Mabel jugueteó con la gargantilla mientras caminaba. Sin darse cuenta, ya estaban frente a su habitación, y la tensión en el aire se volvió más intensa. Sus miradas se encontraron. La expectativa hacía de su corazón un tambor, por primera vez no le preocupaba que él notara lo nerviosa que estaba, gracias al gánster frente a su tienda, que seguía maldiciendo a viva voz.
—Entonces... —murmuró ella, revoloteando las pestañas. No sabía coquetear, así que se quedó esperando a que él tomara la iniciativa.
Siguieron observándose en silencio, con los "¡Joder!" y "¡Están llenos mierda!" de fondo. Mabel maldijo a Nova Brava, que le estaba arruinando un momento que bien podría haber sido muy romántico.
—Va a tumbar la puerta —susurró, usando la excusa para desviar la mirada y parpadear. Él la observaba con tanta intensidad que ella sostuvo su mirada por reflejo, por si se trataba de una competencia no declarada. No aguantó mucho, pero cerrando los ojos sin que él lo notara, no contaba como derrota.
—Difícilmente —respondió Hazel en voz baja.
Ahí estaba otra vez ese tono. Mabel notó que se inclinaba hacia ella y tembló de nervios. No tenía a dónde huir –no es que quisiera tampoco–, pero fue inevitable encogerse al sentirlo tan cerca. Una mano se cerró en su cintura, mientras la otra le pellizcaba la mandíbula, obligándola a mirarlo. Tal vez porque ya habían bailado juntos antes, sus cuerpos se amoldaron con naturalidad, encajando como piezas de un mismo rompecabezas. El beso fue intenso, lleno de hambre y necesidad. Mabel lo amó de principio a fin. Su cabeza golpeó con suavidad contra la puerta cuando Hazel apoyó su peso sobre ella. Como tenían una altura muy similar, pudo rodearle el cuello con los brazos sin dificultad, su mente quedó en blanco y las mariposas se agitaron en su estómago. Además del aliento caliente de él, Mabel también fue hiper-consciente del calor de su palma colándose bajo la ropa, subiendo por la espalda y haciéndola jadear contra su boca.
Sus rostros se separaron apenas lo suficiente para que ella pudiera inhalar con fuerza, pero en cada respiración, sus labios se rozaban en un coqueteo involuntario. Una lengua caliente acarició el labio inferior de Mabel a modo de advertencia, y luego le invadió la boca sin contemplaciones, antes de que pudiera recuperarse por completo. No le dio tiempo ni de pensar en lo extraño que era que alguien le tocara el paladar de esa forma. El cerebro se le licuaba con cada movimiento. Agarró su cabello con ambas manos, intentando tirar de su cabeza hacia atrás. ¡Tenía que respirar, por más de diez segundos al menos!
La piel del moderador ardía contra la suya, el calor entrando a su cuerpo y encendiéndolo... ¿Era esta la noche? ¿Iban a continuar donde lo dejaron? ¿Y dónde demonios estaba Cereza? ¡Él no podía ver esto!
La burbuja estalló de golpe cuando Hazel se apartó sin más. No jadeaba, ni estaba sonrojado, y salvo por el delgado hilo de saliva en su labio inferior y el cabello algo despeinado, el tipo podría haber estado leyendo un libro. Mabel ladeó la cabeza, ligeramente indignada. ¡Ella estaba sudando! Sin embargo, no se atrevió a moverse, derretida contra la puerta, esperando a que se inclinara otra vez o al menos explicara qué demonios acababa de pasar. Pero al hijo de su rebombo padre no le tembló ni la voz al decir:
—Buenas noches.
El pulso de Mabel tronaba en sus oídos cuando él le dio un beso en la frente. Con una sonrisa suave, casi inocente, tomó la perilla y abrió la puerta para ella. Solo le faltó empujarla al interior, aunque no hizo mucha falta: ella seguía apoyada en la puerta, y al moverse, Mabel retrocedió con ella. Lo miró, incrédula. Hazel contuvo la risa y se volvió hacia el carrito, empujándolo hasta la puerta de la biblioteca.
Mabel masculló un "buenas noches" que salió estrangulado y con una pizca de resentimiento, luego cerró la puerta. Escuchó el carrito unos segundos más y después la biblioteca abriéndose y cerrándose. Se quedó sola, más confundida que enojada.
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Rever Arcade
PertualanganMabel quería dinero, una casa propia y felicidad. Aceptó entrar al mundo de juegos de Rever Arcade para buscar al hermano perdido de alguien, con la promesa de volverse ridículamente rica al terminar. Sin embargo, no esperaba acabar siendo dueña de...
