Vicent era más astuto de lo que aparentaba, aunque su ego le impedía aprovechar plenamente la capacidad de su mente. Durante la conversación, Mabel notó que ambos tenían enfoques distintas: para Vicent, aquello era un juego, similar a una partida de Pac-Man; Mabel, en cambio, lo entendía como Lumière se lo había explicado, fragmentos de mundos reales con coherencia interna. Por eso era más propensa a explorar y acercarse a los NPC, incapaz de dejar de verlos como personas. Sus perspectivas se entrelazaron al intentar desentrañar una duda común: la existencia de las hermanas Gardner.
La incomodidad surgió cuando Mabel preguntó cómo sacar a Laurel, momento en que ambos descubrieron que desconocían qué otras razas podían estar implicadas en las tramas.
—No me malinterpretes —dijo Vicent, observando la luna suspendida en un cielo sin estrellas. Ambos seguían en la cabaña, esperando que el monstruo de madera apareciera de algún rincón. —Blaz el Grande, Sasha Chernov, Ivo Lazzaro... son de razas distintas y administran los juegos, pero, hasta donde sé, no provienen de ninguno. Simplemente se conectaron a Rever a través de Evie Boo.
—Duendes, vampiros y lobos... —murmuró Mabel, sentándose pensativa la silla. —Deben estar mediando las interacciones entre las burbujas y sus mundos para evitar que estas exploten en ellos.
Vicent bajó la mirada ante su comentario.
—¿De qué demonios estás hablando?
¡Ups! ¿Podía hablar de eso? Mabel ya no recordaba con exactitud las palabras de Lumière. Sabía que llevaba desventaja en cuanto al conocimiento de Rever, no esperaba entender más sobre la creación de los juegos que el resto de los jugadores. Claro, tampoco tenía con quién comparar: cada vez que se hacía cercana a alguien, la partida terminaba y se veían obligados a separarse. Aunque no se sentía sola teniendo a Lele y Cereza, extrañaba escuchar la voz de alguien diferente de vez en cuando.
Relató lo que sabía de forma vaga, y Vicent fue quien terminó de atar los cabos sobre el juego y el sistema que lo regía. Aun así, solo compartió con Mabel sus conclusiones sobre Everton Village y nada más.
—¿Conoces El retrato de Dorian Gray?
Mabel asintió, extrañada.
—Esto es lo que creo —continuó Vicent, arrodillándose junto a ella. Hablaba con entusiasmo, gesticulando con las manos. —A Dorian Gray no le concedieron belleza; congelaron su apariencia exterior mientras su retrato reflejaba la degradación de su alma. Cuando dejamos nuestros cuerpos, nuestras almas van al "retrato", y podemos ver la decadencia que ocultan...
—Me estoy confundiendo con tanto intento de explicar lo que ocurre —interrumpió Mabel, sintiendo el inicio de un dolor de cabeza. ¿Dónde estaba la maldita arcade? ¡Ya quería irse!
—No, tenías razón. El viaje astral ocurre cuando el alma se separa del cuerpo físico y se traslada a otros planos. Según lo que dijeron, Laurel dijo que Astarté se ha estado alimentando de nosotros desde nuestra llegada. Ya hay una conexión entre él y nuestras almas que seguramente las atrae al "otro plano" en el momento en que somos más vulnerables: el sueño.
—Bien... ¿y qué hacemos? —preguntó Mabel, fastidiada. No quería pensar más; tenía hambre, y su mente estaba atorada en un bucle: cada segundo que pasaba, se sentía más vieja y fea. Si todas las heridas que tenía al salir de cada juego se mantenían en su dimensión separada, ¡significaba que si envejecía como una pasa arrugada allí, saldría igual!
—Los jugadores saben sobre la trama basada en miedos. Cuando dijeron que enfrentamos al demonio de la belleza, también pensé que lo hacían por verse bien, pero... ¿y si se trata de la belleza de la simplicidad?
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Rever Arcade
PrzygodoweMabel quería dinero, una casa propia y felicidad. Aceptó entrar al mundo de juegos de Rever Arcade para buscar al hermano perdido de alguien, con la promesa de volverse ridículamente rica al terminar. Sin embargo, no esperaba acabar siendo dueña de...
