Demuéstramelo

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Daryl había estado todo el día con el consejo, lidiando con los problemas de los demás en la prisión

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Daryl había estado todo el día con el consejo, lidiando con los problemas de los demás en la prisión. No lo habías visto ni un segundo, y por cómo se daban las cosas últimamente, sabías que probablemente llegaría tarde, agotado, con la mente en otra parte. Así que decidiste irte a la cama, aunque no a dormir del todo. Te pusiste solo tu ropa interior y una de sus camisetas, esa que te quedaba un poco grande y que todavía olía a él. Te recostaste boca abajo con un libro entre las manos, las piernas estiradas y la espalda descubierta a la altura de la cintura, absorta en la lectura y en el silencio de la celda.

No lo escuchaste entrar. Nunca lo hacías cuando se lo proponía.

Daryl se detuvo al verte. Se quedó unos segundos en la entrada, con esa sonrisa apenas dibujada que solo mostraba cuando algo le gustaba de verdad. La camiseta subida, tus piernas cruzadas despreocupadamente, el contorno de tu cuerpo en esa luz tenue. No pudo evitarlo. Se acercó despacio, como un cazador que no quería espantar a su presa, midiendo cada paso.

Y sin previo aviso, te giró con fuerza pero sin hacerte daño, sujetándote las muñecas por encima de tu cabeza contra el colchón. Reíste por la sorpresa y luego, él te besó. Con hambre. Con deseo contenido.

—Te extrañé todo el día —le susurraste entre el beso, con la respiración acelerada.

Él no respondió al instante. Solo te miró, con esos ojos oscuros que lo decían todo. Luego, con la voz baja y ronca, respondió.

—Entonces demuéstramelo —

Sonreíste y te removiste en la cama, hasta lograrte soltar de él, como pudiste hiciste que se quitase su chaleco, camiseta, y le empezaste a desabrochar el cinturón.

Te sentaste un poco, robándole un beso, y luego girándolo, hasta sentarte arriba de él, mientras que las manos de Daryl recorrían tu cuerpo por debajo de su camiseta.

Él te la quitó y trató de inclinarse para besarte, pero lo empujaste de nuevo e hiciste que volviera a acostarse de golpe.

— Hoy te voy a complacer, bebé — murmuraste y él frunció sus labios.

— Pero a mí me gusta tocar —

Niegas, te inclinas a besarlo, levantando un poco tu trasero mientras una de tus manos logra bajar un poco su pantalón junto con su ropa interior, dejando fuera su miembro, el cual agarras y empiezas a subir y bajar tu mano, mientras que Daryl cierra sus ojos y no puede evitar gemir, llevando sus manos a tu trasero, apretando su agarre.

— _____... — jadea, te inclinas para besarlo, y luego, mueves a un lado tu calzoncillo, acomodas tu entrada contra su miembro y empiezas a bajar, mientras sientes como llena el vacío de tu interior.

— Daryl — jadeas, empezando a moverte sobre él, mientras que él gruñe y maldice, tratando de tomar el control, siendo frenado por ti cada que lo intenta.

Vuelves a inclinarte para besarlo, mientras que Daryl ahora lleva sus manos a tus senos, liberándolos de tu brasier, llevándose uno a la boca, sube un poco sus piernas, haciendo que tu cuerpo se incline aún más, y luego él empieza a moverse, entrando y saliendo de ti.

Te gira, robándote un pequeño gemido sale de ti para quitarse el resto de su ropa, y luego te quita tu calzoncillo, abres más tus piernas sonriendo con picardía sin sentir una pizca de vergüenza.

— ¿Vas a quedarte allí, mirándome así? — preguntas en un murmuro, llevando tu mano en un lento recorrido hasta tu centro, donde empiezas a acariciar en suaves movimientos y círculos, mientras que él muerde ligeramente su labio al verte hacer aquello.

Daryl sujeta su miembro y empieza a masturbarse al verte a ti hacerlo, quiere hablar, decir algo, pero está tan concentrado en tus movimientos que no puede hacerlo, y solo deja salir suspiros y pequeños gemidos.

— Daryl — cierras tus ojos cuando él se inclina y besa tus muslos, haciendo un camino en estos hasta tu centro, donde chupa y besa, haciéndote arquear la espalda.

— Sabes tan bien — murmura, haciéndote sentir cosquillas en todo el cuerpo. Vuelve a perderse entre tus pliegues mientras que llevas tus manos a su cabello, apretando y jalando cuando su lengua empezó a entrar y salir, se sentía caliente, húmeda, suave. — Tan bien — repite, mientras se vuelve a acomodar entre tus piernas y entra despacio, empezando a moverse, mientras que sus labios van a tu cuello.

Enredadas tus piernas en su espalda, haciendo que sus movimientos se volviesen profundos y rápidos, cada vez más y más adictos.

Tus manos recorren su espalda, su pecho, sus hombros, sus brazos, y terminan en sus mejillas, haciendo que bajara su cabeza para luego besarlo.

Daryl incrementa sus movimientos, sintiendo que ya va a terminar, mientras que ambos gimen y se entregan al placer, con él terminando dentro de ti.

Daryl cae sobre tu pecho, muy agitado. Había sido un largo día en la prisión, le dolía el cuerpo, y el agotamiento superaba su razón, pero le encantabas, y nunca perdía el tiempo cada que podía tenerte.

Se recuesta a tu lado y los cubre con la cobija, haciendo que te recostaras en su pecho.

— Cada vez duro menos — murmura, poniendo un brazo bajo su cabeza, mientras que con su mano libre, acaricia tu espalda, levantas tu vista y le sonríes. — Me estoy haciendo viejo —

— Para mi eres perfecto, bebé — te estiras para besarlo, y vuelves a recostarte en su pecho. — Descansa, bebé —

— Descansa, conejita —

Cierras tus ojos mientras que sientes a Daryl estirarse para apagar la lámpara y volver a abrazarte.

Tenias una nueva misión en la vida, y sería hacer siempre sentir joven y suficiente a Daryl, era perfecto, y te gustaba tal y como era.

Le demostrarías lo tan bien que él te hacía sentir, por el resto de sus vidas.

Imagine how this ends (Daryl Dixon y tu) One Shots. +18Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora