Sus ojos verdes sólo lograron reconocer a Joey y a los tres hombres que iban con él cuando los conocieron, viendo también una figura corpulenta al lado del líder de cabellos pelirrojos y tez blanquecina, como si fuera escocés.
—¿Tú no estabas con una chica? Dime dónde está, me apetece metérsela —dijo Joey, entre risas—.
Chris le dio un puñetazo, recibiendo él otro más fuerte por parte de Joey y, tras él, uno por uno empezaron a golpearlo hasta tenerlo tumbado en el suelo e indefenso. El único que parecía no disfrutar del espectáculo, era aquel pelirrojo, que se negó a golpear a Chris pues, según él dijo, eso iba en contra de sus principios como hombre honesto. Brie sudaba por todos los poros de su piel, sabía que si salía de su escondite tendría serios problemas con Joey. Él experimentó un tipo de deseo u obsesión sexual hacia Brie en cuanto la vio por primera vez. Pero por otro lado, si no daba la cara, acabarían con la vida de Chris de una brutal paliza. Tras respirar profundamente, salió de su escondite con el arco empuñado y la flecha cargada que en cualquier momento podría ser disparada.
—Estoy aquí —añadió Brie—.
Todos pusieron su atención en la joven, que intentaba disimular una tranquilidad que, efectivamente no tenía. Ni siquiera tenía la certeza de acertar si disparaba la flecha.
—Aquí está mi chica... Te he estado buscando ¿sabes?. ¿Cómo iba a olvidar esa preciosa cara y la granada que me lanzaste? —dijo Joey, acercándose a ella—.
Los ojos de Brie ya comenzaban a ponerse llorosos, cada vez más con cada paso que Joey daba hasta que se puso frente a ella.
—¿Vas a dispararme? Si lo haces, en menos de dos segundos, mil balas atravesarán la cabeza de tu amigo, y luego la tuya. Y yo no quiero eso para ti —Joey depositó la mano en el arma de la chica, bajándola poco a poco—. De hecho, me gustaría ser tu amigo -su mano se posó sobre los labios de Brie, la cual se apartó—.
Ante el gesto de Brie, Joey rió a carcajadas, oliendo el miedo que la rubia tenía, alimentándose de él como un puto psicópata. Todos estaban atentos ante los movimientos de Joey con ella, despiste que Chris usó a favor de ambos para levantarse de nuevo e iniciar una pelea contra los seis tíos que tenía alrededor, pudiendo defenderse al poner en práctica las tretas del ejército en cuanto a defensa propia, usando aquel pellizco en el cuello que desmayó a varios hasta que sólo fueron tres los que quedaron en pie, incluyendo al pelirrojo, que retrocedió para no meterse en medio. El rumbo tomó otro giro cuando los demás vieron que Joey cogió a Brie por detrás, poniéndole un arma en la cabeza, de nuevo, esa sensación de sentir la muerte cercana.
—Suéltala —dijo Chris—.
—Sólo es una cría, Joey —añadió el pelirrojo—.
—Exacto, me gustan las niñas —dijo Joey—.
Poco a poco, Brie fue sacando la flecha de su arco hasta tenerla agarrada sobre su mano derecha para clavarla en el muslo de Joey, cayendo de rodillas a la arena por el dolor, momento que Brie aprovechó para salir corriendo en dirección a Chris, marchando juntos de una carrera hasta el coche que ella había manejado hasta llegar a la carretera. Joey ordenó que fueran a por ellos los que quedaran en pie. Sólo el pelirrojo se quedó quieto sin obedecer las órdenes de su líder. Chris y Brie escuchaban disparos detrás de ellos, iban a matarlos directamente sin ningún tipo de compasión. ¿Compasión? ¿Qué era eso en ese mundo?. Llegaron al coche todavía arrancado, Chris subió delante y Brie a su lado de copiloto, saliendo a toda la velocidad con la primera marcha puesta, yendo a la ciudad donde aparcaron el coche lejos de la joyería para despistarlos. Les dio tiempo suficiente a sacar las cosas del maletero y huir mientras eliminaban de una puñalada a cada infectado que se interponía en su camino. Brie llegó a perder el equilibrio y caer al suelo por culpa de un temblor inoportuno de piernas que no le dejaba caminar con soltura, estaba tan asustada que incluso se estaba mareando. Sólo de pensar que los iban a encontrar, quería plasmarse en el suelo y morir antes de que la violaran o algo peor. Por suerte, no fue así, lograron llegar a su refugio y permanecer allí sin salir hasta que las cosas se calmaron, sin embargo, ya no estaban seguros allí, pronto verían a Joey y su gente merodeando por los alrededores. Tarde o temprano los encontrarían, por esa razón decidieron marchar unos días después al anochecer con todo el peligro que eso conllevaba, fue una decisión que cambiaría el curso de las cosas para siempre.
ESTÁS LEYENDO
INMUNIDAD.
Mistério / Suspense< El mundo ha sido cautivo por un virus letal que convierte a las personas en muertos vivientes y, un poderoso científico, es el causante de tal atrocidad, creyendo que nadie es capaz de detener su horrible plan de destruir la humanidad, pero no...
