Lele se adentró entre los cachivaches, buceando bajo la primera capa sin dar ninguna explicación. Aunque no podía verla, Mabel siguió con la mirada el rastro de objetos que se levantaban a su paso.
— No puede ser solo caramelo — murmuró Xander detrás de Mabel —. ¿Quizás plata? Es fácilmente maleable.
— Solo... — Lugh se detuvo antes de dar un paso de regreso a las montañas de cachivaches —. Confirmémoslo una vez más, ¿quieren? ¿Realmente vamos a hacer esto?
Grettel alzó la vista del bosquejo de máscara que Xander había elaborado en un abrir y cerrar de ojos. Se habían dividido en dos equipos otra vez. Por supuesto, Grettel se colgó del brazo de Xander y se negó a soltarlo; no tenía talento para dibujar ni era hábil con las manualidades, así que terminó como su ayudante, acarreando materiales y cuidando la ropa que llevaban. Xander trazó el diseño de la máscara, e inesperadamente, fue Lele quien se acercó a ayudar, agregando una mandíbula inferior repleta de dientes afilados y sangre de caramelo, cuernos largos y una cresta. Más que aterrador, el resultado era llamativo y extravagante, tan excéntrico como Brava. Si lograban recrearlo a tiempo y con el látigo a juego, tendrían una buena oportunidad de avanzar.
— ¿Sigues aquí? — Grettel lo barrió con la mirada y torció la boca —. Nos quedan como, ¿diecinueve minutos? ¡Ya vete!
— Esta niña... — Lugh chasqueó la lengua.
Lele emergió de un hueco en ese momento, arrastrando un puñado de joyas, espadas y un escudo. Arrojó lo que cargaba a los pies de Xander y luego sacó un casco de motociclista de su delantal.
— "Lele piensa que esto es un buen material."
Xander asintió, encantado, y fue a tomar el escudo, pero Lele se lo arrebató antes de que pudiera agarrarlo.
—"¡No! Este es de Lele" —dijo, dejando el pesado trozo de plata pulida a un lado.
— ¿Para qué...?
Lele ignoró las preguntas tontas de Xander, sacó un carrete de hilo ultramarino y lo ató alrededor del escudo y su agarradera. Luego, dejó un par de metros de hilo suelto y lo separó del carrete con un cuchillo. Con el mismo cuchillo, cortó la tira de listón rojo que ataba a Mabel a Xander y la sujetó al hilo del escudo.
— "Siéntate" — le pidió la muñeca a Mabel, palmeando su creación.
— Ah, no jodas — Lugh se arrodilló frente al trineo improvisado, examinando el mecanismo rústico pero eficiente —. Te advierto desde ya, yo no voy a... ¡Ah!
Lele lo pateó fuera del camino, lanzándolo al suelo sin miramientos.
— No necesito que me lleven — aseguró Mabel, mientras la muñeca la empujaba por las pantorrillas.
— "Lele quiere."
En realidad, tenía algo de curiosidad por el invento. Al ver que Lele insistía, Mabel fingió ceder a regañadientes y se sentó dentro del escudo con aparente resignación. La muñeca sujetó el hilo y caminó hacia la pila de objetos, subiendo a Mabel con facilidad.
— Yo también quiero — Lugh trató de seguirlas, pero Lele no lo esperó.
— Un momento — pidió Xander al verlas alejarse.
— Lele — llamó Mabel suavemente.
La muñeca se detuvo y giró, esperando que Xander las alcanzara. El chico soltó el cable del teléfono que sujetaba a Lugh a su cintura y, en lugar de dejarlo caer, arrastró al hombre detrás de él y entregó el cordón a Lele como si le diera la correa de un perro.
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Rever Arcade
AventureMabel quería dinero, una casa propia y felicidad. Aceptó entrar al mundo de juegos de Rever Arcade para buscar al hermano perdido de alguien, con la promesa de volverse ridículamente rica al terminar. Sin embargo, no esperaba acabar siendo dueña de...
