Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Daryl seguía incrédulo, aún podía ver como te marchabas, pero no podía seguirte.
Sus piernas no respondían y la palabra quédate se ahogaba en su garganta.
Aún no podía creer que lo habías hecho, Daryl aún no podía creer que lo habías cumplido, por fin te habías ido, te habías ido para siempre.
Él aún no entendía que había pasado, su mente no lograba procesar que habías elegido abandonarlo que a quedarte a su lado.
¿Y por qué lo harías?
Era consciente de que te había lastimado, sabía que su traición le estaba costando muy caro, jamás pensó en las consecuencias de sus actos.
Él le había dicho a Rick que habías sido tu quien había liberado a Negan, que habías ayudado a tu padre a escapar de esa solitaria prisión en la que había sido recluido luego de sus pecaminosos actos.
Daryl te amaba, pero amaba más a su familia y su lealtad estaba para con ellos.
¿Cómo podría poner en primer lugar a la hija del ex líder salvador?
Se había enamorado de ti, pero traicionarte había sido su única opción.
Y ahora huías de él, de la vida en Alexandria, huías a lo único que conocías, Negan, el hombre que te dio la vida.
Daryl te ve correr, te ve perderte en la solitaria carretera, mientras que él cae al suelo y repite la misma palabra lo más que su aliento le permitió.