir aquí, conmigo, he leído sus dulces mensajes, y no saben cómo hacen que mi corazón se sienta querido e importarte.
Poco a poco voy a regresar, no les prometo actualizar seguido, pero voy a intentarlo:)