Abrió los ojos de golpe, un extraño sueño la despertó, su garganta estaba completamente seca, su cuello dolorido todavía, de su frente goteaba una especie de sudor frío. Estaba desorientada, sola en un edificio cerrado, alguien cerró las puertas al salir todo el mundo. Todo estaba silencioso, no se escuchaban coches ni el barullo de la gente, daba miedo, mucho más que tranquilidad. Cada una de las persianas estaban bajadas, sólo un pequeño foco alumbraba la sala principal en la que ella estaba, ignorando si era de día o de noche, como también ignoraba su propio nombre, se olvidó por unos minutos de absolutamente todo hasta que, un recuerdo nefasto se cruzó por su memoria haciéndole recordar todo: el accidente de Shelly. Pronto caería en que su móvil estaba en el bolsillo de su chaqueta, sacándolo para ver la hora y llamar a Paul entre un llanto de desesperación, pero eran las siete de la tarde y no había cobertura, su batería estaba a la mitad, tal vez a menos de la mitad, a un cuarenta por ciento. Se maldijo a sí misma, su mala suerte iba aumentando por momentos, pero no podía quedarse allí dentro, debía volver a casa y reencontrarse con sus padres, deseando que estuvieran sanos y salvos como también se lo deseó a Paul y a Dylan. Se levantó del suelo, unas leves gotas de sangre se deslizaban por su frente cayendo sobre sus pies. El golpe que había recibido le había abierto una pequeña brecha. Anduvo hacia la puerta sintiendo que su alma le pesaba mil toneladas, no supo qué hacer si abrirla o quedarse allí durante el resto de su vida, pero debía avanzar, salir de allí y averiguar qué demonios pasaba fuera. Colocó ambas manos en el picaporte de la puerta, cerrando los ojos con fuerza y con la esperanza de poder encontrar el mundo tal y como estaba antes, pero, una voz femenina la interrumpió en su intento de salir por ahí. Aquella chica era la misma que hacía unas horas, estaba representando una obra de teatro sobre un escenario. Brie la reconoció en cuanto se dio la vuelta para verle la cara. Estaba cambiada, ya no tenía el camisón griego, ahora vestía como una chica normal en pleno siglo XXl.
—¿Qué pasa ahí fuera? —preguntó Brie—.
—No lo sé —respondió la actriz—.
—¿Cómo?.
—No fui capaz de salir ni de asomarme por las ventanas. Intenté convencer a mis compañeros de que se quedaran aquí conmigo, pero ninguno me hizo caso. Cuando todo se quedó vacío, bajé todas las persianas y cerré todas las ventanas para evitar que ese gas pudiera colarse aquí dentro. Y entonces te vi a ti desmayada. Comprobé que estuvieras viva e intenté reanimarte sin resultado. También curé tu herida de la frente, pero veo que te ha vuelto a sangrar. Lógicamente no soy médico.
—Gracias por.... —Brie señaló su herida— haberlo intentado al menos. Debemos salir, yo tengo una familia.
—No quiero salir. No quiero ver nada de lo que ha pasado.
Brie tomó aire, apretando el labio superior contra el inferior, mirando a otro lado. Ella también tenía miedo, pero la solución no era quedarse encerradas allí. De nuevo, dirigió su atención a su compañera y negó con la cabeza mientras una lágrima caía por uno de sus ojos verdes.
—Lo siento —añadió Brie—.
Rápida y decidida, abrió la puerta de par en par mientras el grito de la morena suplicando que no lo hiciera, resonó por todos los rincones del edificio y por todas las calles de Atlanta. Se supone que aún era de día, pero los restos de aquel gas cubrían los rayos del sol, se veía nublado y difuso. Una enorme multitud de "personas" se giraron de golpe al escuchar la puerta que Brie abrió con fuerza. Shelly todavía estaba entre aquellos dos coches atrapada, moviéndose torpemente para ir en la dirección de Brie. Lo que Brie no sabía, era que Shelly no murió aplastada por dos coches, sino por el gas que las avionetas esparcieron. Aquel gas parecía resucitar a las personas después de haber muerto, convirtiéndolas en seres ansiosos por comer carne viva y humana. Hacían un sonido terrorífico a través de la garganta, gemidos parecidos a las bestias de luna llena, pupilas dilatadas y completamente rojas, como el color de la sangre. Unas cincuenta personas infectadas por ese gas que, al parecer, llevaba un virus letal, corrieron hacia Brie y la otra chica, ambas intentaron cerrar las puertas con fuerza, pero una de ellas se había quedado atascada. No quedaba tiempo, esas cosas se acercaban, debían sacar más fuerza de flaqueza hasta morir en el intento si era necesario.
—¡No se cierra! —gritó Brie—.
Siguieron intentándolo sin rendirse hasta que dos manos más se posaron sobre la puerta para intentar cerrarla, pero ninguna de las dos prestó atención a la persona que se había unido a ayudarlas. Instantes antes de que fueran alcanzados, consiguieron cerrar las dos puertas que se vinculaban con el portón de entrada. Brie miró a su derecha, encontrándose cara a cara con Paul, saltando a sus brazos, soltando lágrimas ahora sí de tristeza y alegría al mismo tiempo.
—¿Cómo has entrado? —preguntó Brie—.
—Hay un patio trasero por las salidas de emergencia del escenario de teatro, pero no hay tiempo, dentro de nada van a reventar todo y nos van a comer vivos —dijo Paul—.
—¿Estás de coña? ¿Acaso tú sabes lo que es eso?.
Paul asintió.
—¿Has creído alguna vez en los muertos vivientes?.
Brie negó con la cabeza sin poder asimilar las palabras de su novio.
—Pues esta es la ocasión perfecta.
Se escuchaban esos gemidos, golpes y más golpes desde el otro lado. Paul agarró la mano de Brie y juntos subieron las escaleras, pero la otra chica se quedó parada junto a la puerta, asustada con las piernas temblorosas.
—¡Vamos, ven! —dijo Paul—.
Pero pareció haber perdido la movilidad y todo el control de su cuerpo, ya que en menos de un segundo, mojó sus pantalones con su propia orina.
—Quédate aquí —le pidió Paul a Brie—.
Paul bajó loque había subido de escaleras para ayudar a la joven, justo llegó hasta ellacuando el portón se había reventado a causa de los infectados, agarrando a laactriz por la espalda y devorándola bocado a bocado. Paul cayó al suelo deespaldas, Brie gritó su nombre bajando un par de escalones para ayudarlo, perologró levantarse antes de ser alcanzado. Agarró a Brie nuevamente del brazo,llevándola por el mismo camino por el que él había conseguido entrar mientrasuna avanzadilla los seguía.
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INMUNIDAD.
Mystère / Thriller< El mundo ha sido cautivo por un virus letal que convierte a las personas en muertos vivientes y, un poderoso científico, es el causante de tal atrocidad, creyendo que nadie es capaz de detener su horrible plan de destruir la humanidad, pero no...
