Una franja se abrió en el aire frente a un edificio industrial. Dentro de la espiral blanca y negra que se manifestó, apareció Hazel sosteniendo a Mabel por la cintura. El joven observó a su alrededor con calma, apoyándose indiferente en su bastón. No soltó a Mabel en ningún momento, principalmente porque su tez había adquirido un tono verdoso y no podía mantenerse de pie por sí misma. Cruzar la espiral como túnel, en lugar de caer, fue como caminar sobre una banda corrediza en sentido contrario dentro de una habitación que giraba sobre su propio eje. Para ella, fue una experiencia rarísima. El mareo fue incluso peor que la primera vez que atravesó la espiral. Sin darse cuenta, se había aferrado al brazo de Hazel, lo único estable a su alcance, dejando caer todo su peso sobre él mientras su cuerpo decidía si vomitar o desmayarse. Aunque estaba agradecida de no haber caído desde lo alto al llegar a un nuevo juego, el vértigo la dejó fuera de combate por un tiempo. Finalmente, sus rodillas cedieron, y se deslizó por el cuerpo del joven hasta sentarse en el suelo para recuperarse.
El poder del moderador mantuvo el portal abierto para que el resto del equipo entrara por su cuenta. Cereza cruzó llevando a Lele en el aire, y Gustav los siguió de cerca, todavía incrédulo ante cómo su jefe había estabilizado el portal sujetando un borde de la espiral con su bastón. Hazel había movido la grieta frente a ellos, transformándola en un portal en lugar de una trampa bajo los pies de Mabel. Cada movimiento fue veloz, y, aunque ahora tenían todo el tiempo del mundo gracias al control que ejercía sobre la espiral, con la misma rapidez con la que solucionó el problema, tomó a Mabel y cruzó con ella sin esperar a nadie. Gustav se alegraba de que, al menos, no los hubiera dejado abandonados en aquella dimensión desconocida. Por un segundo, realmente pensó que lo haría.
El área industrial era todo pavimento gris, frialdad y oscuridad. Postes de luz iluminaban el patio estéril cada pocos metros. El único camino visible llevaba a unas puertas dobles de fábrica con vidrios opacos que impedían ver el interior.
— Qué frío — murmuró Mabel, temblando. Se abrazó a sí misma y frotó sus brazos en un intento de entrar en calor.
Cereza voló frente a ella y se acurrucó entre sus manos para calentarlas. Mabel llevaba otro pijama de Gustav, que, al parecer, eran sus prendas favoritas y de las que más abundaban en su guardarropa, además de los trajes. En ese momento, vieron a Lele aparecer en una esquina, regresando de un paseo que nadie había notado.
—"Lele no encontró nada más que esta fábrica gigante y almacenes vacíos" — comentó mientras se dirigía a la puerta —. "Debe ser relativamente más seguro que el juego anterior".
Le dirigió una mirada rencorosa a Hazel, quien le sonrió con amabilidad. El moderador no era culpable de nada más que de ser atractivo y de ganarse la confianza de Mabel con gestos bondadosos. Además, estaba cumpliendo con lo que había prometido. Sin embargo, el resentimiento persistía en el dúo dinamita, una actitud injustificada, ya que ellos mismos habían acordado no intervenir en beneficio propio, incluso sabiendo cómo era Mabel.
Lele empujó la puerta con bravuconería y entró al edificio. Cereza aleteó en las manos de Mabel, animándola a seguir a la muñeca. La chica, aunque aún sentía el mundo tambalearse a su alrededor, evitó apoyarse en Hazel nuevamente por vergüenza. Reuniendo valor, hizo su mejor esfuerzo para levantarse y avanzar hacia la puerta por su cuenta. Hazel la siguió de cerca durante todo el proceso.
El escritorio frente a la entrada estaba decorado con una guirnalda de luces y esferas. Un golpeteo constante resonaba en las superficies pulidas del pasillo, aunque no lograban identificar su origen. El nombre de la empresa, Skeleton Skill Ramen Division, se leía en un letrero luminoso colocado en la cabecera. Cuando Gustav, el último en entrar, cerró la puerta, un esqueleto vestido de secretaria saltó desde debajo del escritorio.
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Rever Arcade
AventureMabel quería dinero, una casa propia y felicidad. Aceptó entrar al mundo de juegos de Rever Arcade para buscar al hermano perdido de alguien, con la promesa de volverse ridículamente rica al terminar. Sin embargo, no esperaba acabar siendo dueña de...
