— Sería más fácil si no lo hubieras dejado en coma — criticó una voz mordaz.
Ivo Lazzaro se contuvo para no suspirar ni hacer algo más drástico, como arrancarle la lengua.
— Yo no fui — respondió en voz baja, con un tono neutral.
Sin embargo, Sasha Chernov captó perfectamente las implicaciones detrás de ese comentario aparentemente inocente.
La habitación del hospital era blanca e inmaculada. No había más personal que el propio dueño para atender a ese paciente en particular. Aunque Sasha siempre vestía trajes formales y jamás se le había visto con una bata médica, nadie ponía en duda su talento en ese ámbito. A Ivo le resultaba gracioso pensar que un vampiro se dedicara a curar personas; no lo consideraba muy distinto a un carnicero criando su propio ganado. Pero, ¿quién era él para juzgar? Aún se reía de la ecuánime propuesta con la que Sasha había solicitado los permisos para su negocio: los huesos no se fortalecen si siempre los curas con magia. No solo los humanos, sino las razas en general, parecían olvidar que hasta la vida tenía un límite. Evie Boo aprobó el plan encantado con él - o con la mente creativa detrás - y le concedieron al vampiro su propio edificio.
— Cuando lo encontré — dijo Ivo, apoyado en el marco de la ventana —, tenía el cuello y el pecho cubiertos de venas hinchadas, de un tono amoratado y negruzco. Su estado parece ser resultado de la exposición a un agente venenoso, pero la inspección posterior no reveló residuos en el ambiente. Puede que no signifique nada, al fin y al cabo lidera una red clandestina.
Sasha examinaba la tableta holográfica que mostraba los datos recopilados del paciente mientras respondía:
— O puede significar que alguien le hizo esto específicamente a él.
Esa posibilidad era lo que realmente inquietaba a Ivo.
— Has sido sorprendentemente paciente con este desastre — comentó Sasha. No era una acusación, pero la mano de Ivo tembló ligeramente, conteniendo un espasmo de frustración.
— ¿Has oído hablar de "la tejedora"?
Una arruga leve apareció entre las cejas pálidas de Sasha.
— ¿La tejedora?
— Dicen que hay una mujer que está asumiendo el papel de la parca en Rever.
— ¿Está permitido algo así? Evie Boo es muy protector con sus jugadores.
— Pero no puede mantenerlos para siempre, ¿no? Alargar sus ciclos de vida infinitamente... eso va en contra de la naturaleza misma.
— Eso es ridículo. La naturaleza de este mundo es distinta.
— No para ella — replicó Ivo, encogiéndose de hombros —. Solo repito lo que descubrí. Cuando escuché lo que ocurría en el juego, me pregunté si ella podría estar involucrada.
— ¿Y bajo qué premisa?
— Odia a las mujeres.
...
— Hay ciertos límites porque sigue siendo un jugador — comentó el vampiro, mirando al hombre medio muerto sobre la cama —, pero podemos explorar alternativas más... creativas con él.
Esa era la conversación que Ivo estaba esperando, pero lo sorprendió que Sasha la iniciara de manera tan cooperativa. Guardó silencio, esperando escuchar lo que iba a pedir a cambio de su ayuda. El panel de Sasha se desplegó entre ellos, mostrando una imagen que Ivo reconoció de inmediato: era una de las tantas que Evie había utilizado en su informe para avergonzarlo.
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Rever Arcade
AventurăMabel quería dinero, una casa propia y felicidad. Aceptó entrar al mundo de juegos de Rever Arcade para buscar al hermano perdido de alguien, con la promesa de volverse ridículamente rica al terminar. Sin embargo, no esperaba acabar siendo dueña de...
