A la mañana siguiente desde bien temprano, Brie salió fuera, concretamente a la parte trasera donde montó, en primer lugar, la tienda de campaña mientras alguien la observaba escondido sin que se diera cuenta. Ese día hacía viento, lo que perfeccionaba todavía más sus planes. Infló globos después de poner todos los juguetes al fondo, metiendo cada globo que inflaba en la tienda. Recordó que esa sorpresa, se la hicieron sus padres con diez años y le gustó tanto, que aún no había logrado olvidar ese cumpleaños. Al cabo de una hora, todo estaba listo, así que cerró ambas cortinas de la tienda y miró para atrás para comprobar que aún no había nadie despierto, pero Dean fue más veloz que ella y logró esconderse antes de que Brie pudiera ver que no había dejado de observarla. Brie fue en busca de Cora, encontrándola cerca de las puertas principales de la muralla junto a su madre paseando. Ambas miradas se encontraron desde lejos, Brie la llamó y la pequeña soltó de inmediato la mano de su madre para correr hacia su salvadora. Brie se inclinó, acercando sus labios al oído de Cora.
—Tienes una sorpresa en la parte de atrás —dijo ella—.
Cora agrandó los ojos y se dirigió hacia el patio comunitario venciendo al aire que la empujaba para que no pudiera llegar. Abrió las cortinas que sellaban la tienda de campaña; una lluvia intensa de globos invadió el lugar, pudiendo verse cómo se perdían todos por algún lugar del cielo. Desde las ventanas de las casas, podían ver cientos de globos volar a descompás mientras se escuchaban los gritos de la niña emocionada, que había llegado al final donde encontró el resto de los juguetes que Brie había escogido especialmente para ella. En menos de cinco minutos, el patio se llenó de los vecinos, quedando sorprendidos ante lo que Brie había hecho por alguien al que al principio, intentaba alejar de su vida. La rubia sonrió cruzada de brazos, hacía tiempo que no se sentía tan bien consigo misma. No había ayudado tanto a nadie desde que se separó de Chris. La presencia de Dean volvió a irrumpir, colocándose al lado de la nueva asintiendo con la cabeza. Justo cuando él apartó la mirada de ella, ella lo miró a él unos segundos.
—Lo que has hecho es fantástico —dijo Dean—.
—¿No tienes a nadie a quién molestar?.
—No porque a nadie le molesto salvo a ti. Pero en realidad quería proponerte algo.
—Interesante...
—Hay un garaje, el más grande de todos que sirve como gimnasio por si algún día quieres pasarte.
—¿Cuál es la finalidad de esta conversación?
—Invitarte a un duelo, ayer me dejaste con las ganas.
Brie sonrió mirando todavía a la niña, luego se cruzó de brazos y buscó la mirada de Dean.
—Será divertido volver a romperte la cara —dijo ella—.
Él le tendió la mano a modo de presentación.
—Soy Dean —se presentó—.
Brie miró su mano intentando ocultar una fobia que la estaba torturando, aunque no fue capaz de estrecharla, se presentó de forma cordial.
—Sylvia —dijo Brie—.
Jacob estaba viéndolos a ambos, aún no podía creer que estuviera haciendo nuevas amistades con alguien, digamos que desde que Cora estuvo a punto de morir por su soberbia, algo negativo se sustituyó por algo positivo, y a decir verdad, se sentía muy orgulloso de ella.
Y como siempre solía pasar en la vida de Brie, la invitación de Dean en el gimnasio había sido una cruel encerrona donde James había participado para saber el por qué Brie no permitía ningún acercamiento masculino. Justo dos días después, Brie se presentó en ese gimnasio, Dean lo primero que hizo fue preguntarle porqué se comportaba de esa forma, insistiendo en que él solamente quería ayudarla a superar sus miedos con la excusa de que le había caído bien, sin embargo, la realidad era que Dean se había sentido atraído por Brie desde el principio, y no sólo eso, sino que sabía que su verdadero nombre no era Sylvia. Brie, sintiéndose en parte traicionada, quiso volarle la cabeza o matarlo de una paliza justo cuando escuchó un sonido dentro de un trastero, lugar en el que se hallaba James escondido. La discusión fue tan grande, que Jacob y Mac tuvieron que intervenir para que Brie no usara la violencia, pues comenzaba a sentirse trastornada y a punto de perder el control de sus instintos psicópatas. Esa trampa no estuvo nada bien y no fue algo coherente, pero a James le gustaba conocer a su gente para poder ayudarla, y aunque no lo hicieron con mala intención, se volvieron a ganar el odio a pulso de Brie por mucho tiempo, y fue algo que tanto James como Dean, querían enmendar para que todo volviera a estar como antes.
Un mes después, cuando la tensión pudo calmarse un poco más, Brie se hallaba en la parte trasera del patio comunitario, practicando sus movimientos de artes marciales para no olvidarlos nunca y seguir pateando traseros; su mente estaba despejada, incluso después de tanto recapacitar y pensar, ella misma había llegado a la conclusión de que por querer ayudarla, la habían cagado el doble y es algo que estaba dispuesta a perdonar porque en el fondo sabía, que lo habían hecho con buenas intenciones. Fue interrumpida por Dean que, en su décimo intento de pedir disculpas, se acercaba a Brie un poco avergonzado por la estupidez tan grande que había cometido al engañarla para poder ayudarla.
—Fuera —le dijo Brie—.
—No.
Esta vez, él estaba dispuesto a obtener su perdón a como diera lugar, así que se plantó frente a ella. Brie le lanzó un derechazo predecible que Dean supo esquivar.
—Si eso es lo que quieres, no me resistiré. Pégame lo que quieras.
—No me lo repitas mucho, sería incapaz de no cumplir tus deseos.
—De verdad que lo siento. Sentí curiosidad por ti y bueno... James y yo lo comentamos y queríamos ayudarte.
—¿Mintiéndome?.
Hubo un silencio incómodo.
—Además... —Siguió él—. Sé quién eras desde el principio y nunca he dicho nada porque...Bueno, porque sé que hay algo más allá de una fobia.
—Está bien. Hay algo que puedes hacer.
Dean prestó atención, Brie le señaló las ascuas de la barbacoa y le dijo que apoyara la mano sobre ellas durante treinta segundos, igual que si fuera un acto de lealtad. Al principio, Dean creyó que estaba bromeando, pero lo cierto es, que al ver su rostro completamente serio, comprendió que iba en serio. Sin más, se acercó hasta las ascuas, Brie lo seguía con los brazos cruzados hasta que los dos se detuvieron al llegar a ellas. Dean estiró la palma de su mano hacia el calor del fuego, cerrando los ojos hasta que empezó a bajar la mano decidido a quemarse por treinta segundos, pero Brie lo detuvo antes de que eso sucediera.
—Está bien, me ha quedado claro que quieres recuperar mi confianza. Tendrás sólo una oportunidad. No vuelvas a fallarme —dijo Brie—.
Ella le dio la espalda para ir a casa y darse una ducha, un silbido la detuvo y se encontró con la mirada de Dean.
—Bueno, ¿entonces sigue en pie esa pelea que tenemos pendiente? —preguntó él—.
—Yo nunca olvido mis deudas con alguien.
Los dos sonrieron despacio y leve hasta que se separaron, Brie se topó con James y los dos se detuvieron uno en frente del otro.
—Sylvia, yo...
—Sh. Ya es pasado. Intenta no recordármelo mucho por si... Por si algún día se me cruzan los cables y te doy ese puñetazo que no te di.
James sonrió, al fin y al cabo, Brie ya se sentía como si fuera de la familia aunque no terminara de compaginar con Dexter, ya que con Mac era imposible dado que aún quería venganza.
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INMUNIDAD.
Mystery / Thriller< El mundo ha sido cautivo por un virus letal que convierte a las personas en muertos vivientes y, un poderoso científico, es el causante de tal atrocidad, creyendo que nadie es capaz de detener su horrible plan de destruir la humanidad, pero no...
