Juegos y jugadores

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Con un carraspeo, Lumière se acomodó el elegante chaleco que usaba y regresó al lado de Mabel, fingiendo que no había pasado nada.

—Bien, supongo que deberíamos de hablar sobre... todo lo esencial. Por favor, presta atención, especialmente porque ya aceptaste el contrato. Sin saber de qué trataba —agregó con reproche.

Del aparentemente delgado y simple maletín, Lumière extrajo un podio, como, realmente una elegante estructura de madera maciza, oscura y pulida, perfectamente adaptada a su altura. Luego, colocó un puñado de hojas sobre la superficie, listo para dar un discurso. Mabel quería cruzar el poco espacio que los separaba para echar un vistazo al interior del maletín, pero los ojos de Lumière, con una mezcla de desdén y autoridad, la detuvieron en seco. Sin necesidad de pronunciar ninguna orden, Mabel sintió el impulso de volver a sentarse sobre el banco, con la espalda recta y prestando toda la atención a su conferencia. Y así lo hizo. La cabra asintió complacida.

—Existe una versión compleja que explica la creación de las áreas de contención, pero, como escuchaste, la presentación no está terminada y el tiempo es muy ajustado. Nuestro transporte llegará pronto también, por lo que debemos adaptarnos, ¿entendiste? —dijo, mirando a Mabel por encima de los papeles que organizaba.

Mabel se limitó a asentir de manera cooperativa.

—Bien, déjame ver... La primera representante humana, Inés, queda fuera por qué no tenemos tiempo de abordar los años de negociación ni su magnífica trabajo al momento proponer las áreas de contención, y definitivamente no tenemos tiempo para ver nada del Dev LuaCirke... ¿Qué parte podría resultar potencialmente más peligrosa para tu vida? Mmm..

—¿Disculpa? —la boca de Mabel se abrió. —¿A qué te refieres con "potencialmente más peligrosa para tu vida"?

—Disculpada —aceptó Lumière complacido. —No es culpa tuya ser así de ignorante; regularmente se pasa como mínimo un curso introductorio. Ahora mismo solo puedo darte la teoría y esperar que puedas con la práctica.

No esperó una respuesta mientras descartaba las hojas, arrojándolas al interior del maletín.

—Bien, he decidido. Iniciaremos con los juegos —dijo, bajando los papeles y carraspeando. —Puedes olvidar el nombre del Mayor General y el mío. Es más, te animo a que lo hagas; será mejor que nunca pronuncies ninguno de los dos o podrías terminar en problemas —advirtió. —Lo único que necesitas saber con urgencia es sobre el lugar al que te diriges y la entidad que lo controla —extendió los brazos para abarcar todo el espacio. —Bienvenida a Rever Arcade, el área de contención número seis y tu nuevo hogar.

Mabel lo observó en silencio. La conversación previa a la bienvenida desvaneció cualquier entusiasmo que pudiera tener con su historia. Lumière esperó unos segundos y luego bajó los brazos.

—¿Qué está conteniendo? —preguntó Mabel.

—Energía. Su energía, para ser exactos. Ustedes, odiosas criaturas, no pueden mantenerse en su rincón del universo dimensional; no, tienen que extenderse entre los huecos, arrojando su basura a cada espacio posible. Resultaron no solo ser codiciosos, egoístas y ambiciosos, sino también estar emocionalmente constipados, mentalmente trastornados y espiritualmente ignorantes.

Mabel solo pudo susurrar un "ah" ante la flagrante acusación. A decir verdad, podría tener más que un poco de razón en algunas cosas.

—No son de dos mil a tres mil cabezas como los elfos, oh no, ustedes se reproducen en millones, ¡millones de mentes pensando y creando sin ningún control! ¿Puedes imaginarte cuánta energía malintencionada está en esa suma? —sacudió la cabeza con gran incredulidad. —Aunque el hecho de que no sepan cómo detener y transformar su energía no signifique un peligro inminente, y a nadie le importó al principio, el error de la asamblea fue no vigilar las filtraciones de energía, que terminaron creando burbujas concentradas de la basura que llevan en sus mentes.

Rever ArcadeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora