Los miedos atrapados en este juego eran bastante simples: accidentes de auto, altura, velocidad. Mabel también añadiría el miedo a la pobreza, ya que, si no contabas con una buena cantidad de puntos, no eras más que un vagabundo intentando conseguir un carro. Ni las pesadillas ni los juegos trataban de una sola cosa; eran una telaraña de temores entretejidos, algunos más visibles que otros, pero todos como espinas listas para clavarse en el corazón de los jugadores. Los rostros asustados y cansados hacían fila no muy lejos de donde estaban.
No había sirenas en las ambulancias provistas por los lobos, solo luces rojas giratorias que advertían su presencia. Los participantes heridos durante la carrera estaban en vehículos ubicados cerca de la meta, recibiendo primeros auxilios. Entre la multitud, Mabel distinguió a Luther, taciturno y pálido, sujetándose un brazo mientras esperaba su turno para ser atendido de forma gratuita.
Cuando no se reflexionaba sobre la gravedad de los actos, las consecuencias podían ser incalculables. Por un milagro, lo que Luther intentó hacerles no terminó siendo una puñalada fatal, aunque sí un golpe duro para Mabel. Sin embargo, gracias a él, ahora sabía que tenía cosas que perder y un hogar que proteger, algo que era suyo, otro milagro divino. Apartó la mirada, sin querer saber más de él.
Captó una larga coleta de cabello negro moviéndose entre la multitud y tuvo un destello fugaz de la hermosa chica que vio cuando llegaron, antes de que desapareciera entre la gente. Aquello seguía siendo un misterio para Mabel: ¿qué problema tenía esa chica con ellos? Atacaron a Gustav con tanto fervor para luego desaparecer y reaparecer en la camioneta de los mensajeros. Mabel se había olvidado de ella mientras lidiaba con otros problemas -Luther pavoneándose frente a ella-, pero al verla nuevamente, la confusión regresó.
Lumière tenía toda la razón al decirle que no se involucrara de más: los jugadores y sus enredos eran demasiado complicados. Parecía que al final, todos eran más ambición que personas. Ella no era diferente; dormía felizmente con un costal de oro bajo la cama. No los estaba juzgando, simplemente entendía que los deseos siempre venían acompañados de ambición, pero no necesariamente de integridad. La línea entre ambos era tan fina... Algo que Hazel seguía señalando con frecuencia.
No tenía interés en convertirse en santa, mucho menos en el ejemplo de alguien. Su opinión no debería usarse como base para medir nada. Creía en el karma y sus consecuencias, pero aunque confiaba en los inciensos para limpiar la mala vibra, sabía que ser mala persona no era algo que un palito perfumado y un poco de humo pudieran arreglar. Por eso, desde hacía mucho, no daba segundas oportunidades. Ojo por ojo, diente por diente. Trataba a los demás como la trataban a ella y terminaba cualquier relación que le pesara.
— ¿En qué estás pensando?
Hazel la observaba desde el marco de la puerta, apoyado cómodamente en la carrocería, con un brazo en el techo. Mabel asumió que estaba escuchando lo que Eder y Gustav hablaban, ya que los chicos revisaban el auto después de intercambiar un par de palabras. Phineas seguía en el asiento del copiloto, intentando no respirar y fingiendo que no existía para no interrumpirlos. Sus piernas aún estaban débiles tras tantas emociones, esperando reunir suficiente energía para arrastrarse hasta la arcade.
Mabel miró en silencio los ojos color miel del moderador y suspiró. ¿Cómo explicarle lo que estaba pensando sin que ese tipo la envolviera en otra clase de moralidad? Siempre le pedía que describiera conceptos básicos - como el bien y el mal o lo que era la cultura-, desmenuzando la información como si la aprendiera desde cero. Era agotador... aunque, por lo menos, su expresión de concentración era linda.
— Ha pasado poco tiempo desde que llegamos, pero estoy tan cansada — Mabel dejó que su cuerpo se deslizara hasta recostarse en el asiento, cuidando de no apoyar su rostro contra la tela.
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Rever Arcade
AbenteuerMabel quería dinero, una casa propia y felicidad. Aceptó entrar al mundo de juegos de Rever Arcade para buscar al hermano perdido de alguien, con la promesa de volverse ridículamente rica al terminar. Sin embargo, no esperaba acabar siendo dueña de...
