El mundo se desvaneció en un borrón. Le faltaba el aire desde antes de la caída, cuando Keith la sujetó del cuello, y no logró recuperarlo entre el pánico y la angustia. Se hundió en el agua, vagamente aliviada de no haber chocado contra las rocas, pero el sentimiento desapareció ante un nuevo temor: la corriente la arrastraba mar adentro, amenazando con engullirla.
Por más que pataleaba, la sensación de ser tragada por las profundidades no cedía. El agua le quemaba los ojos y se colaba por su garganta, intentaba desesperadamente orientarse, pero ninguna dirección parecía la correcta. Su mente luchaba por mantenerse despierta, aunque su cuerpo comenzaba a ceder. Por la forma en que las olas la arrastraban, debía estar ya muy lejos de la orilla.
Entonces, un rayo de luz apareció bajo el agua. Al principio, distante. Pero en un instante giró en su dirección y se precipitó hacia ella. Unas manos la sujetaron por la muñeca y, al asegurarla, la luz cambió de rumbo. El agua turbulenta se calmó a su paso y las corrientes se cortaron, permitiendo que Clover la llevara a la superficie lo más rápido posible.
La luz iluminaba el punto exacto al que quería llegar, donde Ellis, con la ayuda de los brazos robóticos, sostenía a Keith por el cuello, manteniéndolo suspendido en el aire.
Obtener poderes en Rever Arcade no era sencillo; la magia era inestable y caprichosa. O te llegaba de forma natural, como una habilidad innata, o debías intercambiar una cantidad ridícula e insultante de puntos para conseguir una poción que ajustara tu cuerpo a la naturaleza del poder deseado. ¿Era posible? Claro. ¿Rentable? No tanto, si aquello por lo que te aventuraste a los juegos valían tres cifras nada más.
El poder de Clover era natural, y tenía mucha experiencia usándolo. Lo demostró al atrapar las manos y la cabeza de Keith en burbujas de agua que giraban sobre sí mismas, mientras, con una sola orden silenciosa, calmaba repentinamente el agua en un lado de la isla. Como si no fuera suficiente, también dispersó las gruesas nubes cargadas de humedad, alejándolas en un instante.
Las burbujas seguían girando alrededor de Keith, dándole breves segundos para respirar. Una táctica que no lo mataría, pero lo dejaría al borde del sofoco, impidiéndole contactar a Evie Boo para pedir accesorios. Fue más sencillo con Ellis sosteniéndolo en un punto fijo.
Cheryl se abalanzó sobre Mabel en cuanto fue depositada en el puerto. Desde que decidió ir a la isla siniestra para hundir a esa familia, se había preparado con todo lo que pensó que podría necesitar, incluidos los primeros auxilios. Nunca imaginó que estaría haciendo reanimación cardiopulmonar a la hija de Lucifer, pero ahí estaba, dándole aire a Mabel con el boca a boca.
Y eso no era lo más extraño de la escena. En este mundo nuevo que estaba descubriendo, Cheryl eligió el mismo camino de iluminación que Mabel: hacerse la desentendida ante todo. A pesar de tener los ojos muy abiertos por el agua que parecía moverse con vida propia, los brazos robóticos y la lámpara que actuaba como faro para Clover, la presencia de su padre, siempre cerca de ella, era razón suficiente para obviar esas rarezas. Estaba agradecida de que existieran, y eso era todo. Incluso salió ganando cuando el mar alrededor de la isla se calmó de forma repentina por fuerzas invisibles.
Mabel tosió, abrió los ojos y se aferró a Cheryl, asustada.
—Estás bien —le dijo la rubia, soltando una risita histérica. —Estamos bien.
—¡Puta madre, maldita sea, qué hijo de su reputisim...! ¡Ay, Cereza, espera! —Cereza se detuvo sobre la cabeza de Mabel, clavando las puntas de sus garras y picoteándola. —¡Pero, ¿por qué me picas?! ¡No fue mi culpa! ¡Ay! ¡Salió de la nada! ¡Cereza, no, basta!
—Nos asustaste un montón, Mabel —Ellis se acercó, luciendo muy preocupado.
—Te prometo que yo estaba peor —respondió la chica, logrando al fin apartar a Cereza de su cabeza. Pegó el pequeño cuerpecito del pajarito a su mejilla para darle un par de arrumacos. —Estoy tan feliz de que estés bien. Cielos, realmente pensé que no la contaríamos.
ESTÁS LEYENDO
Rever Arcade
AdventureMabel quería dinero, una casa propia y felicidad. Aceptó entrar al mundo de juegos de Rever Arcade para buscar al hermano perdido de alguien, con la promesa de volverse ridículamente rica al terminar. Sin embargo, no esperaba acabar siendo dueña de...
