Conductor designado

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Alguien - Mabel sospechaba que tenía que ver con la marea verde y morada, y con orejas puntiagudas que ocupaban toda la primera fila del área designada para el público - había colocado una cámara apuntando directamente a Ivo Lazzaro. En la imagen transmitida por las pantallas, parcialmente envuelto en sombras, la poderosa figura del lobo aparecía rodeada por una nube de humo. A veces, se distinguía una franja roja del puro, y en otras, sus ojos plateados e indiferentes brillaban tenuemente bajo la escasa luz.

Mabel había tenido la fortuna de observar de cerca a los dos primeros puestos del ranking "Mátame con tus besos" de los duendes - Rurik, un chismoso consumado, había proporcionado encantado toda la información necesaria. Mabel sospechaba que lo hacía solo para presumir su lugar en la lista, aunque no tenía pruebas -. A su parecer, la diferencia entre los líderes residía en la corriente salvaje que rodeaba a Ivo. Uno podía fantasear con que, en cualquier momento, podría tomarte por el cabello y devorarte la boca a besos o, con la misma brusquedad, arrancarte el corazón del pecho.

Sasha Chernov, en cambio, tenía un espíritu congelado y ascético. Era difícil creer que estuviera casado, y más aún que fuera capaz de defender el honor de su esposa en un duelo. Se movía por inercia, mostrando su bonita cara siempre igual, sin cambios ni matices.

— ¿Hay algún problema?

Mabel apartó los ojos de la figura entre las sombras, saliendo de su aturdimiento. Hazel la miraba con una sonrisa suave y dulce, antes de dirigir la mirada a la pantalla que mostraba en tiempo real al líder de los lobos.

— No, no, nada de eso — respondió, ligeramente avergonzada —. Solo... mm... me preguntaba qué nos va a tocar esta vez como pista.

Habían llegado tan temprano que aún no había ningún preparativo por realizar. Los demás concursantes no estaban a la vista, y solo el auto y los miembros de Blue Phoenix - quienes daban una fuerte vibra de oficinistas trajeados y almidonados, a pesar de llevar ropa cómoda y genial - habían ocupado un lugar a su lado. Aaron, que se había presentado amablemente con todo el equipo Dinamita, charlaba con Eder mientras miraba extrañado la muñeca que este sostenía en un brazo. Lele, aprovechando que el jugador no la observaba, intentaba robarle el llavero de oro blanco con forma de fénix del bolsillo. Era solo un juego para ella, porque podía.

— Tiene una presencia muy marcada — comentó Hazel.

Mabel volvió a centrarse en él después de que su mente se disociara otra vez.

— ¿Eh?

— Ivo Lazzaro — apuntó a la pantalla, donde el susodicho daba una calada a su puro.

— ¡Ah, sí! Se ve que es un tipo rudo.

No se había cambiado ni el traje, ni los guantes, ni el abrigo, completamente indiferente a la sangre en ellos.

— ¿Como Sasha Chernov?

Mabel dio un salto al escuchar mencionar al líder vampiro.

— ¿T-tú por qué lo estás m-mencionando ahora? — preguntó tartamudeando, mirando a Hazel como un venado atrapado por las luces, nerviosa de pies a cabeza.

— ¿No es la comparación que todos hacen? — respondió el moderador, extrañado, señalando una pancarta que rezaba: "Dos en la lista, uno en mi corazón" y "Sasha Chernov no puede aullar como mi líder de clan". Había otras más creativas y de doble sentido que jugaban con la idea de "ponerlo en dos y ellos en cuatro", pero Mabel decidió que no quería tener ese tipo de conversación con Hazel. No en ese juego, ni en ninguno.

— ... Eso no es importante ahora — agitando las manos en el aire, intentó disipar su incomodidad —. Necesitamos concentrarnos en nuestro equipo.

Hazel la siguió con la mirada, observando cómo se detenía pensativa - y muy sonrojada - frente a la cajuela.

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